Archivo de Enero, 2025

El premio

Viernes, 31 de Enero, 2025

Qué bonitos son los premios. Y si te los dan a ti, ya ni te cuento. Todo el mundo te dice frases amables, te echan piropos –algunos superlativos– y no te cansas de agradecerlos. A veces das un par de besos a la misma persona, o le llamas Luis a Enrique, pero todo acrecienta la felicidad que se te supone y el atolondramiento consiguiente.

En las presentaciones de los libros, también me olvido de los nombres de los amigos y los parientes, o incluso puedo tener un hijo delante sin saber cuál de ellos es.

Ayer María Méndez estuvo fantástica, como siempre. Cada vez que la veo recuerdo un día en el que estando en Vigo y, sabiendo de mi nulidad como conductor, me trajo en coche hasta Lugo. “No me olvidaré nunca”, le dije. Y ya ve, no me he olvidado.

Otro que estuvo en su línea de señorío fue Alberto Barciela, con el que mantengo una hermandad humorística desde que él hacía ‘El Cocodrilo Leopoldo’ y a mí me habían dado La Codorniz de Plata.

Por cierto, aquel cocodrilo fue un caimán de verdad que Eugenio Suárez había entregado como premio en un concurso sobre cine que ganan Tino Soto y Eduardo González Seco-Iglesias, ambos de A Mariña.

De A Mariña interior es Perfecto Conde Muruais, que ayer bordó su papel como autor de una laudatio que logró sacarme los colores. Como Martín Fernández Vizoso, que duerme frente al Cantábrico y sabe siempre de dónde sopla el viento. También lo saben Alfonso Villares y la alcaldesa de Cervo, Dolores García Caramés.

Y los que fueron de Lugo, capitaneados por Blanca y Alfonso, hicieron que me sintiera como en casa entre tantas autoridades, como el presidente Rueda, que se ganó los aplausos de la concurrencia.

En fin, por si no lo hubiera dicho bastantes veces, muchas gracias a todos. Sé que el premiado es el periodismo gallego, pero me encanta representarlo.

La Pontífice

Jueves, 30 de Enero, 2025

Oír de labios de Yolanda Díaz cómo argumenta su política laboral en “nuestras conversaciones con el Papa Francisco” produce cierto sarpullido vaticano, y no porque el pontífice no pueda ser un excelente faro inspirador de las políticas sociales en el mundo entero, sino porque dudamos de que la vicepresidenta española sea capaz de entender su mensaje.

Prueba de ello es que el pensamiento del Papa Francisco y el de Yolanda Díaz, por muchas y muy largas que hayan sido sus conversaciones organizadas por la Prefectura de la Casa Pontificia, se parecen como un huevo a una castaña, a no ser que una vez comprobado el fiasco de Sumar, doña Yolanda haya decidido ahora colonizar la curia y hacerse con la cátedra de San Pedro en el próximo cónclave.

Dadas las cualidades miméticas de la gallega que la han llevado a dirigir —y destruir— tantas organizaciones, el objetivo no es disparatado.

Imagínense que estamos ante las profecías de San Malaquías, que señalan como último Papa a quien haga el número 112 de los seguidores de Pedro, ¡y ése es Bergoglio!

Bastaría una leve modificación para considerar que Malaquías había acertado como arúspice. Él se refería al último Papa, y ahora habría una Papisa. Es decir, tendría razón en su apuesta gracias al cambio de sexo.

Desde luego parece descabellado, pero tengan en cuenta que Yolanda no necesitaría ser obispo; bastaría estar ordenada sacerdote y ser consagrada obispo una vez que fuese elegida Papisa. La llegada de las mujeres al sacerdocio aún no tiene el camino expedito, pero si se lo pide Puigdemont a Sánchez, seguro que lo cuela en un decreto ómnibus a Francisco y el Papa ni se entera.

Resumiendo, que está todo en un tris. Quién la verá desde el balcón de San Pedro repartiendo la bendición urbi et orbi. ¡Graciñas paisanos!

El pasado nos condena

Miércoles, 29 de Enero, 2025

Estos 50 años sin Franco los estamos celebrando a cuerpo de rey, valga la tontuna. Cada uno los agarra como le viene en gana. Por ejemplo, al ministro Ángel Víctor Torres se le ha ocurrido soltar cada día una maldad y así nos tiene entretenidos los doce meses hablando de lo malo que era Franco y de lo buenos que son ellos.

Ha empezado la serie con un clásico, como es decir que el ferrolano no permitía estudiar a las mujeres, vamos, como los talibanes, pero sólo con el velo en la cabeza.

Apoya su afirmación en el hecho de que su madre no sabía escribir y su abuelo, sí, que no es un dato muy científico que digamos, pero sí muy entrañable, y lo que carece de precisión lo suple con cercanía.

