Archivo de Julio, 2024

Lo que la verdad esconde

Miércoles, 3 de Julio, 2024

André Maurois decía que “es una verdad absoluta que la verdad es relativa”, pero en España le ha salido un adversario que quiere llevar a lo más alto aquello que él considera único y verdadero.

Él, precisamente él, que muda de opinión como los camelleros de campamento. El mismo que un día reniega tres veces de Bildu y al siguiente se besa en la boca con ellos. El que necesita a ministros que vayan por detrás aclarando que no miente, sino que es un cambio de opinión.

Ése, precisamente, ése se va a armar de una ley que le permita censurar a los medios que no piensen como él. Se le ha ocurrido la humorada de llamarlo desinformación, como si Pilar Alegría fuese la Boca de la Verdad romana. Y añade que se trata de medios sin lectores. ¿A qué tanto revuelo entonces?

Cuando Alemania quiso hacerse con algunas publicaciones españolas para contar con germanófilos antes de la I Guerra Mundial —no de la II—, lo que les preocupaba a los intermediarios es que el medio tuviese lectores, por eso se fijó en diarios y revistas de temas populares, un tanto irreverentes y amigos del chismorreo. Lo lógico. Si quieres vender anillos para las narices no te vas a anunciar en la Revista de Occidente.

“La verdad es un ácido corrosivo que salpica casi siempre al que lo maneja”. No se lo van a creer, pero la frase es de Ramón y Cajal. Y todavía más demoledora es la de su tocayo Santiago Rusiñol: “Quienes buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla”.

Un presidente ocupado en semejantes alturas filosóficas es un presidente frustrado, incapaz de encarar los auténticos problemas que le tocan gestionar, obsesionado por su propio futuro y angustiado por su presente.

Haga lo que haga no conseguirá que su política se vea de otro color del que tiene, gris tirando a negro.

El lado oscuro

Martes, 2 de Julio, 2024

Resulta curioso escuchar de labios del presidente que los causantes de la desinformación son los medios que no tienen lectores. Algo así como si nos intenta convencer de que las serpientes más venenosas son las que no tienen veneno.

¿Cómo se puede desinformar sin que te lean? Y sobre todo, ¿por qué preocupa al presidente semejante contradicción?

Sánchez necesita una disculpa que disimule, disfrace, oculte o maquille sus verdaderas intenciones, que no son distintas a las que siempre han movido al poder, la censura; y se inventa la máquina del fango, reforzada ahora con unas características insólitas.

Vamos a censurar a quienes no tienen lectores, o sea, a quien nos dé la gana a nosotros.

En todo caso es un tic dictatorial que no se lava ni con escamas Saquito, porque se le ve venir desde lejos.

Quizá se atreve a promover un planteamiento abierto a favor de la censura porque el oficio está institucionalizado desde hace años. Se censura a quien habla en castellano en según qué ambientes, al que no utiliza la expresión todos y todas en sus discursos, al que alaba la belleza en la mujer, al que critica a los okupas, al que pondera los pantanos del franquismo, al que no está del todo de acuerdo con el movimiento Me Too ni con todo lo que alguien ha considerado que pertenece a lo políticamente correcto, que es mucho y muy variado.

Con ese trabajo por delante, cuando más débil es la resistencia a admitir la dictadura encubierta, se lanza un plan de censura sin tapujos y sin miedo a ser lesivo contra la democracia. ¿Cómo lo va a ser si llevamos años obligándoles a emborregarse y no dicen ni pío?

Ya lo saben, en dos semanas va a estar preparado el bodrio. A ver qué dicen los colegas del lado oscuro.

Cargando con el muerto

Lunes, 1 de Julio, 2024

Cuando alguien se manifiesta tras un asesinato machista con una careta blanca en la que se ha escrito ¡Basta ya!, ¿a quién se dirige?

Temo que sea un nuevo caso de culpabilización colectiva contra el hombre blanco, heterosexual, occidental y liberal, o sea, yo.

Lleva uno tantas acusaciones encima que una más no importa. Somos los contaminadores del planeta por excelencia, ya sea en tierra, mar y aire. Nadie como nosotros para llenar de mierda los ríos de la India y las playas de África.

Los cientos de especies animales que desaparecen a diario lo hacen por nuestra culpa y si además somos españoles, añadamos varias escabechinas y genocidios múltiples. Somos lo peor, y no uno a uno, que de todo hay, sino en conjunto, como cuando se habla de las chinches, que no hay chinche buena.

Por eso no se aclaran las razas ni las nacionalidades de los autores de los crímenes. Es violencia machista en general y arreando.

Y ahora nos salta la ministra de Igualdad con que hay que dar visibilidad a la violencia y no negarla. ¿Pero de qué aeronave se bajó esta señora?

Si toda su propaganda manipuladora les sirviese de algo, yo estaba dispuesto a cargar con las culpas del Diluvio Universal, la matanza del día de San Valentín y varios pogromos de Stalin. Ni siquiera proporcionalmente me tocaría a tanto, pero como sé que todo es una sucia jugarreta del foro de Sâo Paulo, de la agenda 3050 o de Mefistófeles, les pido a los manifestantes que concreten algo más hacia quién o quiénes dirigen sus acusaciones, porque hasta ahora acordábamos que se trataba de la maldad del hombre, fuese varón o hembra; rubio, albino o morado; occidental, oriental o septentrional; hetero, multidisciplinar o concupiscente.

Si han establecido clases exentas, que lo digan.