La toma del poder
24 de Mayo , 2024A Tezanos le pasa una nota con los porcentajes que quiere ver en las encuestas; a Cándido Conde-Pumpido, le dicta lo que es constitucional y lo que no; a Álvaro García Ortiz, a quién se debe perseguir; a RTVE, lo que se debe emitir y al Hipódromo de la Zarzuela, qué caballo debe ganar.
¿Cómo no le va a decir a Francina Armengol cuándo debe desconectar a Feijóo? Y ella, nacida en Inca, se ve incapaz de desairarlo, no vaya a ser que la quite de su sillón y se siente él.
Bueno, pues con todo y eso, retira la ley del suelo porque no tiene ni los votos de Yolanda para aprobarla.
Dicen que a la vuelta de las europeas, si no se estropicia, nos va a obsequiar con un control de los periodistas díscolos de no te menees, así que no les extrañe si dentro de unas semanas esta columna la firma Pedro Sánchez antes de presentar El Hormiguero.
Para hacer de Trancas suena insistentemente Patxi López, y para Barrancas, Óscar Puente, coordinados ambos por Olvido Hormigos.
Sánchez comete un error de principiante. Eso de hacerse con los tres poderes está muy bien. Poner afines en los puestos clave de la Justicia es una jugada maestra. Controlar los medios públicos y silenciar los privados también ayuda un huevo. Pero en realidad lo que define a un dictador hecho y derecho es hacerse con la oposición. Como hizo Evo Morales con Carlos Mesa.
Una marca blanca, bien domada y que se encargue de dar el pego. En cierto modo Podemos y Sumar tienen permiso para jugar a oposición, pero no le sirven del todo.
Él lo que tiene que hacer es dejar de teñirse las canas y sentarse a ambos lados del hemiciclo. Es decir contestarse a sí mismo, cual Cástor y Pólux, cual Cosme y Damián. Y si Pólux se pasa de tiempo, le guiña un ojo a Francina y que hable Cástor.











