Pesadilla en el hotel

4 de Diciembre , 2024

Muchos de ustedes van a viajar los próximos días, y muchos se hospedarán en hoteles, pensiones y casas rurales donde les esperan unas horas de relax y 42 preguntas del demonio que este Gobierno tan simpático que tenemos se ha sacado de la manga para… lo que les venga en gana.

Tras leer la lista de las 42 preguntas que desde ahora se exigen a los viajeros, te quedas con cara de ingresar en un establecimiento penitenciario, o cuando menos, con la que pones cuando solicitas un crédito, cuando declaras la renta o cuando ingresas en la masonería. Y no, qué va, lo único que haces es dormir una noche fuera de casa.

Al acto contestador va unida la sensación de presunta culpabilidad en delitos de ignorada índole. Eres un sospechoso, no se sabe de qué, pero sospechoso. Ahora, cuando viajes, te saldrá más a cuenta redactar un folio con las respuestas para facilitar el registro en el hotel y evitar esperas.

Por parte de la empresa hostelera, el trabajo se multiplica, la responsabilidad se dobla y las trabas para llevar a cabo su trabajo crecen como setas. Diríanse convertidos en nuevos funcionarios de Interior y de Hacienda sin nombramiento ni remuneración alguna.

El sector está alterado como si hubiese anidado una colonia de velutinas en cada recepción. Algunos anuncian que no harán caso hasta que la multa les obligue, y eso será pronto. Otros esperan a saber el verdadero impacto de la medida, pero no se conoce a nadie que la aplauda por necesaria y benéfica. El más benévolo opina que se trata de joder la marrana y sanseacabó, sin beneficios de ningún tipo, salvo los que se deriven de las multas que el incumplimiento de la norma puedan originar.

Me imagino al pederasta de turno confesando al hostelero: “Los niños no son míos, me los traigo para abusar de ellos a mansalva durante este fin de semanita”.

Bananas

3 de Diciembre , 2024

Se han pagado seis coma dos millones de dólares por un plátano sujetado a una pared con cinta americana. Ya he colgado en mi dormitorio la última docena que compré en la frutería, y calculo que esta semana habré ganado unos 75 millones de dólares de un plumazo.

No vuelvo a comer un plátano en mi vida, aunque el comprador, Justin Sun, sí lo hizo. A partir de ahora los cuelgo y los voy vendiendo. Se me ha ocurrido un truco infalible. Los voy a valorar en cinco millones de dólares, un millón y pico menos que el de la subasta, de modo que todo el mundo querrá mis bananas, porque son de Canarias, están buenísimas y te ahorras un pastón.

No sé cómo se llamará esta nueva corriente artística. Arte efímera, arte de temporada o arte de invernadero, pero le auguro una gran influencia en la cesta de la compra. Mis plátanos, quiero decir, los que compraba hasta ahora, se me ponían pochos en una o dos semanas. Por eso, imagino que los suspendidos con cinta americana también tenderán al negro en un tiempo similar y, al cabo del mes, estarán como para hacer abono.

Habrá que estar atentos al mercado por si la “Banana podrida rodeada de cinta americana sobre fondo blanco” sube de precio o se desploma. Yo creo que será lo primero, porque el que invirtió seis coma dos millones de dólares en la obra no es tonto. Justin Sun demuestra que sabe cómo ganar dinero, pues pocos son los que disponen de esos ahorrillos para comprar plátanos colgados.

Se lo recomiendo. Aunque no les guste el arte de invernadero, es un gasto sin riesgos y, con un poco de suerte y una pizca de marketing, podemos añadir a la pinacoteca puerros, pepinos, espárragos, judías, trigueros, tirabeques y cualquier otra fruta o verdura alargada que le vaya bien al adhesivo.

Guisantes no valen, porque la cinta los tapa por completo.

My way

2 de Diciembre , 2024

En algo tenían que disentir Podemos y Sumar con el Congreso de Sevilla para justificar su existencia y su diferencia. Y el PSOE, consciente del problema de sus asociados, se lo ha dado resuelto.

Vamos a eliminar a las Q+ —queersexual, entidades de género más allá de las lesbianas, gais y transexuales— existente en las anteriores siglas LGTBIQ+, y de ese modo ellos pueden protestar un poquito sin sentirse cómplices, y nosotros podemos sentirnos criticados sin que nos duela ni la punta del zapato.

Muy al contrario, las ventajas son notables. Los socios tragan con Aldama, con Cerdán, Begoña, Azagra… etc.; siguen en armonía el tiempo que haga falta y todos contentos. Hasta las feministas históricas aplauden el espinoso tema de los/las trans en las competiciones deportivas femeninas, que iba camino del caos, y encima se alabará nuestra cordura y sensatez.

