Mucha trancalidad
4 de Marzo , 2013
La paz es el intermedio de dos guerras
Hace falta ser muy memo, o haber estudiado mucha tontología, para colocarse delante de un político vasco y alabarle la tranquilidad y la honradez que por allí se respira, lejos del lodazal ruido que sin mencionarlo, campea en el resto del Estado.
Solo le faltó añadir que el mejor concejal es el concejal muerto, y reír ambos, político y periodista con la mueca cínica del Joker.
También estarán muy contentos los grupos que en Cataluña atacan las sedes de los partidos que no le bailan el agua al nacionalismo corrupto y corruptor, bajo acusación de leso españolismo, que es como la pederastia, pero sin límite de edad.
Con la honradez de la kale borroka y la democracia de los cachorros airats se puede construir un Gulag donde quepan todos ellos, pero poco más. Hitler y Stalin les enseñaron que para no tener competencia en política hay que apoyarse siempre en la violencia. Primero sembrando el terror, inoculando el miedo en vena y ejecutando golpes precisos que paralicen al adversario.
Si éste es tan cafre como tú, corres el peligro de desencadenar un conflicto civil, pero si hace gala de haber desterrado la violencia de su código, sufrirá el golpe, pondrá la otra mejilla y se arrinconará acobardado.
Tranquilidad y honradez en el País Vasco, profunda democracia en palabras del señorito Artur Mas. Panfletos de demogogia destilada en la retorta de siniestros ideólogos, que a la vista está, también encuentran la anuencia de algún periodista despistado o conquistado ante los micrófonos ¡de Radio Nacional de España!
Cualquier día escucharemos reportajes retrospectivos sobre la reyerta que enfrentó a dos soldados en Stalingrado, dentro de la II Escaramuza Mundial, un pequeño conflicto que tuvo lugar entre los años 1939 y 1945.









