El club de los poetas muertos
Viernes, 19 de Abril, 2024Don Xesús en Lugo es inequívocamente el profesor Alonso Montero, así actúe como conferenciante, jurado, ensayista o presidente de la Real Academia Galega. Y es que su carácter de profesor quedó prendido de los tilos y de las piedras de la muralla para siempre, como ocurre con aquellos personajes que imprimen a la docencia el sello inconfundible de la influencia.
Fue el capitán de un club de poetas muertos, muchos de los cuales, estoy seguro, no lo sabían hasta que fueron sus alumnos. Pero, tras los años en contacto con el profesor, no era consecuencia sine qua non ejercer la poesía, ni escribir, ni tan siquiera escoger una carrera humanística.
Seguro que en esos cursos de Lugo aumentó la matrícula local en Filosofía y Letras, pero tampoco ése era su objetivo prioritario, sino conseguir que ese club de poetas, que Tom Schulman extrae de sus vivencias en la Academia de Montgomery Bell, se instale en la vida de aquellas oleadas de rapaces sin desbastar y les sirva para pensar como hombres y mujeres de criterio y sensibilidad.
Yo creo que lo consiguió con creces, aunque su militancia política hiciese sospechar a más de un lucense biempensante que el profesor estaba haciendo prosélitos más que dar aulas, esas clases tradicionales donde prima saber el año y la ciudad de nacimiento de los autores.
Hoy va a ser un día duro para don Xesús. Con lo que a él le gusta hablar y con lo bien que lo hace, va a tener que escuchar a un porrón de alumnos —con él no hay ex— dispuestos a humedecerle la córnea, pero sobre todo, a agradecerle que haya sido su profesor.
No tema, me han dicho de buena tinta los organizadores que le han reservado varios momentos en los que podrá ser usted quien se dirija al club de poetas muertos.











