Primero de turnología
22 de Enero , 2014
_¿Cuál es mi cámara?
Amando de Miguel y Antonio Burgos son los padres de la primera formulación lexicográfica del tertulianés, que es lengua nacida al rebufo de mesas y corrillos donde se habla del día, de sus políticos y sus miserias.
A ambos, como grandes Nebrijas de la neohabla, les interesa conocer una disciplina anexa que cobra fuerza de noche en noche, cual es la turnología, llamada a convertirse en pieza capital del tertulianés.
En turnología se estudian a su vez dos ramas fundamentales: Cómo defender el uso de la palabra y cómo apropiarse de la del contrario y/o colega. Hoy nos limitaremos a la primera de ellas.
El tertulianés acepta y aconseja las siguientes expresiones básicas: “Yo no te interrumpí” y su variante: “Todos te escuchamos en silencio”. En casos extremos se puede echar mano del modo interrogativo: “¿Me dejas continuar?”, o del admirativo vocativo: “¡Moderador! ¡Esto es insufrible!”
Si es el propio moderador quien trata de quitártela, existen dos fórmulas infalibles: “Veinte segundos y acabo”, o bien: “Solo una última cosa”. La ciencia turnológica desestima utilizar la expresión “Corrígeme si me equivoco”, pues se corre el peligro de que realmente te corrijan y te quedes con un palmo de narices. En ese sentido tampoco es aconsejable dirigirse al oponente diciéndole: “Háztelo mirar”, pues no solo le damos pie a que se lo mire, sino a que te diga cómo va a hacerlo, con la consiguiente pérdida de turno.
Entre “Es lo que yo digo siempre” y “Esto nunca lo había dicho antes”, debe optarse por el segundo enunciado. Crea más expectativas y te ayudará a arañar segundos, como a los equipos que van ganando. Si lo dices siempre, vete parando porque te vas a hacer pesado.