Esa es la gran novedad del Congreso, la eliminación de las Q+ y la entrada en la ejecutiva federal de Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en Valencia, como premio por lo bien que lo ha hecho con la DANA.

A todo ello le han puesto un himno que es toda una declaración política de autocracia como la de Franco, el My Way, de Calvin Harris, con el que Sánchez entró al acto final. Al igual que su homónima de Claude François y Jacques Revaux, llevada al éxito absoluto por Paul Anka, Sinatra y Raphael, la canción ensalza la particular manera de hacer de su protagonista, que en este caso no es otro que Pedro Sánchez.

No es ortodoxo, viene a decir la letra, pero es a mi manera y eso es suficiente. La de Sinatra comenzaba diciendo:

“And now, the end is near” (Y ahora, el final está cerca).

Ésta no. Ésta sólo excita los ánimos y anima al aplauso de los presentes.

Y Begoña a su lado, tirando besos.

Los límites del silencio

1 de Diciembre , 2024

Doña María Cristina Álvarez es directora de Programas de Moncloa, o sea, de la Presidencia del Gobierno, desde el 16 de julio de 2018, cuando triunfa la moción de censura de Pedro Sánchez contra la corrupción del Gobierno de Mariano Rajoy, toda una veterana del sanchismo empoderado.

Ahora está señalada por dedicarse a hacer gestiones en pro del máster de la señora del presidente, doña Begoña Gómez, lo cual no parece ser lo más adecuado a su condición laboral en el palacio, y se discute si lo es, si las anteriores esposas de los presidentes disfrutaron también de las mismas o similares ayudas, o si, por otra parte, lo que hacía era o no conforme a ley.

Qué le vamos a hacer. Hoy hay mucho rifirrafe y no se pasa una. Lo extraño de doña María Cristina es que, siendo una abanderada contra la corrupción como es ella, aupada a ese cargo gracias a la denuncia contra las prácticas del anterior Gobierno, se haya negado a declarar ante la Comisión de investigación del PP en el Senado, es decir, no haya puesto de su parte todo lo que se espera de alguien que quiere colaborar con la justicia y con las instituciones del Estado.

Se entiende que un particular, si su silencio está amparado por la ley, se acoja a ese derecho y haga mutis por el foro hasta que deba cantar de plano, pero en el caso de una servidora del Estado a tan alto nivel, el silencio es burla, escarnio y tomadura de pelo a los contribuyentes que le pagan mensualmente sus buenos euros. ¿O es que acaso se los paga Begoña?

Tampoco el silencio que esta señora mantuvo ante la Comunidad de Madrid fue de recibo, por mucha Ayuso que presida la institución. Fue, lisa y llanamente, una cuchufleta al ordenamiento constitucional y el reflejo de una chulería que debería quedar grabada en el corazón de los votantes, aunque ya se ve que los hay de memoria débil.

Congreso en Sevilla

30 de Noviembre , 2024

Los dos próximos días vamos a ser testigos de la sanchificación de lo que venía siendo el Partido Socialista Obrero Español y no se observa ni en las ponencias ni en el entorno que vaya a intervenir ningún abogado del Diablo capaz de subvertir los designios monclovitas para con este Congreso Federal sevillano.

Todo está dispuesto para que el partido se sanchifique de cabo a rabo, dando por sentado que lo hecho hasta ahora por la Secretaría General es lo canónico y que Felipe González es lo herético, mientras que a José Luis Rodríguez Zapatero se le adjudica el papel de San Juan Bautista, que anunció la llegada del Mesías hasta que Herodes le corte la cabeza para satisfacción de Salomé.

Por fuerza, la sanchificación ha de conllevar el visto bueno a todo lo realizado por el secretario general en su mandato, lo que incluye la Transubstanciación de España, concepto de difícil explicación, pero que en esencia consiste en acabar con ella sin que lo parezca, bajo el principio inspirador de todo el sanchismo que se enuncia en el mandato: “El que venga detrás, que arree”.

Tan elevadas consignas se subdividen en el begoñismo ilustrado del buen arramplar; el método Azagra para el pillaje musical; la mordida bien temperada en sus múltiples variantes; traficar con la tierra que no es de uno; la política fluida, que al igual que la sexualidad fluida o atracción elástica, nos permite ser varones de madrugada, julandrones vespertinos y lagartas nocturnas; la tendinitis dictatorial, que nos lleva a estar más cerca de aquellos países, cuanto mayor sea la dictadura que los gobierna, y muchas otras notas distintivas, no sólo diferentes de lo que fue el espíritu de Suresnes de 1974, cuyo cincuentenario ha sido hábilmente escamoteado, sino contrarias a la Constitución y en algunos casos, al Código Penal.

