La zorra y el escorpión

Cataluña todavía es una Nebulossa. La voz canta mal, los bailarines enseñan las cachas, el voto popular no sirve para ganar y todos se afanan en ser más zorras que los escorpiones.

Feliz Aragonès, que está en su casa viendo por capítulos “El procés” de Kafka. La banda sonora es el La la la en catalán de Joan Manuel Serrat, que se parece mucho a la declaración de independencia de Puigdemont, porque en realidad nunca llega a cantarse.

Nebulossa es el tripartido. Illa de rubia y los dos bailarines, ERC y En Común Podemos Sumar O A Lo Mejor No, enseñando sus vergüenzas, es decir, los votos que antes les cubrían las ancas y que ahora les dejan todo el pernil a la luna de Valencia, no en vano son de Alicante.

Patéticos ellos, patética la troupe de RTVE diciendo que el éxito había sido ideológico, no binario y zorrusco. Patético Puigdemont recordándole a Sánchez que si él fue segundo en las generales y está gobernando, ¿por qué demonios no puede gobernar también él? Y patética Yolanda Díaz, que convoca la comisión de seguimiento de los pactos con Sánchez, como si fuese el Compromiso de Calpe y la culpa de su prolapso continuado hasta la culada final fuese de Sánchez, que incumple su palabra. Hace falta ser ingenua.

Nos cubre una Nebulossa de aurora boreal que tiene sus ventajas, porque apartando la bruma con cuchillo jamonero, los defectos apenas se ven. Por eso la usan tanto en las actuaciones musicales. No es porque quede bonito el humo. Es para que tape las imperfecciones.

Ahora se trata de averiguar quién es más zorra. Si la vulpeja escapada al Bois de Boulonge, la que penó cárcel y ahora le ha tocado un partido en la debacle catalana, o la de los montes del Pardo, perdón, de la Moncloa, que carga su cañón de humaredas con la bala de las elecciones anticipadas. ¡Qué feliz está Aragonés!

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