Amenaza virtual

28 de Agosto , 2024

Nuevo motivo para la perplejidad. Cuando vivimos una etapa floreciente de delitos protagonizados por personas armadas de cuchillos, va la Ertzaintza y anuncia que ellos no detendrán a quienes cometan delitos de amenazas leves con armas u objetos potencialmente peligrosos, que es como una invitación a la violencia pequeñita.

Amenácele usted con un cuchillo y deténgase a la hora de pincharle.

Es como si hubiesen puesto a legislar a la Barbie. Los policías están atónitos, máxime porque nadie les explica los motivos de una orden que resulta de difícil aplicación, ya que las “armas potencialmente peligrosas” no responden a un baremo apreciable desde la distancia, y porque, si lo son, en cuestión de un segundo se pueden volver mortales.

¿A qué viene esa norma que sólo beneficia a la delincuencia y al trastorno mental transitorio, con grave deterioro de la seguridad ciudadana y de los agentes encargados de ella?

Les juro por todos los rabinos del sanedrín, pasados y presentes, que no lo sé. Ahora bien, como entre todos han logrado que una buena parte de los sí es sí, los okupas, los cambios de sexo, las financiaciones singulares, las malversaciones positivas y toda una abundante jurisprudencia actual sean de imposible comprensión para los aristotélicos-tomistas, me resigno a pensar que los vascos estarán encantados a partir de hoy, porque pueden salir a la calle con una magnífica navaja pastora de Juan Luis Vergara, limpiarse las uñas con ella y mirar de soslayo a su casero amenazándolo levemente:

—Alguien va a matar a alguien…

La Ertzaintza, a la vista de la escena, se dará media vuelta hacia sus cuarteles de invierno, porque allí no pasa nada grave. Sólo son amenazas con armas potencialmente peligrosas. Hasta que vengan con un kalashnikov, aquí no se mueven ni las hojas.

Stamos okupa2

27 de Agosto , 2024

En varias ocasiones he iniciado la escritura de una de estas columnas para hablar de la okupación sin que ustedes la hayan leído, por la sencilla razón de que la tiraba yendo por la mitad. Aquello no tenía sentido y, en consecuencia, lo que a mí se me ocurría, tampoco.

A ver si de esta vez llego hasta el final.

El despropósito que causan las dificultades legales impuestas por José Luis Rodríguez Zapatero, María Antonia Trujillo y toda aquella panda de iluminados para desalojar a los okupas pasadas las 24 horas de su allanamiento, se incrementa de día en día porque la norma juega a favor de la picaresca, y la picaresca es la antesala de la delincuencia.

Estos días finiagosteños se nos informa de casos en los que participan decenas de personas que se hacen con pisos recién estrenados, o a punto de serlo, gracias a la precisión de una banda de altos vuelos y la eficacia de una moderna gestoría administrativa.

Cualquier ciudadano pagador de impuestos y alquilador de inmuebles alcanza idéntica conclusión: Señores, hasta aquí hemos llegado. El mantenimiento de este estado de cosas es la garantía del conflicto, una burla a la ley y el establecimiento de una cruel lotería que te puede llevar a la ruina sin comerlo ni beberlo. ¿O es que la aprobación de esas normas es precisamente lo que buscan? ¿La expropiación manu militari que favorece a los incumplidores?

Es todo tan retorcido, tan falto de sentido y lógica, que la propia razón se rebela antes de darle acomodo.

Basta que piensen un instante en que la vicepresidenta Yolanda Díaz ha dicho que la okupación no es un problema, para que comprendan la magnitud del conflicto. Si esta mujer, que jamás ha dado una en el clavo, no lo ve, es señal de que se está produciendo una hecatombe.

Uff! Hoy la terminé.

Misión especial en Caracas

26 de Agosto , 2024

No es fácil entender, y mucho menos compartir, cómo es posible que la misión política internacional más loable e interesante que puede emprender hoy un expresidente español sea defender a Nicolás Maduro.

A eso se está dedicando con fruición José Luis Rodríguez Zapatero desde hace años, desde mucho más atrás de lo que señala la fecha del fraude electoral, cuando el mundo acabó por desconfiar del conductor de autobuses y de su régimen, dicho con el máximo respeto para todos sus colegas.

Una misión especial que lo lleva a dejarse ver con la mejor de sus sonrisas, abrazado a Maduro, como si estuviese peregrinando a la meca de las esencias democráticas y el personaje a visitar fuese poco menos que el Santón de la Puntilla de Beni Sicar, mediador y curandero de fama incontestable.