Los que colaboren en la sanchificación, que lo tengan presente.

Armagedón

29 de Noviembre , 2024

Los frentes de Sánchez se abren a razón de uno por día. Los tiene de índole personal, matrimonial o fraternal; dentro de su partido, dentro de los socios de su partido, dentro de los partidos de la oposición; municipales, autonómicos, nacionales, europeos, internacionales e intergalácticos; políticos, judiciales, diplomáticos y periodísticos.

Dicen que se gasta 55.000 euros en maquillaje y poco nos parece con la variedad de escenarios donde debe dar la cara y donde se la afean con gruesos brochazos de acusaciones.

Él lo reduce todo a fango, pero es porque se lo aconseja la maquilladora, que necesita kilos de polvos compactos para que ese rostro siga pimpante, así le caiga la del barranco del Poyo encima.

El Gobierno pende de un Sánchez y de los más acérrimos enemigos de España. ¿Qué más da que le acusen de matar niños, si ni él se siente atañido ni existe ápice de responsabilidad? Si a eso sumamos que los socios están encantados de que se pueda hacer de todo, como en esos hoteles que te ponen una pulsera de plástico y tienes licencia para meterte tres atracones por hora, la caída del Gobierno sólo se producirá con la parusía, o sea, la segunda llegada de Cristo a la Tierra.

Olvídense de mociones de censura, pérdidas de confianza, procesos judiciales y demás trámites al uso. Tendrán que rasgarse los velos del templo, surgir la Bestia de entre las rocas y disputarse la batalla de Armagedón antes de que Sánchez salga de la Moncloa, eso sí, por la puerta de atrás y sin acompañamiento trompetero.

Acaso, en la mejor de las circunstancias, es posible que alguien lleve grabado en cassette ‘El elixir de amor’, dirigida por David Azagra, alias Sánchez Pérez-Castejón, y la haga sonar en tan histórico momento. La foto, en caso de haberla, no será de Annie Leibovitz, pero es igual, va a ser impresionante.

Los invitados

28 de Noviembre , 2024

Como diría cualquier pollo a la última, éste es un tema viejuno. Broncano contra Motos y otras chicas del montón.

Para entender lo ocurrido tuvo que pasar cierto tiempo. No podía ser que la pérdida de un invitado a un programa de risas, como son los de ambos presentadores, se convirtiese en el notición con el que abrir el informativo de la televisión pública.

No podía ser que esa ausencia, por deberes contraídos, porque le dolió la tripita en camerinos, o porque lo detuvo la policía un minuto antes de salir, hubiese provocado el quejío quejumbroso requetecursi de un señor al que le pagamos entre todos un pastizal que sólo él ha cobrado en la casa de Prado del Rey.

Pues sí, todo eso ocurrió el mismo día en que el mundo temblaba de miedo al oír unidas las palabras conflicto y nuclear; el mismo día en que el presidente del Gobierno recibe acusaciones nunca realizadas contra alguien en su cargo y el mismo día en que la política fiscal del país volvía a estar en manos de sólo cuatro diputados, una representación tan escuálida como irreal.

Por lo que se ve, Motos es más noticia que todo eso junto, y Broncano es un bien público a preservar del ataque de las hormigas atómicas a cañonazos. Así se explica.

Recuerdo que, hace años, en un programa similar al de estos hombres pero mucho más modesto, teníamos como invitado estrella al deportista cubano que está considerado el mejor saltador de la historia.

Minutos antes de entrar en plató, su representante me dijo que no habría entrevista si no mediaba dinero. ¡Dinero! Precisamente lo que nos hacía falta. ¿Y de cuánto estará hablando este hombre? Tímidamente le ofrezco mil pesetas, a la espera de su reacción. “No —me dice—, más”. Pruebo una segunda cifra: “Dos mil”.

“De acuerdo”, acepta. Y nos quedamos pensando qué mal pagado está el atletismo.

Políticamente incorrectos

27 de Noviembre , 2024

Los investigadores de Research Frontier han llegado a la conclusión de que en Galicia, y concretamente, en A Coruña, viven los españoles más supersticiosos, de ésos que van con la pata de conejo en el bolsillo, se horrorizan ante la rotura de un espejo y sufren una subida repentina de escroto hacia la garganta, vulgarmente llamado ponérselos de corbata, si observan que se ha derramado algo de sal sobre la mesa.

Niego la mayor. Los gallegos mantenemos creencias y costumbres calificadas de supersticiosas, como lo hacen el resto de los humanos, porque están enraizadas de tal manera con el pueblo a través de los siglos que son difíciles de desgajar de los propios aspectos culturales.

