Durmiendo con su enemigo
15 de Diciembre , 2024Llámese como se llame, cupo catalán, financiación singular o más para ti porque eres más guapo, consiste, siendo finos, en un privilegio, y no siéndolo, en una injusticia que jamás debió negociarse.
Ni existe ley en la que se ampare, ni autoridad suficiente que la tenga en sus manos como para hacer prestidigitación con ella a gusto o necesidad del consumidor.
La situación actual es un absurdo como tantos otros a los que nos conduce la máxima sanchista de gobernar cueste lo que cueste, por encima de cualquier objetivo común y acostándose con cualquiera.
Seguramente, los redactores de la Constitución no imaginaron que se podría alcanzar tal grado de perversión en el que España se pusiese en peligro a sí misma sin necesidad de un enemigo exterior, es decir, que durmiese con él en el mismo lecho.
Ya empezamos a encamarnos a disgusto con Pablo Iglesias, y eso que los muy jetas se dieron un abrazo tan efusivo como el beso entre Erich Honecker y Brézhnev.
Ahora las dormidas son con Puigdemont y Junqueras. A los dos hay que contentar y éstos no paran hasta el orgasmo.
Eso de ofrecer el perdón de la deuda a las autonomías a cambio de que admitan el cupo, desconozco cómo se materializa porque cuesta trabajo verlo plasmado negro sobre blanco sin sonrojarse.
La mayor deuda corresponde a Cataluña, con unos 75 m de euros, y la menor, a Madrid, Navarra y País Vasco, con 0. El abanico entre ambas cifras encuentra ejemplos en todos los niveles.
El disparate del planteamiento impide que se comprenda cómo pudo ser concebido, y sólo al lado de otras medidas que parecen inspiradas por la sinrazón somos capaces de darles crédito.
Ya no es dormir con el enemigo, sino vender sábanas, colchón y almohada con tal de quedarse con el jergón.