Yo no digo que el régimen se volcase en la labor como merecía, pero en sus primeros años se duplicó el número de mujeres escolarizadas durante la República, que tampoco es un Potosí, pero menos es de donde se venía.

Si van a seguir los próximos lemas con este rigor histórico, mañana escucharemos que Carmen Polo se había hecho con un software gratis en Comillas, o que Nicolás, el hermanísimo, dirigía por enchufe la banda del Empastre de Catarroja.

La dictadura fue terrible, como los tres años anteriores y los otros cinco más atrás. Manosear el tiempo con intereses partidistas es nauseabundo, y llevarlo de las aulas de historia a la barra de los bares, temerario.

Los asesinatos de Carrero, Dato, Canalejas y Cánovas, e incluso el de Prim, mantienen un cajón de incógnitas que, sin exponerlas sobre la mesa, resulta fallido cualquier intento por explicarnos a ciencia cierta lo que pasó en España. La memoria democrática haría bien en destriparlos antes de basar todo su argumento en repetir que Franco fue un cabrón, porque los intereses se huelen a kilómetros, antes incluso de pronunciarlos.

El otro amor

Martes, 28 de Enero, 2025

Hoy se ha notado mucho el santo y seña. Desde que lo dijo el jefe, se lo hemos oído a dos o tres personajes más con tanta literalidad que no caben casualidades: “Vamos a buscar los votos debajo de las piedras”.

Se refieren, claro, a los que necesitan para aprobar el llamado paquete ómnibus. Ómnibus, porque cabe todo, y paquete, porque te lo pretenden meter en plan Irene Montero, sí o sí.

Feijóo dice que si le quitan la morcilla, tienen los suyos y pueden parar de remover pedruscos para saber si debajo está la mayoría, pero a Pedro le ha entrado antojo de ómnibus y dice que o va todo o no vale.

Un Gobierno al que apoyan 8 partidos 8 y, sin embargo, no tiene votos para sacar adelante decretos tan fundamentales como los que van en el paquete, o ya no es Gobierno o no quiere aprobarlo troceado por razones de lesa majestad.

Tiene que ser un suplicio chino estar todos los días con la calculadora en la mano, echando humo, para llegar siempre a la conclusión de que no tienen ni para presupuestos.

Ya no les vale prorrogarlos sin intentar al menos presentar unos nuevos, porque no es de ley. Y no es que el Gobierno no lo aguante, sino que los sufridos son los españoles, como por ejemplo: los pensionistas, los afectados por la dana, los necesitados de las ayudas, los de Muface, etc.

Nos estamos acostumbrado a cosas muy raras, con juzgados y sin ellos, pero tanto como tirar por la borda la esencia de la gobernabilidad debería llevarlo a una profunda y definitiva reflexión.

Si quiere, esta vez se puede tomar seis días de introspección, uno más que en el amago del mes de abril del año pasado, pero esta vez no puede volver diciendo que ama a Begoña.

Ahora tiene que amarnos a todos nosotros.

El guardián de las palabras

Lunes, 27 de Enero, 2025

A Sánchez le encantan los neologismos. O se los inventa él, o tiene un gabinete de asesores que se los cocina. Voy a preferir lo segundo, porque imaginar que mi presidente del Gobierno dedica sus horas de reflexión a inventar lo de la fachosfera me recuerda a Coll y a Guillermo Galván, cuando nos juntábamos para escribir paridas, pero claro, nos teníamos por humoristas, no por presidentes del Gobierno.

En realidad, fachosfera es una apropiación del francés, porque “La fachosphère” fue el título que Dominique Albertini y David Doucet dieron a su libro sobre los ataques sufridos hace diez años por algunos políticos, como Alain Juppé.

Sánchez o sus asesores la han recuperado ahora con gran contento de los corifeos, que la repiten como si hubiesen descubierto el bálsamo universal.

Es la manifestación del desprecio que le inspiran aquellos compatriotas que no le bailan el agua ni aprueban lo que hace. Son los habitantes de la fachosfera, seres deformes, de pensamientos retrógrados, incapaces de comprender al gran líder y sus equilibrismos para mantener el poder.

Estos personajes utilizan armas químicas peligrosísimas, como son cañones de fango y los lanzabulos, que en manos del sanchismo pierden esos nombres, por supuesto, y pasan a ser simples cambios de opinión o el noble ejercicio de la libertad de expresión.

Ahora se ha descolgado con el término de tecnocasta para referirse a los líderes de la tecnología que apoyan a Trump, lo cual pone de manifiesto su aversión a la investigación y lo retrata ante el mundo como un pobre envidioso, no tan borrico como Maduro, pero en la línea.

