Programa non nato
9 de Septiembre , 2014
Ilusionismo viene de ilusión
El programa económico de Podemos nacía con fecha de caducidad, la de ayer, cuando Juan Carlos Monedero _ ¡qué gran apellido para ministro de Hacienda! _, anuncia el fin de la utopía, la inviabilidad de las propuestas y la elaboración de otras que puedan llevarse a la práctica sin poner en peligro la existencia de la nación.
No se puede decir que el programa defendido durante la campaña de las elecciones europeas muera sin haber cumplido sus objetivos. Vaya si los cumplió. A él se debe en gran parte su éxito sin precedentes en una primera comparecencia electoral, una afiliación que se dispara por encima de otras opciones de izquierda de dilatada tradición, unas expectativas de crecimiento en todas las encuestas y una presencia mediática solo comparable a las sagas Pantoja, Esteban y Jurado.
Muere el programa non nato, pero muere con entorchados y gallardetes, no por haberse puesto en pie, sino por lo mucho que rindió a sus autores. Si lo hubiese anunciado un partido tradicional, uno de la casta, Podemos sería el primero en levantar la voz para denunciar promesas electorales no cumplidas, pero como fue cosa de ellos y nunca tuvo viabilidad, su defunción pasará al inventario del polvo del camino que se adhiere, no a las togas en su caso, sino a las banderas, y si te he visto, no me acuerdo.
Falta por saber si alguno, muchos o bastantes de los enganchados a Podemos por la belleza del programa reclamarán ahora el engaño, o comprenderán que todo fue un espejismo necesario para alcanzar la tierra prometida.
Dicen que el siguiente programa será elaborado por eminentes economistas, como reconociendo que el extinto fue obra de una noche de copas. Siendo así, quizá se parezca demasiado a los que ya existen y pierda atractivo.











