El informe Stampa
28 de Junio , 2014
José María Stampa
Menudo repasito profesional les dedicó el abogado José María Stampa tanto al juez Castro como al fiscal Horrach, tras conocer el auto del primero y el recurso del segundo. Lo más bonito que dijo de ellos es que habían acabado la carrera de Derecho, porque todo lo que vino a continuación fue como para abochornar a cualquiera que se tenga por administrador de justicia.
Y no es que el hijo de Stampa Braun, aquel prestigioso abogado de tantas causas sonadas en la recta final del XX, haya entrado a desmenuzar los rudimentos jurídicos de uno y otro texto, sino que habló de ellos por lo grueso _ por la tona, como decimos en Galicia _, calificándolos poco menos que de obra de aficionados, carentes de sentido, desproporcionados, farragosos, extensos sin razón alguna, plagados de referencias personales y alguna lindeza más, ninguna buena.
Stampa llegó a afirmar que el auto de Castro no tendría por qué superar las tres líneas, y el recurso de Horrach, las diez; pero claro, el personaje en cuestión, la infanta Cristina, les vino a revolucionar su plácida estancia isleña, demostrando la dificultad de que todos seamos iguales ante la ley.
Especialmente llamativo a oídos de profanos _ mucho más lo debe ser entre los profesionales _, fue su opinión sobre el supuesto delito de blanqueo de capitales, lo que a todas luces, las suyas, era una falta de enriquecimiento ilícito, así como otros detalles capaces de asustar a cualquiera con cuentas pendientes, o sin ellas.
Stampa vino a decir que Castro y Horrach se habían igualado por el mismo rasero, el de la maldad de sus escritos, lo cual es muy mala noticia, no ya para el futuro de Cristina de Borbón, sino para el del resto de ciudadanos, en el caso de tropezar algún día con instructores tan sensibles a las vertientes mediáticas de sus causas.