De la casta le gustaba hablar a Pablo Iglesias, ¿se acuerdan del personaje? Después se le pasó al descubrirse que le gustaban más las pesetas que comer con las manos. A Sánchez no hay que descubrirlo. Basta probrarlo.

El ómnibus perdido

Domingo, 26 de Enero, 2025

Sánchez es ese cliente de farmacia que, cuando llega delante del boticario, comienza a pedirle un analgésico, una crema para las manos, un colirio, unas tiritas, caramelos para la tos… ¡Ah! Y una caja de preservativos.

En realidad sólo quería esto último, pero le parece más decoroso camuflarlos dentro de una compra diversa y dispersa.

Ése es el decreto ómnibus que el Gobierno no ha logrado aprobar porque en el paquete, al lado de las subidas de las pensiones, las rebajas en los transportes, las ayudas por la dana, el ingreso mínimo vital y otros asuntos ya pactados de urgencia social, iban los preservativos, o sea, el pisito de París.

Vamos, que nos lo quería meter per loca maritima.

La diferencia está en que el cliente realiza un pedido ómnibus por timidez y vergüenza, mientras que el decreto de Sánchez se debe al engaño y a la pillería.

¿Cómo no se van a aprobar decretos de tanta incidencia para media población española? Y además, ¿cómo se va a arriesgar la oposición a que todo el mundo les eche en cara su falta de solidaridad?

Pues ya está liada.

Además del método del cliente de farmacia, existe otro muy parecido, que es el del mago. ¿Cómo es posible meter en la Alameda un elefante sin que nadie sea capaz de detectarlo?

Muy sencillo. Primero se desembarca en la plaza un centenar de paquidermos y luego, uno más no lo aprecia nadie.

Eso puede servir para otras ocasiones, como cesar a cinco, aunque sólo quieres cargarte a uno sin que se note, o al contrario, conceder cinco medallas, aunque sólo deseas condecorar a uno.

Son los truquis de quienes se tienen por profesionales de la política, pero esa lección no toca hoy. Hoy estamos con el decreto ómnibus y los peligros de que te pillen.

Esto no es una cita

Sábado, 25 de Enero, 2025

Todos los interrogatorios de los jueces son intimidatorios. Quien haya pasado por la experiencia, siendo testigo o acusado, denunciante o denunciado, inocente o culpable, sabe que deponer en un juicio es cualquier cosa menos agradable.

No entiendo que para Elisa Mouliaá tenga que ser al revés, algo plácido y relajado, como una charleta de amigas en torno a un té con tortitas.

El caso es morboso, especialmente centrado en detalles íntimos que le confieren una gravedad u otra, detalles que deben aflorar para que el juez tenga una clara percepción de lo ocurrido y no queden lagunas a su imaginación.

En ese sentido, estamos de acuerdo en que a nadie nos gusta que invadan nuestra intimidad, aunque sea para demostrar nuestra inocencia. Porque, insistimos, la figura del juez, la sala, el tribunal, los banquillos, los formalismos, todo está previsto para que intimide a quienes tengan que deponer en ese ambiente y cueste mucho más trabajo colar los embustes.

Si se desease la amabilidad con Mouliaá, habrían quedado en el hall del Palace sin fiscales ni abogados, con una infusión calentita entre ellos. Primero hablarían de los niños respectivos para romper el hielo; también del tiempo que hace en Madrid y del último estreno que vieron cada uno de ellos.

Luego de unos minutos de charla, el juez diría: “Bueno, Elisa, ¿qué le parece si comentamos un poquito lo que le pasó con Errejón?”

Y entonces sí, paso a paso, con muchísima suavidad irían penetrando en la descripción de los hechos, que es lo que parecen desear quienes critican la supuesta brusquedad de su señoría.

A todos nos parece estupendo que el juez nos cite al amor de un chocolatito, ni muy tarde ni muy temprano, sin gente apuntándolo todo y una cámara que lo graba, pero esto no es una cita.

La gran familia española

Viernes, 24 de Enero, 2025

Después de las últimas derrotas parlamentarias, dicen que hasta Tezanos da por finiquitada la legislatura, que es la mayor hipérbole que se puede concebir en la España de Sánchez: No sale favorecido ni en las encuestas del CIS.

Conviene no fiarse de tanta contundencia, sobre todo porque los socios del aludido son capaces de maldecirlo y votar a su lado al mismo tiempo y sin el mayor reparo, siempre que en la pirueta se lleven tajada.

Además, la España actual se compone de una gran familia cuyo comportamiento e influencia son difíciles de sopesar, por su extraña naturaleza política.

