Delirio
23 de Junio , 2024El abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye, se apunta a la teoría Puente para explicar los males que le acosan. Si en el caso del ministro, Milei se atiborra a substancias; en el de Boye, el juez Aguirre recurre a psicotrópicos que le hace delirar con altas traiciones.
Es posible que en almas cándidas las alusiones a las drogas consigan efectos reparadores instantáneos, pero salvado el impacto inicial, cualquiera interpreta que se trata de un recurso infantil y de corto recorrido, como aquel otro menos hiriente de decir: “te olvidaste la pastilla”.
Hablar de alta traición, con Rusia por el medio y la independencia de España como fondo, no parecen delirios provocados por psicotrópicos, y aludir a ellos nada más escuchada la acusación suena al recurso de un lugar común, muy fácil de entender a la primera.
No olvidemos que Gonzalo Boye estuvo implicado en la causa contra Sito Miñanco, su anterior cliente, por delitos de blanqueo de capitales y falsedad documental, dentro de la que juzgaba al gallego por tráfico de drogas, introducción en España de casi 4 toneladas de cocaína y el entramado creado para ocultar los beneficios. Vamos, que algo debe saber de psicotrópicos.
Todos tenemos derecho a una buena defensa, pero la lista de clientes de Boye más se parece a la de socios del Club Antiespañol, ya que se inicia en 1992 cuando es detenido por colaborar con ETA, continúa como condenado a 14 años de cárcel por participar en el secuestro de Emiliano Revilla, a quien hizo el seguimiento previo al secuestro.
Pasa luego a la defensa del rapero Valtronic, acusado de injurias a la corona y a la de Rodrigo Lanza, por asesinar a un hombre que usaba tirantes con la bandera de España.
Miñanco, Puigdemont, Torra, Ponsatí… todos en el banquillo por culpa de los delirios de jueces.











