La vida sigue igual
8 de Septiembre , 2022
De momento
Eso de llevar a un ciudadano para escucharle lo preocupado que está por el cambio climático, a otra que pide cobrar el paro para las empleadas del hogar, a un tercero que le inquieta la igualdad entre hombres y mujeres, y así sucesivamente, tiene el mismo interés que una novela turca en la que dos novios descubren que son hermanos. O dejan de amarse, o cometen incesto.
Lo de las empleadas del hogar huele a compadreo desde fuera del palacio. “¡Hombre! Me alegro de que me haga esta pregunta porque mañana, desde este mismo lugar, voy a aprobar esto, eso y aquello”. Y la ciudadana contesta: “¡Qué casualidad! Ni preparándolo nos sale mejor”.
Lo del cambio climático es otro anillo al dedo, porque gracias a él se pueden enmascarar desde los incendios hasta la sequía, desde el volcán canario al calorón extremo, la gota fría y el chorrito templado.
Incluso a Putin le ha dado por la Gran Rusia después de ver que en Moscú ya no nieva como en la época de los zares.
¿Y qué decir sobre la igualdad entre hombres y mujeres, la inalcanzable zanahoria que tanto sirve para rotos como para descosidos?
En todos los casos Sánchez pudo haber comenzado su intervención de la misma manera: “¡Hombre! Me alegro de que me haga esta pregunta”. Salvo cuando lo correcto fuese decir: “¡Mujer! Me alegro de…”
El debate en el Senado fue otra cosa, pero tampoco nada que alterase la correlación de fuerzas que se registraba antes de su celebración. En las encuestas Feijóo le saca 50 diputados, que es la cifra mágica de estos tiempos. El CIS dirá ahora que son 49 y el resto de sondeos, que 51. Por supuesto, los problemas sustanciales siguen donde estaban, y una buena parte de ellos, empeorando.
La vida sigue igual, escribe don Julio cuando está semiparalítico tras un accidente en Majadahonda.











