La herejía de Paco
11 de Febrero , 2014
Paco en pantalla
Tiene buena memoria Paco Vázquez cuando recuerda que en la transición íbamos a escuchar los mítines de todos los partidos, al margen de que hubiese o no afinidades previas. Para eso estaban; para conocer a sus líderes, saber lo que decían y decidir en consecuencia.
Pero eso pasó a la historia. Ahora los mítines son actos de íntima afirmación propagandística con y para simpatizantes que saben de antemano lo que les van a decir. Ya nos conocemos y no anda uno perdiendo el tiempo por las plazas de toros aunque repartan bocadillos. Van los que tienen que ir y gracias.
El caso de Paco Vázquez no es el de un militante cualquiera, ni las circunstancias de su posible falta son de menudeo. En primer lugar, no era un mitin, sino la presentación del Movimiento Ciudadano que aspira a convertirse en partido; lo cual, desde el punto de vista del PSOE, casi es peor, porque le da alas a un pájaro que aún no las tiene.
Vázquez no fue a escuchar a Rivera mezclado entre el público expectante. Se sentó a su izquierda, que estando el Papa presente, es sitial indicado para el camarlengo de los cardenales o dignidad pareja, como bien sabe el embajador.
Por otra parte, nos informan que su presencia a la ribera de Rivera fue anunciada en tiempo y hora a sus superiores jerárquicos del partido, para que a nadie pillase de sorpasso. Les dijo que iba a ir, ¿pero también les dijo que estaría tan cerca de las fotos?
Más preguntas. ¿Le quedan horas a Vázquez dentro del PSOE? Eso es lo que le reclaman a Moncho los más furibundos enemigos de Paco, que reunidos frente a los ventanales de la Secretaría General, gritan a coro:
_¡Expediente, expediente! _, versión civil del grito adversus herejes: ¡Anatema, anatema!










