Columna caducada
19 de Septiembre , 2014
Before / after
A estas horas Escocia ha terminado de votar y la encuesta de las urnas será la definitiva. Dicen las otras que gana el No. Usted, que lee esto pasadas las tres de la madrugada del viernes, ya sabe el auténtico resultado y todo lo que se pueda especular en él a continuación son pamemas caducadas, pero aún así, hoy toca hablar de Escocia.
La cruz de San Andrés de su bandera comparte con Santiago Matamoros y el crismón de Constantino la tradición de aparecer en el cielo momentos antes de una batalla decisiva, al menos tan decisiva como la jornada de ayer, o quizá menos. Depende del resultado.
Viendo quienes ayer la han llevado al Congreso para hacerse un foto delirante, viendo al PNV y a Bildu cómo la colgaron también en sus ayuntamientos como símbolo de sus propias frustraciones, se entiende que muchos contengan la respiración hasta conocer el resultado, porque si la consecuencia del Si es la alegría en esos barrios, que nos cojan confesados. En ese tren no veníamos, ni por asomo.
Deciden los escoceses, pero a todos nos va mucho en el envite, prueba de ello es la emoción de los Bildus durante la jornada. No sabíamos si sería para bien o para mal, pero tras la foto ya no caben dudas. Lo que puede alegrar a Bildu no me puede alegrar a mí.
Europa, o para ser exactos, el sentimiento europeo equipara el Si con el fracaso y se estremece solo con pensarlo. Quiéranlo o no, también están votando salir de la Unión por una larga temporada y dar la espalda al mensaje común tantas veces repetido.
El vértigo es pánico porque los votos positivos serán también una demostración de incapacidad y una apuesta por el riesgo de asomarse a un abismo que se prefiere a lo que hay.
Durante la jornada estuvimos pendientes de saber si Mas viajaba a Edimburgo. De momento, no. Y eso tranquiliza.











