Enseñar a un sinvergüenza

24 de Noviembre , 2024

La verdad es que una mordida de 15.000 euros es una porquería, salvo que se repita mes tras mes. Sabiendo que los millones circulaban a la misma velocidad que los contagios de la covid y siendo destacado muñidor del partido que está en el Gobierno, 15.000 euros suena a mordida mínima interchorizal.

A la vista está que lo mismo te va a costar meter la pala en las montañas de dinero público, que agarrar un fajo, cobrar un pico de los conseguidores, o malversar mil millones de euros de los ERE andaluces. O te retrasan el juicio hasta que entras en moribundez, o te amnistían por ser un buen chico, o te nombran jefe de blanqueo de la UDEF, si es que ya no lo eras.

Todo ello pone de relieve la notoria necesidad de una cátedra sobre captación de capitales públicos, una medida que no hemos querido ver de urgente implantación hasta que Begoña nos abrió los ojos, como hizo Nebrija con la gramática, Ramón y Cajal con las neuronas y Ortega con el ser y sus circunstancias.

15.000 euros es una mierda de mordida. Un corrupto de pro no se levanta de la cama por menos del doble de esa cantidad y, por supuesto, no admite una cita en un bar cualquiera para recibirla si no va acompañada de un buen chocolate con churros y porras. No a los sobres con caña y jamón del mono, no a las entregas sin glamour. Acabemos con la corrupción de medio pelo. Dignifiquemos la profesión no con una mísera cátedra triste y solitaria, sino con toda una facultad donde hacer prácticas con churros de verdad.

Una Facultad de Captación de Mordidas y Comisiones de donde salgan promociones de alumnos bien formados, sin escrúpulos ni arrepentimientos, donde tanto se enseñe a tirar de la manta como a negar lo que sea menester tras las acusaciones pertinentes. Una institución que prestigie una actividad cada vez más extendida.

El cantar de los cantares

23 de Noviembre , 2024

La defensa de los miembros del PSOE contra los ataques que han recibido a lo largo del sanchismo se distingue por la unanimidad de argumentación, de modo y de léxico, lo cual permite sospechar que, previa a su salida en tromba ante las cámaras de las televisiones, se ha emitido una consigna de obligado cumplimiento.

Que la argumentación en defensa del partido y el modo, en breve mensaje ante las cámaras, sean idénticos no tiene nada de particular. Ahora bien, el empleo de frases idénticas y tropos calcados los deja en bastante mal lugar, incapaces de razonar por su cuenta y obedientes a la secta por miedo a represalias.

En esta ocasión, el tic que se repite con machacona coincidencia es la falta de credibilidad de Aldama, un señor al que dicen no conocer, o hacerlo de manera superficial, aunque lo suficiente para saber que todo lo que recita es falso y forma parte de su defensa.

Lo segundo está claro que es cierto. Aldama trabaja en su beneficio, porque lo contrario sería de grillos, que cantan a viva voz para decir dónde están y permiten ser cazados.

Que sus armas sean una sucesión de mentiras no parece a simple vista lo más probable, porque el relato está bien hilado y porque coincide o complementa al que se viene escuchando desde hace meses, añadiéndole las gotas de vinagre que le dan sabor y lo amalgaman, con Delcy Rodríguez como estrella fulgurante y Sánchez como la pieza sine qua non.

Unos y otro saben que no basta con lo declarado, ni con decir que son mentiras. El cante de Aldama inicia una serie de conciertos que van a atraer a numeroso público por la fuerza de su voz y la profundidad de sus letras. Quizá le acompañe a la guitarra Javier Hidalgo, que ya tiene look de Camarón; quizá se unan palmeros y bailaoras. Aún no se sabe, pero que va a haber fiesta flamenca, no lo duda nadie.

Lo imposible

22 de Noviembre , 2024

La red de perjudicados por la Aldama sufrió ayer una avenida de lodo de ésas que te dejan la casa hecha una jícara de chocolate después de maltomar en ella el más espeso del mercado. Bueno, pues así quedó Ferraz.

Aldama había anunciado que tiraría de la manta, pero ayer se llevó por delante la colcha, el edredón, la frazada y la sábana bajera. Es posible que aún quede por ventilar el colchón, que es la parte mollar del juego de cama, pero con lo que cantó este jueves es suficiente para saber lo que ya se intuía: que el número uno, s.e.u.o., es quien siempre presumió de ser el número uno.

Que Sánchez haya elegido a Koldo como asesor de Ábalos es, en sí misma, una revelación sorprendente y de una carga política extraordinaria, porque supone una premeditación en la trama anterior incluso a la toma de posesión.

