La mujer del domingo
Martes, 21 de Mayo, 2024Una voz amiga interrumpe el plácido discurrir de una tarde dominical, con los deberes hechos y la columna enviada poco antes al periódico.
_Atento, porque va a hablar Albares.
¡Zambomba!, me digo en recuerdo del personaje de Jardiel en Amor se escribe sin hache. Con el presidente iraní tirado por los montes, caliente todavía el atentado de Bamiyán, el presidente eslovaco tiroteado, Putin amenazando, Israel como está y Ucrania para qué te cuento, a lo mejor hay una leva entre los mayores de 70 y me llevan al frente.
Enseguida me doy cuenta de que es una exageración y de que yo en la guerra no valgo ni para muerto. Tiene que tratarse de otra cosa, pero tan grave que me obligará a tirar la columna y escribir otra nueva. Ahora que empezaba el Celta en Granada…
Total, que espero la salida de Albares y me entero de que la cosa va de Begoña. Milei la ha llamado corrupta e insiste en que el socialismo trae miseria.
Pues menuda novedad. Begoña ha salido como presunta corrupta en todos los tabloides y sábanas del mundo mundial gracias al período de reflexión de su marido y lo del socialismo lo ha dicho desde Winston Churchill a Vargas Llosa pasando por Einstein.
Es cierto que Milei es más inoportuno que una borrasca en la siega, pero de ahí a cortar la emisión, llamar a consultas a la embajadora sine die y poner a todo el país de los nervios, media un buen tramo, especialmente cuando todavía no se han dado explicaciones convincentes y se permite que las sospechas campen por sus respetos con más y más indicios a diario.
Y ahora ¿qué? Milei no recula ni pide perdón porque no le sale del cuerpo.
Ni los españoles allá, ni los argentinos acá, merecen pagar el pato, de modo que ya me contarán.











