El empleo

A un buen ministro de Trabajo se le supone preocupado por el bienestar de los empresarios. Entiéndase. Por el bienestar a la hora de establecer empresas en el terreno controlado por él, con mejores condiciones cada día para arriesgar su dinero y más facilidades para que la cosa vaya bien.

La consecuencia inmediata sería el aumento de empleo y la bajada del paro. El enriquecimiento del empresario también, pero ése es el incentivo que exige el riesgo, porque de lo contrario, ¿para qué?

Un buen número de medidas emanadas del Gobierno y, muy especialmente, de Trabajo, parecen obedecer a otro principio absolutamente opuesto a lo dicho. Vamos a probar qué nuevas dificultades se nos ocurren para eso de que un trabajador se convierta en empresario sea una locura insensata y tan peligrosa como escalar el glaciar Perito Moreno en época de derrumbes.

El perfil de Yolanda Díaz —el perfil curricular, no el otro— la convierten, en nuestra opinión, en la persona menos aconsejable para el puesto que ocupa y, lo que es más grave, nos demuestra que su jefe, quien la nombra, tiene el mismo criterio sobre lo que debe ser un ministro de Trabajo que el que tiene Maduro sobre lo que son unas elecciones libres, un criterio equivocado.

La atacan por haberse gastado 11.000 euros en un viaje a Brasil. Me parece injusto, porque nos ha salido muy barato mantenerla alejada del BOE durante tres días. De tenerla aquí, nos podría costar un ojo de la cara si los dedica a firmar decretos.

Por 11.000 euros al mes estaría fuera de España 36 días cada año, y seguro que la creación de empleo iba a recibir un empujón considerable.

Hagan números y se darán cuenta de la bicoca.

Un comentario a “El empleo”

  1. Il Ermanno Tonto

    Sr Cora, ¿ha visto usted “Il Posto”? Es decir, “El Empleo” en su nombre original.

    No parece

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