Insistencia
20 de Enero , 2015
Éstos no tienen pacto y directamente se pegan
Si cualquier otro gremio se despellejase como hacen a diario los políticos, tendríamos las calles llenas de sangre.
Imagínense a un médico hablando en público de un colega:
_Es un mentiroso, no atina ni un diagnóstico, no sabe por dónde cae el duodeno, sutura como las focas y cada vez que se mete en quirófano, sale con el órgano bueno en las manos.
Sería insoportable, no solo para ellos, que morirían por falta de apetito o del cólera morbo provocado por los ánimos de venganza, sino también para sus pacientes, que vivirían en una constante zozobra creyéndose en manos de auténticos carniceros, torpes y sin la menor idea de cómo funcionan las vísceras, los aparatos y los sistemas.
Bueno, pues en la política española sucede eso día tras día, y después los vemos tan contentos yéndose del brazo a tomar boquerones en Edelweiss y un codillo con sauerkraut, vulgo chucrut. Dicen que eso es respeto y democracia. No lo creo.
La clave tiene que estar en otra parte, porque por mucho respeto y mucha democracia en vena con la que salgas de casa, no hay cristiano que aguante oír de tus colegas todos los días de la vida una difamación tras otra. Y damos por supuesto que son difamaciones, porque no hay horas en el día para cometer tantas cafradas como las que se dicen unos a otros.
La clave está en un pacto que tienen para engañarnos a todos. Para que creamos que esa forma de vituperarse es hacer política, que quien vocifera está lleno de razón, que el “y tú más” disimula cualquier ineficacia, que la falta de colaboración nos beneficia en algo, y que la política en suma, es así, como el fútbol, que también es así, porque nada sabe de lo que sucede quien lo dice.
Lo malo es que estamos empezando a creerles.











