El hombre del año
26 de Diciembre , 2024Para responder a la típica encuesta sobre quién ha sido el personaje del año en política, se acumulan los candidatos por la vertiente negativa y escasean aquellos ante los que merezca la pena rendir pleitesía.
Le he dado muchas vueltas para quedarme con uno, aunque nadie me lo haya preguntado; es decir, sarna con gusto.
Y mi favorito es, con gran diferencia sobre el segundo, Álvaro García Ortiz, fiscal general del Estado, por el cargo que ocupa, por sus aportaciones al mundo de la corrupción, por la pequeñez del objetivo que se propone y por la gran cantidad de honorabilidad que destruye para conseguirlo.
Si somos capaces de abrirnos paso entre la hojarasca crecida en torno al caso y llegamos a su esencia, nos encontramos con que todo se reduce a procurar las peores consecuencias fiscales contra un personaje ajeno a la política que acaba enamorándose de la presidenta de la Comunidad de Madrid y que, en el camino, pudo haber cometido uno de los 738 delitos fiscales que la Agencia Tributaria denuncia, por ejemplo, en 2009.
Si a todos ellos les hubiese prestado la misma atención, el fiscal general no habría podido ir al cine ni un fin de semana, ni habría tenido vacaciones de verano, ni se podría haber dedicado a nada ajeno a esos casos.
Pero como resulta que el presidente Sánchez tiene metida entre ceja y ceja a la presidenta Ayuso, el señor García Ortiz convierte una minucia en el gran asunto de su mandato y es capaz de arriesgar su prestigio, su carrera y su buen nombre para chapotear en un tema menor, que se ha convertido en un barreno de pólvora abierto en una de las patas del Estado.
Por todo ello, y sin necesidad de mayores análisis, el señor García Ortiz es, con todo merecimiento el hombre del año 2024, bajo mi modesto y leal saber y entender.