Por eso, de ser ciertas las informaciones de Aldama, no es exagerado su vaticinio previo: Si hablo, cae el PSOE. Lo imposible.

El pago a Cerdán de una comisión de 15.000 euros, realizado en un bar de Ferraz, otorga al relato la pincelada cutre y mafiosa que no le hacía falta para aumentar su gravedad, pero sí para escenificar la crónica negra en la que nos movemos, siempre sin perder de vista el trágico momento que vive España con la epidemia y el objeto central de una de las operaciones, las mascarillas protectoras.

El miércoles logró salvar a Ribera como vicepresidenta europea gracias a desdecirse otra vez de la palabra dada: Jamás votaré a la ultraderecha. Hoy a lo mejor no tenía tan fácil al saber que ella es otra de las protagonistas del relato.

Uff. La riada de la Aldama no deja títere sin manchar y la pregunta se repite, ¿caerá Sánchez? Si no lo hace, nada lo conseguirá.

Y a esta hora, pendientes de Podemos por el paquete fiscal. Qué nivel.

Sin control

21 de Noviembre , 2024

Una sesión de control sin la presencia del hombre a controlar resulta bastante descafeinada, pero en el fondo da la mismo que esté presente, o en efigie, como ayer, porque el control, en cualquier caso, es relativo y en apariencia.

Ayer se han escuchado excelentes intervenciones parlamentarias por parte del Gobierno y de la oposición. No es broma. A mí me lo parecieron. Quizá sin la altura suficiente para ingresar en el libro de oro del parlamentarismo español, pero con nota alta.

Pero ocurre que tanto unos como otros saben que las sesiones de control no son como las del bachillerato, donde acabas suspendiendo la asignatura si no la superas. Aquí el trámite se limita a tragar saliva durante las mañanas de los miércoles por parte del Gobierno, al tiempo que llevas preparada una batería de reproches a lo dicho o decidido por los gobiernos de Rajoy o Aznar en ocasiones similares, para que el ciudadano saque una conclusión absurda, como es la de que todos los políticos son iguales, vieja aspiración de Alfonso XII cuando le aconseja a su inminente viuda que transite de Cánovas a Sagasta, y viceversa, al tiempo de que se guarde el coño de vicisitudes dinásticas.

Vamos a controlar a Sánchez sin Sánchez. También da lo mismo. Vamos a apretarle las clavijas, dicen sus socios, pero solo un poquito. Frankenstein aprieta, pero no ahoga. Que parezca que lo vamos a linchar, pero que siempre le quede un hilillo de vida por donde respire, porque sin él no sé lo qué haríamos.

Sin embargo, ahora llega uno de esos momentos en los que no es posible aparentar y esperar al siguiente miércoles de control. Ahora es Ribera sí, o Ribera no. Paquete de Hacienda, sí; o paquete no.

Al presidente se le va a pasar muy pronto el buen sabor de boca que deja una caipirinha tomada en la Garota de Ipanema, rúa Vinicius de Moraes, 49.

La guerra de las galaxias

20 de Noviembre , 2024

Se le entregaba a Pedro Crespo el premio periodístico Temas, convocado por la Constructora Colomina y Serrano mediante una comida en el Lhardy y a mí, que era un principiante, me tocó al lado del más veterano de los periodistas presentes, Vicente Cebrián, retirado ya de todos los cargos que ocupó. Conocía a mi padre y aquello abrió las puertas a una conversación fluida y descacharrante.

No pude haber tenido mayor fortuna porque mi compañero de mesa, padre de Juan Luis Cebrián, era una máquina de recordar anécdotas, hacer chistes y burlarse con gracia inteligente de todos los prebostes del régimen, el franquista, porque estábamos en 1972.

Para un recién llegado al oficio, aquella comida con Cebrián fue como una lección magistral de la que salí creyendo que sabía todos los entresijos madrileños.

Vicente era el Darth Vader de Juan Luis y, como él, estuvo en los dos lados de la fuerza. El oscuro, al que conocía bien, desfiló durante aquellas dos horas de comilona exquisita en el Lhardy con la amenidad propia del sabio ante un discípulo ávido de lo que fuera.

Su hijo también acaba de salir del lado oscuro y nos recopila sus impresiones sobre ‘El efecto Sánchez’, que son las que motivaron su abandono de aquella trinchera. Ocurre que su análisis, siendo certero, es el que ya maneja todo el mundo informado que no está secuestrado de alguna manera por el presidente.

Sánchez es un peligro andante para nuestra democracia porque ha encontrado en su destrucción la manera de permanecer en el poder. Esa idea ya no sorprende a nadie porque lo que interesa al lector es saber hasta cuándo abutere patientia nostra… su sanchidad.

