Pesadilla en el hotel
4 de Diciembre , 2024Muchos de ustedes van a viajar los próximos días, y muchos se hospedarán en hoteles, pensiones y casas rurales donde les esperan unas horas de relax y 42 preguntas del demonio que este Gobierno tan simpático que tenemos se ha sacado de la manga para… lo que les venga en gana.
Tras leer la lista de las 42 preguntas que desde ahora se exigen a los viajeros, te quedas con cara de ingresar en un establecimiento penitenciario, o cuando menos, con la que pones cuando solicitas un crédito, cuando declaras la renta o cuando ingresas en la masonería. Y no, qué va, lo único que haces es dormir una noche fuera de casa.
Al acto contestador va unida la sensación de presunta culpabilidad en delitos de ignorada índole. Eres un sospechoso, no se sabe de qué, pero sospechoso. Ahora, cuando viajes, te saldrá más a cuenta redactar un folio con las respuestas para facilitar el registro en el hotel y evitar esperas.
Por parte de la empresa hostelera, el trabajo se multiplica, la responsabilidad se dobla y las trabas para llevar a cabo su trabajo crecen como setas. Diríanse convertidos en nuevos funcionarios de Interior y de Hacienda sin nombramiento ni remuneración alguna.
El sector está alterado como si hubiese anidado una colonia de velutinas en cada recepción. Algunos anuncian que no harán caso hasta que la multa les obligue, y eso será pronto. Otros esperan a saber el verdadero impacto de la medida, pero no se conoce a nadie que la aplauda por necesaria y benéfica. El más benévolo opina que se trata de joder la marrana y sanseacabó, sin beneficios de ningún tipo, salvo los que se deriven de las multas que el incumplimiento de la norma puedan originar.
Me imagino al pederasta de turno confesando al hostelero: “Los niños no son míos, me los traigo para abusar de ellos a mansalva durante este fin de semanita”.