Lo defiende frente a posibles sanciones internacionales y frente a la gran mayoría del universo mundo, que lo ve como un satrapillo con físico de matón y con un apellido inversamente proporcional a la calidad de sus ideas intelectuales, que nada tienen de maduras. Para Zapatero don Nicolás es el no va más de la política y honradez. Estamos todos equivocados.

Que lo haga Zapatero, contra viento y marea, lo prestigiaría si Maduro fuese un personaje perseguido y no perseguidor; un hombre de palabra y no un timador fraudulento; un demócrata y no un dictador.

Como estamos seguros de que Zapatero distingue a la perfección a unos de los otros, nos deja pocas opciones para explicarnos este apoyo tan machacón en el tiempo y tan invariable, sean cuales sean las pruebas que se acumulen en contra.

Por eso, surge por delante un amplio campo para los mal pensados, donde cualquier especulación encuentra su asiento y cada sospecha su indicio.

La chica nueva

25 de Agosto , 2024

La tribu de los Sánchez crece y se ensancha con dos nuevos personajes desconocidos hasta fechas recientes, Kaori Matsumoto y Kaori Matsumoto Sánchez, madre de la hija de David Sánchez y sobrina de Pedro Sánchez, respectivamente.

Kaori Matsumoto _ y no Kaori más su moto, como la llaman las malas lenguas _ llega a la familia con el marchamo que distingue al gremio, el enchufismo aprovechategui chupoptolabial, un ingenioso dispositivo capaz de extraer los fondos de cualquier organismo oficial que exista sobre la faz de la tierra, lo cual les proporciona una existencia relajada y placentera, al menos hasta que son pillados dale que te pego.

La cánula de Matsumoto se trataba de incrustar en la Oficina de las Nacionales Unidas contra el Terrorismo (UNOCT) para Mauritania, que se gestiona desde Madrid y donde la mujer aspiraba a ser, por vía de Asuntos Exteriores, directora de un programa, como Silvia Intxaurrondo, pero sin necesidad de dar la cara.

De Kaori Matsumoto Sánchez, una criatura de dos años y cuatro meses de edad, todavía no hay indicios de gorronear, una actividad que sus congéneres desarrollan llegados a la edad adulta.

Se cree que esta querencia hacia los caudales públicos se origina por una insuficiencia de riego que les impide desarrollar habilidades comunes del género humano como son hacerse con los garbanzos, ganar el pan con el sudor de la frente, buscarse las perras y otras de ese corte.

El caso de Matsumoto viene a demostrar, en contra de lo que se creía hasta ahora, que el mal no es endémico de España y que basta abrir una rendija para que por ella se cuelen docenas de individuos con la trompa enhiesta.

Parece ser que Matsumoto y Sánchez están casados con separación de bienes según la legislación austríaca, así que échales un galgo.

Pepe

24 de Agosto , 2024

Supongo que en estos momentos el departamento de nuevas filiaciones del sindicato UGT no da abasto para atender el aluvión de solicitudes que le estarán llegando de toda España al enterarse de las recomendaciones que su líder, el ingenioso Pepe Álvarez, ha lanzado al viento, envuelto en su kufiya tradicional, pese a los colores agosteños.

Pepe, que es simpático como la madre que lo parió, ya sabe cómo pagar el pastón que nos costará la coña catalana, también llamada cupo, cuota, financiación singular, llave de la caja, privilegios Sánchez o crema catalana.

Lo sabe después de echarse un pigazu a la sombra de un sicomoro, o sencillamente, porque después de la siesta le llamó Sánchez y se lo sopló, como hizo Dios con Moisés en el Sinaí.

—Querido Pepe, sal y difunde la buena nueva. El cupo catalán lo han de pagar el resto de los españoles con una subida de impuestos de las que hacen daño.

Y Pepe, que es muy bien mandáu, pues por algo está donde está, nos lo ha dicho con ese gracejo asturiano que le caracteriza: ¡A pagar, paisanus, que lo manda el xefe!

Por eso no es descabellado pensar que las oficinas de UGT estén ahora mismo abarrotadas de autónomos, obreros y menestrales llegados con la lengua fuera para darse de alta antes de que cierren las puertas y, de esa manera, contribuir con patriótica alegría a pagar los votos que Sánchez no sacó en las urnas y que ahora le venden los catalanes a precio de oro.

Que lo paguen los afiliados a UGT puede ser hasta lógico como sindicato hermano del partido que es, pero que lo apoquinemos todos los demás, incluso los que estamos en desacuerdo con la injusticia, parece algo excesivo.

Pepe, que es muy propalestino, comprenderá mejor que nadie lo difícil que resulta cobrarles a Hamás la financiación de Israel.

