Domingo de Carnaval
Miércoles, 5 de Febrero, 2025Los organizadores, el público, los medios de información y al final, hasta la propia chirigota y su letrista, han censurado una chirigota de Cádiz por ser negacionista. ¿Pero qué Carnaval es éste? Un Carnaval de lo políticamente correcto es como una ópera sin libreto. Pero eso es lo que hay.
Por lo visto están todos indignados porque el conjunto cantó contra las vacunas, el cambio climático y la redondez de la tierra, que suelen ser los blancos preferidos del negacionismo, aunque no los únicos.
Yo no tengo nada en contra de las vacunas. Es más, me las pongo obedientemente cada vez que mandan; creo en el cambio climático, porque jamás ha parado de cambiar y no sé cómo se puede defender que la Tierra sea plana cuando basta comprobar un amanecer y un ocaso para darse cuenta.
Al mismo tiempo comprendo que si alguien hay detrás de esas ideas, la plataforma ideal desde donde exponerlas es un Carnaval, cuya razón de existir radica en la subversión de los papeles, para que el esclavo haga de amo y el pecador de obispo.
Si nos ponemos finolis, mejor será cambiarle el nombre al Carnaval y llamarle Invernal Fest, con lo cual lo convertiríamos en algo tan inocuo como un baile de debutantes.
Otra cosa es que los miembros de la chirigota no supiesen qué es el solfeo, la letra fuese peor que mala, la coreografía brillase por su ausencia y los disfraces hubiesen sido comprados el día anterior en un Todo a cien.
En ese caso, el castigo no es merecido por ser negacionistas, sino por negados, y el tema se resuelve concediéndoles Cero Points, que es lo que hacen en Eurovisión cuando se presenta un bodrio de canción, que suele ser lo más abundante.
Cuando mandamos a Rodolfo Chikilicuatre no pasó nada, y nos habría parecido muy mal que lo incinerasen en la plaza mayor de Belgrado. Todo lo contrario, le dieron 55 puntos y quedó de 16 entre 25.