Lo que no hace el gallego, como sí parece hoy muy habitual entre las culturas urbanas, es cambiar de la noche a la mañana para entregarse sin estudio ni razón al pensamiento woke, la llamada nueva religión de la izquierda, que contiene en sí misma una carga supersticiosa, repentina y anuladora de la reflexión y la lógica.

Si el estudio de Research Frontier quiere decir que Galicia se resiste a caer directamente en la perfidia woke y en lo políticamente correcto, es cierto. El aislamiento tiene también su cara positiva, como demostraron tantos sabios que no necesitaron convertirse en socialité, como hemos acabado llamando a vivir del cuento para ser más finos.

Las sociedades construyen mitos comunes, se llamen romerías o actos diseñados por un máster wedding planner.

Quizá los wokes estén convencidos de que en Galicia somos unos supersticiosos de libro porque todavía creemos en los beneficios de las nueve olas para conseguir un feliz embarazo. Lo que no saben es lo bien que lo pasan las parejas entre las dunas una vez que se dan el baño de mar.

Y que dure.

La obsesión

26 de Noviembre , 2024

Hoy presento en Madrid un libro sobre algo que puso los pelos de punta a millones de personas durante siglos, la catalepsia. Para ser exactos habría que decir que los sigue poniendo, como nos recordó hace dos semanas Lolita Flores, que vive angustiada por la tanatofobia, el miedo a ser enterrada viva, seguramente debido a experiencias familiares o de gente cercana.

Así he titulado el libro, ‘Me han enterrado vivo’, porque es la expresión última de quien por desgracia para él, comprueba que padece catalepsia en última instancia, es decir, en la tumba.

Las actuales generaciones compartimos al menos una de estas notas comunes. Haber oído los relatos temerosos de algún familiar como acaba de hacer Lolita; haber leído ‘El entierro prematuro’, de Edgar Allan Poe o haber visto ´La obsesión´, la película de Roger Corman interpretada por Ray Milland sobre el texto de Poe.

La historia de este síndrome, llamado “la reina de los sustos”, depara un relato tan terrorífico como curioso, y fue la falta de un libro que la recogiese desde el observatorio de la actualidad lo que me llevó a escribirlo.

Dicen quienes lo han leído que sorprende y angustia en igual porcentaje. No renuncio a ninguna de ambas consecuencias, porque las dos nos ayudarán a reducir los casos de extrema catalepsia, que todavía escapan al control de la ciencia y la medicina.

El aspecto más atractivo de “la peor muerte posible”, como también se le llamó, es su indefinición. En ella, todo es posible y nada es descartable, de modo que si les hablan de la catalepsia en términos absolutos, como “ya no existe” o “la produce tal cosa”, no lo crean, porque su historia demuestra hasta qué punto se camufla entre las enfemedades, el faquirismo, los espectáculos e incluso, entre las defensas que el hombre tuvo para sobrevivir a lo largo de los siglos.

Satyricón

25 de Noviembre , 2024

He leído por ahí que el Congreso de esta semana en Sevilla se plantea como un indulto del PSOE a Pedro Sánchez, y supongo que si alguien de dentro lo sugirió, ya lo habrán echado del partido.

Para tramar un indulto a Sánchez, primero es necesario admitir todos los delitos que van a ser perdonados, porque si no, para qué.

Pero ni el partido, ni mucho menos él, están ahora mismo dispuestos a admitir que se haya cometido delito alguno. Los giros vertiginosos respecto al programa electoral son cambios de opinión sin la menor importancia, molinetes propios de su progresismo que, de esa forma, se distingue del inmovilismo carca, que siempre permanece en el mismo sitio, pensando de idéntica forma y fiel a sus principios.

Eso, por una parte. En cuanto al cántico de Aldama y demás hierbas, ¿cómo admitir el indulto, si todo es fango de un personaje falto de credibilidad? De modo que quien vuelva a plantear algo parecido, pierde su silla sin ir a Sevilla.

El Congreso tiene que parecerse a esa escena de Gladiator en la que Cómodo regresa a Roma tras luchar en la frontera norte, donde todo es pompa y circunstancia para que chinchen y rabien los del Senado. Una explosión de unanimidad en torno al líder, pero no por sus pecados, que no los comete, sino porque él es Petronio Sánchez, el árbitro de la elegancia en el hacer, en el vestir y en el decir, presunto autor de El Satiricón, y hombre, por lo demás, repleto de virtudes que quien no quiera ver es porque usa gafas enfangadas.

Desconozco las condiciones del lugar donde se celebra, pero si fuera posible, Petronio debería entrar en cuadriga de bellos corceles blancos, como los de Ben-Hur; portar una lira, como la de Nerón, y ceñirse él mismo la corona de laurel, como Napoleón, sin esperar a que el Congreso diga oste ni moste.