SOS Asedio
25 de Abril , 2013
Millones de españoles rodeamos hoy el Congreso de los Diputados, pero para defenderlo de los bárbaros
El 24F de 1981 El Progreso publica un editorial titulado Nadie los ha llamado, cuyo razonamiento podría ser trasplantado a hoy, con la única diferencia de que en esta ocasión vería la luz antes del intento de golpe, y en el 81 fue después.
A los que hoy se disponen a tomar el Congreso por asedio se les pueden decir muchas cosas y ninguna bonita. Se les puede decir que nadie les ha llamado y que se aprestan a cometer un delito contra millones de españoles que sí se sienten representados en sus instituciones y por las personas que las integran, al margen de que hoy vengan mal dadas, o de que alguno de ellos sea quintacolumnista de la rapiña, corto de entendederas, poco hábil en el arte de Castelar, jugador de Apalabrados en horas de trabajo, exconsejero de Bankia, firmante del manifiesto de Orcasitas, cura trabucaire, caballero andante los fines de semana, lector de Sade o portero de la Selección Nacional de Balonmano. Ha superado el trámite exigido y si no se merece el puesto será culpa de los electores, que no se fijan en nada; no de él, que tiene muy buena vista para colocarse.
Quienes no solo no superaron ninguna prueba, sino que están a punto de suspenderlas todas de golpe son quienes afirman poseer una cabeza que no les da para más que causar nuevos y espeluznantes gastos y conflictos que la jornada de hoy traerá consigo y que habremos de pagar entre todos, incluidos ellos mismos, si es que alguno contribuye al erario de su peculio.
Como en este caso el derecho de manifestación brilla por su ausencia, los ciudadanos que se sienten agredidos desde la mera formulación del asedio y que conforman la gran mayoría social, esperan y confían que no solo por parte de su Gobierno, sino de todos ellos, se les lance un mensaje claro, diáfano y sin ambages sobre la naturaleza perversa de su acción.









