Todo está en el aire

Nos salen los cálculos por las orejas y no es de extrañar, porque entre los resultados registrados y los pactos que acostumbra a hacer Pedro Sánchez, pocas conclusiones pueden darse como inamovibles en Cataluña.

La primera de todas es precisamente la que más se repite, que las urnas han dicho no al procés. Es posible que ése sea su veredicto, pero nada nos asegura que no llegue Sánchez y lo resucite por sus propios intereses.

¿Cuántas veces hace falta derrotar al procés? Todas las que necesite Sánchez para seguir vivo y ahí están el indulto, la amnistía y los pactos de gobernación, investidura y legislación para demostrarlo.

Parece muy bestia que sacrifique la victoria de Illa y no le deje gobernar, pero a estas horas del lunes todavía no es prudente descartar ninguna de las combinaciones posibles, porque el tablero donde se juega, como los circos de categoría, tiene tres pistas, Barcelona, Madrid y Europa, y hay que mirar a las tres para que el espectáculo sea redondo, aunque ya no esté Iván.

Dejemos ahí la reflexión a la espera de tiempo y acontecimientos.

Donde se puede posar la mirada sin miedo, porque ya hay una imagen fija, es en el mundo demoscópico para comprobar una vez más que el CIS sigue siendo el pozo de los deseos de Sánchez. De los cuatro principales partidos sólo acierta los votos de uno, el PP. Con el PSC y ERC se pasa de optimismo y a Puigdemont lo deja por debajo del resultado final.

Esta vez se puede decir que los errores se producen en las mejores familias, porque el resto de los sondeos tuvieron fallos clamorosos, como el de no ver la debacle de ERC. La diferencia está en que el CIS cojea siempre de la misma pata y los otros fallan donde sus medios no alcanzan para prever las desviaciones.

No se tardará en saber novedades. La tercera pista de Europa apremia.

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