Mentira latente

23 de Agosto , 2024

A este Gobierno hay que reconocerle que está bien pertrechado en recursos literarios para vendernos la burra. Si antes los hemos visto hábiles en los retruécanos y los pleonasmos, ahora es la ministra de Hacienda la que nos da clases sobre la utilidad del oxímoron, que como ustedes saben, equivale a la contradictio in terminis, o sea, algo descabellado.

Repetimos las palabras textuales de Montero para apreciar en todo su sabor el equino, vulgo burra, que ahora intentan vendernos: “Que exista una financiación singular para Cataluña no supone ningún agravio con el resto de los territorios”.

Algo falla en el razonamiento. En su primera parte se reconoce la singularidad de la financiación que se propone y en la segunda se niega que suponga ninguna singularidad. Señora Montero, eso es como si un profesor anuncia en su clase que los enchufados van a recibir el mismo trato que los mierdecillas.

Y en todo caso, ¿qué habría negociado entonces con ERC para lograr sus favores?

Unos y otros parecen inmersos en un juego de pícaros imposible de terminarse sin trampas y buscan la manera de complacer sin ofender, que en este caso es tanto como favorecer a un hijo sin menoscabo para los otros.

Montero se echa en brazos del oxímoron, pero la mentira tiene las patas muy cortas y salta a la vista nada más ser pronunciada. Pruebe con la metáfora. Quizá con la sinalefa, porque de esta vuelta la han pillado. Nadie puede presumir de financiación singular si es plural, y viceversa.

A toda esta mentira latente le viene mejor el sarcasmo. ¿A quiénes tratan de engañar, la una haciéndose de nuevas y los otros amenazando con retiradas de apoyos que no van a cumplir?

Estafados sí; pero encima chuleados, va a ser demasiado.

Turistas y bribones

22 de Agosto , 2024

España está descubriendo la sociedad exquisita. A los esforzados pluriempleados que arrancaban horas al sueño para completar un salario suficiente que les permitiesen ciertos lujos sin reparar en incomodidades, los han heredado señoritos a los que les molestan los turistas extranjeros porque no les dejan disfrutar de sus fiestas, o los tontos de la Meseta porque piden dos rones con cola y cuatro vasos.

Somos unos exquisitos. Barcelona sin extranjeros, Magaluf sin botellón, Málaga sin pisos turísticos y Mera sin tontos de la Meseta. De los subsaharianos no dicen gran cosa, porque es políticamente incorrecto, pero también molestan. El mundo que desea el exquisito es el que sale en las series inglesas de castillos, criados de librea y orondas cocineras a las que jamás se ve, pero que preparan unos asados de venado y compota de manzana dignos de la corte.

Muchos de esos tontos de la Meseta a los que el exquisito bar de Mera les cierra las puertas son hijos de emigrantes achulapados que ahora hacen equilibrios para refrescarse los pinreles unos días en la verde Galicia y se encuentran con hosteleros tan exquisitos que a su chigre llaman Baar, y al cliente, fodechinchos.

Contagio de aquellos otros que en Cataluña tuvieron por charnegos a gente sin pedigree, o por maqueto a quien en el País Vasco no lucía los ocho apellidos de rigor. Nos da por confundir la exquisitez con el racismo y la clase con lo hortera; porque si cuatro vasos para dos rones no queda fino en un Baar de Mera, mucho menos lo es armar un revuelo y presentarse ante toda España como un gañán con aspiraciones. Exquisitez, amigo mío, es cultura, y de eso anda usted más flojo que un mendigo de empachos.

Vale, critiquemos el turismo y olvidémonos de que en el principal destino, Francia, es el 8% del PIB, mientras en España es el 13.

Adiós, África

21 de Agosto , 2024

Ya se puede hablar de décadas de flujo migratorio africano. También se puede hablar de siglos, pero sabemos a lo que nos referimos.

En ese tiempo hemos escuchado toneladas de soluciones, pero en el fondo no se ha implementado ninguna, salvo la recepción resignada, desordenada e irracional que a unos les sirve para presumir de solidaridad y a otros, para poner el grito en el cielo ante semejante irresponsabilidad.

De José Antonio Marina es la ‘Historia Universal de las Soluciones’, publicada este año. Un libro prometedor, como todos los suyos, con un título que trata de escaparse del mundo de la filosofía para adentrarse en el de la política. Es decir, que intenta ser práctico, una aspiración más que loable.

Habla de la emigración y debe ser escuchado. Al menos no se dedica a lanzarse a la cara lugares comunes como hacen en estos momentos Yolanda Díaz y García Albiol, como si no supiésemos de qué va el drama migratorio.