En el caso de su padre, quedaban dos años de franquismo. No lo sabíamos, pero se intuía. Vicente Cebrián hacía chirigotas sobre las ruinas del régimen.

Locos por los votos

19 de Noviembre , 2024

En Europa se quejan de que España es el único país que traslada sus problemas internos a las sedes de la UE, y no es verdad. Vamos con ellos a todas partes, sea la UE o sea el G-20. Ahí tenemos a Sánchez en Brasil, a donde se ha llevado a Begoña, que es hoy uno de sus problemones más gordos.

Es una invitación expresa de la mujer de Lula da Silva que pone de relieve la buena sintonía de sus maridos a la hora de gravar a los millonarios, como el impuesto temporal de solidaridad sobre las grandes fortunas que Sánchez puso en pie el año 2023.

Hasta a Río se han ido los dos, en amor y compañía, porque no es cosa de desperdiciar un viaje tan pinturero para escapar unos días de España, que se está poniendo cada día más insoportable.

“Yo creo que Begoña se queda en Brasil”, me decía el sábado una señora que tiene la paciencia de leerme todos los días. “No lo creo —le contesto—, viajamos con los problemas, pero volvemos con ellos”.

De modo que no se queje Von der Leyen por el conflicto que le han endosado con la elección de Ribera. “España y yo somos así, señora”. Ya lo escribió Eduardo Marquina, precisamente para hablar de Flandes, una de cuyas principales ciudades es Bruselas.

Los problemas de Sánchez han obligado a que se escuchen frases de gran carga surrealista, como la escuchada ayer, para asegurar que los socialistas europeos están dispuestos a cambiar cromos que parecen imposibles. Ellos prometen votar al candidato propuesto por Meloni si el PP colabora en el nombramiento de Ribera. ¿Y en qué basurero tiran la coherencia?

A los agricultores de ASAJA, que han prometido retirar su apoyo al PP si votan a Ribera, el trueque no les convence, de modo que seguimos como al principio, con el problema a cuestas.

La vida secreta de las palabras

18 de Noviembre , 2024

Cada cual tiene sus manías, y en casa nos saca de quicio cuando el periodista o el locutor de turno se equivoca en la concordancia de número y dice “habían ocho policías”.

Imagino que el infractor ha superado todos sus estudios arrastrando el mismo error y que nadie tuvo la delicadeza de corregírselo, ni siquiera en la universidad, cuando se preparaba para saber expresarse en público.

No hablemos ya de las incorrecciones que se escuchan de labios de los entrevistados, que somos todos los demás. En los últimos tiempos se observa una curiosa tendencia a alargar y complicar los términos en caso de duda, como si el hecho de construir palabras kilométricas las dotase de una vacuna contra el error y nos hiciese más cultos, a tanto por letra de más.

Esta cursilería se llama sesquipedalia, aunque a algunos lo cursi les parezca la definición. En las últimas semanas, por fuerza, hemos oído con frecuencia que “la climatología es adversa”, cuando en realidad, de ser adverso algo, es el clima. Y lo mismo ocurre cuando en vez de decir tiempo, va el tío y se refiere a una meteorología que tira de espaldas.

Por no salirnos del tema —que otros llamarían temática—, la medalla de oro se la lleva quien nos informa de que se producirán “precipitaciones en forma de lluvia” para definir lo que en mi infancia, e imagino que en la suya, era sólo lluvia. Si pone granizo, nieve, chubascos o lo que sea, el alargamiento sigue siendo igual de sesquipedalista. ¡Toma vocablo!

A la hora de hacer balance —de litros de agua, de víctimas, de calles inundadas— se prefiere contabilizar a contar. Sin duda, creen que la suma de cantidades, una vez que las contabilizas, es más exacta que si las cuentas.

Permítanme que me tome el domingo libre y no escriba de política, es decir, de politizacionismo.

Mentiras arriesgadas

17 de Noviembre , 2024

Irene María Montero Gil nace en Madrid el 13 de febrero de 1988. Tiene por tanto 36 años. A tan tierna edad ya ha pasado por la política y ya ha escrito sus memorias. Algo habremos hecho, un libro sincero donde reconoce algunos comportamientos que equivalen a su tumba en la carrera del servicio público, aunque estamos en un país muy raro y vaya usted a saber.

En realidad, con el libro a la venta, todavía es eurodiputada y el partido — ejem!— no le ha pedido que entregue el acta.

El capítulo de marras, aquél que a nuestro juicio la deja K.O. y fuera de cualquier aspiración futura para representar a nadie en instancias políticas, es donde confiesa que no da positivo en covid el día 12 de marzo de 2020, tal como afirma públicamente siendo ministra de Igualdad, sino el día 10, lo cual quiere decir que no se contagia durante la famosa manifestación del 8M, sino ya que acude a ella contagiada y en plena actividad infecciosa.