Hablamos del novio de Ayuso, que es algo así como el general bonito de Isabel II, es decir Francisco Serrano, el de la calle. Tenemos también a la mujer de Sánchez, que últimamente ha cobrado fuerza como personaje y ya somos capaces de distinguirla sólo por su nombre, Begoña.

El hermano de Sánchez es un BRICS, una economía emergente, cuyos límites nadie conoce; lo mismo puede estar trece años trabajando en un lugar que ni siquiera él sabe qué es, o dar clases en un aula vacía.

El fiscal general, Koldo, Aldama, Claudio Rivas, son primos segundos del entramado familiar cuyo guión final está por escribir. De repente, también aparecen tres marroquíes corriendo con el ordenador de la abogada del novio de Ayuso en las manos, al tiempo que todo el mundo comienza a hablar de Rosauro Varo, el de PepePhone, que insiste en su trayectoria de pegar pelotazos.

Como comprenderán, en un salón donde se reúnen todos estos personajes y otros muchos más del mismo pelaje, resulta muy complicado hacer predicciones, dar por muerto al toro, o cantar las cuarenta.

No así en Estados Unidos, donde llega un tío, se sienta un ratito en un sillón y en media hora firma más decretos que Hammurabi en su Código.

Pisito de solteras

Jueves, 23 de Enero, 2025

De todos los pagos realizados por Pedro Sánchez a sus apoyos para mantenerse en la Moncloa, el del palacete parisino al PNV es uno de los más canallescos, pese a que su montante, quince millones de euros, no parece de la misma importancia que otras cesiones que dejan en ridículo esa cantidad.

Lo más sorprendente del número 11 de la Avenue Marceau es que nunca fue del PNV y que el propio partido se había posicionado en contra de su devolución al Gobierno vasco allá por los años de Aznar, cuando se abordó la devolución de los bienes a las comunidades autónomas.

Tarde, pero ahora comprendemos el significado de aquel extraño posicionamiento. El PNV no quería el pisito de Avenue Marceau para los vascos, sino para él en exclusiva. Algo así como si transfieren Renfe a Galicia y se la queda el PP de Feijóo, valga el disparate en afán por la claridad.

A lo dicho, hay que añadir la postura reiteradamente contraria del Supremo a reconocer derechos de propiedad sobre el inmueble ajenos al Estado.

Por si no había quedado suficientemente claro que el mandato de Sánchez nos está costando parte de la hijuela al conjunto de los españoles, este regalo caprichoso e indebido que nos sangrará además con un millón de euros al año para mantener el alquiler a favor del Instituto Cervantes, convierte a Sánchez en el príncipe del expolio, autor de supuestos delitos inéditos en la jurisprudencia española, que agota nuestra capacidad de asombro y que desespera ante la impotencia para ponerle coto.

Cuando hagan turismo por París y pasen por delante del 11 de la Avenue Marceau, podrán comentar a sus acompañantes que se trata de un pisito que Sánchez le ha puesto a su amor del PNV, porque de lo contrario no se acostaba con ellos.

Por un puñado de dólares

Miércoles, 22 de Enero, 2025

De repente amanecimos siendo uno de los países BRICS, mereciendo por ello unos aranceles que nos va a crujir la cuenta de resultados.

Los BRICS son desde hace años el grupo de naciones con economías emergentes — Brasil, Rusia, India, China y Sudáfica, que prestan sus iniciales para el título—, con bajo gasto en defensa y convertidos en competidores de los Estados Unidos, esencialmente.

Esa es la teoría, porque en la práctica, para ser BRICS basta un solo requisito: que Trump así lo decida. Y como ahora tiene la sartén por el mango, cada mañana se puede despertar con un nuevo listado de países a los que meter en cintura.

Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán y… ¡España!

Eso de que nos tenga por economía emergente suena muy bien, aunque nuestra amenaza a EE.UU. sea a base de jamón y de codillo de cerdo.

Después están esos otros detallitos que a Trump le preocupan más, como es invertir en defensa menos que Luxemburgo — porcentualmente. claro—, cuestionar a Israel en su lucha contra Hamás, bailarle el agua a Maduro, o racanear ayudas a Ucrania en la guerra contra Rusia.

Trump utiliza el mecanismo del botijo para relacionarse con los BRICS. Ustedes pueden hacer lo que les dé la real gana, pero yo también, así que les voy a poner unos aranceles a sus productos que los van a tener que vender a precio de caviar iraní, el beluga para ser exactos.

Esto ya se sabía desde antes de las elecciones y pocos presidentes habrán tomado posesión de su cargo con un plan tan diáfano e implantado desde las primeras horas de su mandato.

Algunos de nuestros grandes políticos ya han adoptado medidas. Yolanda Díaz, por ejemplo, se ha dado de baja de X. ¡Jo, qué tía!