Apenas había comenzado el siglo XXI cuando leímos en otro texto de Marina lo que era, o lo que él proponía como emigración rotatoria. Ofrecer permisos de residencia y trabajo válidos por tres o cuatro años con el fin de que el emigrante se hiciese con unos ahorros y regresase a su país dispuesto a emprender allí alguna actividad comercial, agrícola, o lo que fuese.

Era la versión española de “hacer las Américas”, pero al revés. Demasiado ingenuo, demasiado buenista, demasiado utópico. Las condiciones nada tienen que ver en amos momentos históricos, salvo el hecho de abandonar la tierra donde se ha nacido, pero ahora, en la mayoría de los casos, sin ápice de morriña ni ansias de volver. Eso no quiere decir que no se deban intentar soluciones. Todo lo contrario, lo único que no se puede hacer es admitir el problema con los brazos cruzados, batallando entre nosotros y en constante ululato cual plaga bíblica.

El gatopardo

20 de Agosto , 2024

La España de Sánchez es lo menos parecido a un país serio que podría imaginarse un novelista loco. Día a día se supera en irregularidades, caprichos y favoritismos como si la clave de la gobernación se sustentase en piruetas cada vez mayores para tapar la anterior.

Hoy toca la llamada financiación singular de Cataluña que se pretende presentar con la normalidad de un plan de alcantarillado; “bueno para Cataluña, bueno para España”, dicen los corifeos, cuando todos sabemos que es el principio del fin del espíritu constitucional y la carga de profundidad que convertirá al Partido Socialista en un club de nostálgicos, con menos posibilidades de retomar el poder que la Falange.

Tal es la magnitud de lo que plantea que con ella ocurre lo que con la idea de la eternidad, pues el cerebro humano no es capaz de concebir que, un año tras otro, los españoles se resignen a pagar un sistema manifiestamente injusto.

Cuando creías vivir con unas normas, buenas o malas, pero acordadas entre todos, aparece el señor con menos peso político de la historia reciente, que se pasa las noches pergeña que pergeñarás para cambiarle al gato la boca por el culo con tal de seguir cobrando del Estado.

El pobre gato está que no puede más. Ya le han puesto las orejas a la altura de los peronés, pero lo del culo dice que no lo aguanta, que prueben con Rosa Villacastín, que ella es muy fiel y seguro que no le importa el trueque, pero que él lo deja.

Alain Delon, en su personaje de Tancredi Falconeri, el sobrino del gatopardo, expone la teoría lampedusiana, según la cual, “si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Sánchez es gatopardista con el añadido cínico de que él siempre será el único beneficiado. Sin embargo, llevó las cosas a un extremo que ni el guapo Delon hubiera osado.

Un mes de abstinencia

19 de Agosto , 2024

Me lo recomienda el médico:

_ Hay que dejar la gandulería. Desde mañana, a trabajar.

_ Pero es que escribo de política —me resisto.

_ ¿Y qué?

_ Que eso tiene que agriar la sangre, alterar el estómago y endurecer la diástole por fuerza.

_ Nada, nada. Se me pone a escribir mañana mismo, que es domingo y va a llover.

Así acabaron mis vacaciones, casi por prescripción facultativa. Mi último intento fue a la desesperada:

_ ¡Pero si Marta, Illa, Begoña y Sánchez están todavía en La Mareta! —exclamo con énfasis en escala de menor a mayor grado de responsabilidad.

_ ¿Quién es Marta?

_ Marta Estruch, la mujer de Illa.

_ No diga sandeces. Si quiere respetarle las vacaciones a Sánchez, hable de Maduro, que ése da juego en invierno y verano.

No había escapatoria. Los días de levantarse con la mente ocupada en preocupaciones vulgares se habían finiquitado. Ahora tenía que volver a fijarme en el pelma de Sánchez y en la armadanzas de su mujer, por aquello de que no nos dejen sin territorio sobre el que plantar una línea de hortensias, un centro de camelias japónicas, o un paseo de agapantos.

Tampoco había que atropellarse. Ellos están de mercadillos en Lanzarote, felices como codornices de Álvaro de Laiglesia. El reencuentro debe ser paulatino, en fases graduales y aumentando la dosis cada semana. Ya me advirtió el médico que, después de estar un mes seguido de abstinencia sin probar el Sánchez, tampoco era bueno para el organismo pasar de golpe a los niveles anteriores.

Se lo agradecí. No saben ustedes la paz de espíritu que se logra después de treinta días seguidos sin tener a la pareja delante, nada más proceder a levantarse.