Hay fotos de ese día en las que se ve cómo Irene estornuda rodeada de manifestantes y expande, suponemos, sus perniciosos virus sin que sus correligionarias lo sospechen.

El caso es que retrasa 48 horas la comunicación de su contagio y todo el mundo piensa, pobrecita, lo ha pillado en plena labor feminista.

Pues no. Ahora tiene los santos ovarios de reconocer su mentira, quizá con la intención de ser perdonada, quizá con la de cerrar su vida pública tras una rendición de cuentas que pesaban sobre su conciencia de ciudadana ejemplar.

Cierto que también se sincera sobre el tremendo error de dejar en manos de Yolanda Díaz el futuro del partido, pero ese detalle ya era sabido. Ambas confesiones son dignas de agradecimiento. Otros muchos no lo harían, sobre todo con 36 años y toda una vida de actividad pública por delante.

O ya no.

Seguimos para bingo

16 de Noviembre , 2024

Hay varias versiones de la frase atribuida a Napoleón sobre la inutilidad de las comisiones. Si quieres que algo no se sepa nunca… que algo no se arregle… que algo se eternice… crea una comisión.

Mazón ha desobedecido al emperador y anuncia la creación de una que se encargará de averiguar lo que ha pasado, porque “no se puede aprender del pasado sin saber lo que realmente ocurrió”.

Eso me parece bien. Si desconoces qué sucede en la batalla de las Navas de Tolosa, es francamente complicado analizar los fallos en la estrategia de Muhammad al-Nasir, alias Miramamolín, al frente de sus yihadistas, para perder tan decisiva contienda.

Mazón es como el califa almohade Miramamolín. Ha perdido la batalla y quiere saber qué ocurrió con la esperanza de que la comisión le exonere de toda culpa y le diga que antes de la suya están las de Pedro Sánchez, las de Teresa Ribera y las de su subordinado, Miguel Polo, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, que misteriosamente se está librando del ojo del huracán con una habilidad asombrosa que quizás haya aprendido en las sesiones del Tribunal de las Aguas.

No citamos a más en la confianza de que el lector sabrá poner nombre y apellidos a quienes tienen por profesión desde hace años la de conseguir que nada sea responsabilidad suya, teniéndola toda, o en buena medida.

Pues bien, habrá comisión y habrá una vicepresidencia para reconstruir lo arruinado y una consejería para prevenir nuevas ruinas. Lo que no se esperan a estas horas de la tarde son dimisiones, ni ceses. Ni en Madrid, ni en Valencia, ni en Burriana. Seguimos para bingo.

Fíjense. Incluso se está reconsiderando que Errejón vuelva a la portavocía de Sumar, porque dice el rapaz que las acusaciones que le hace la actriz son más falsas que las lágrimas de los futbolistas.

La esfinge maragata

15 de Noviembre , 2024

El silencio denso y prolongado de Begoña Gómez de Sánchez Pérez-Castejón resonaba con fuerza en las cuatro paredes parlamentarias y, por extensión, en todos los aparatos receptores que lo recogieron en directo y en diferido.

Adornada de un maquillaje monócromo de tierra arcillosa, era la viva imagen de una esfinge maragata que observa lo que ocurre a su alrededor y obedece al pie de la letra la recomendación, no del pàter familias, sino, en su caso, de su abogado.

Ella no es una persona política. En realidad, no se sabe con exactitud lo que es. Allí la llamaron testaferro de su marido. (Pienso en algunos que no se cortarían en usar el adefesio “testaferra”). Ella no es política, pero su marido, mucho, y, sobre todo, el dinero que manejó, el prestigio con el que jugó, las competencias que se otorgó y los contratos que firmó son perfectamente políticos y dignos de ser fiscalizados por la Asamblea de Madrid.

Su trayectoria nada tiene de decimonónica esfinge maragata que ahora reivindica. Muy al contrario, su actividad tiene más de Trump que de Melania.

La cátedra extraordinaria de Gómez se crea durante una entrevista que la mujer celebra con el rector en la Moncloa y a instancias de ella. Nada menos. Si alguien busca a partir de ahora un ejemplo diáfano de nepotismo, lo tiene a mano.

Las cincuenta preguntas que le formularon fueron escrupulosamente pertinentes, documentadas y relevantes, pero se encontraron con la mirada de la esfinge, que había adoptado desde el principio otro rictus interrogante: ¿Y a mí qué me cuentas? Bulo eres tú.

Pues qué quieren que les diga. Después de escuchar tan clamoroso silencio, la percepción que nos queda está más cerca de la culpabilidad que de la inocencia.