Humor lucense

21 de Febrero , 2016

Currinche y don Turulato

La revistas de humor de antes de la guerra atraen clientela mediante concursos de chistes. El lector manda el que le parece más gracioso y con un poco de suerte se lleva las veinte pesetas que están en juego cada siete días.

Ésa es la teoría, porque en la práctica se intuyen otros tejemanejes, como por ejemplo, que los ganadores son falsos y que la revista se ahorra las veinte pesetas semanales.

El 22 de julio de 1933 un vecino de Lugo gana el concurso del semanario Gutiérrez, o eso anuncian encantados por tener un lector tan norteño. El afortunado se llama Recaredo Amando, por cuya verdadera identidad nadie debería apostar un duro, y la pieza que se alza con el triunfo está sacada de alguna antología de humor judío, de cuando buscar la sonrisa no significaba necesariamente hacer salvaje e inmisericorde escarnio.

Dice así: Jossel encarga un pantalón al sastre Rabinovich. Sí, como el Luthier fallecido. “Debe entregármelo mañana por la noche. Lo necesito pues debo partir de viaje. De lo contrario, iré a casa de Hirschberg”. “Cuente usted conmigo _ le dice el sastre_ . Le doy mi palabra de honor que lo tendré para mañana por la noche”. Rabinovich, perezoso, olvida el encargo del cliente y dos años después se acuerda. Lo hace deprisa y corriendo y va a entregarlo. Jossel le recibe de mal humor: “¡Rabinovich, es usted un sastre extraordinario!¡Necesita dos años para hacer un pantalón, mientras que Dios necesitó seis días para crear el mundo!” “Se lo ruego, Jossel; no nos compare a Dios y a mí. Mire usted cómo está el mundo y después mire qué maravilla de pantalón!”

El director de Gutiérrez es K-Hito, Ricardo García López, que había elegido ese seudónimo porque si Hiro Hito era el emperador del Japón, él sería el emperador de las historietas. Por cierto, uno de sus personajes se llamaba Currinche.

Camilo Maldonado

20 de Febrero , 2016

Balmis, Salvany e Isabel de Zendala

Hace unos días comenzó en Ferrol el rodaje de “22 ángeles”, una tv movie que narra la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, aquélla que partiendo de A Coruña el 30 de noviembre de 1803 bajo la dirección de Francisco Javier Balmis, va a conseguir la erradicación de la viruela en todo el mundo.

La clave de su éxito radica en la utilización de 22 niños como portadores de la vacuna que la mantienen fresca en sus cuerpos a medida que la reparten “brazo a brazo” en los distintos puertos a los que llegan. Jenner, el descubridor de la vacuna, declara: “No imagino que en los anales de la Historia se halle un ejemplo de filantropía tan noble y excelso como éste”. Y Humboldt recalca: “Este viaje permanecerá como el más memorable de la Historia”.

Ahora bien, no fueron 22 los niños utilizados como proclama el título de la producción, sino 28. Seis son descartados y devueltos a sus hospicios de Madrid, entre otros motivos, porque ya habían servido como portadores. En consecuencia, los 28 forman parte de la expedición como el que más.

Uno de los que queda fuera del viaje en barco es Camilo Maldonado, un muchacho de once años con un apellido que sugiere orígenes gallegos. Al pasar por Lugo el 14 de diciembre de regreso a Madrid, fallece y es enterrado en la ciudad, convirtiéndose de esa forma en la primera víctima de la expedición, en el primer héroe de la viruela.

En Lugo no existe ni la más leve referencia al héroe Maldonado, ni a su tumba, ni a su contribución contra la viruela, pese a haberlo intentado en 2010 la actual concejal Ana Prieto. Quizás ahora con el empuje televisivo sea un momento más oportuno para el necesario recuerdo y evitar que un día alguien pueda echar en cara a esta ciudad que ignora lo que en ella ha ocurrido, incluso cuando se trataba de acabar con la viruela en el mundo.

Permanece el misterio

19 de Febrero , 2016

Asilo de Foz

Para que todo suceda conforme a derecho, el padrino de bautismo más oportuno para Santiago Meira Foz, alias O Mudo, ha de ser la máxima autoridad civil de la provincia, que en 1952 la simboliza de forma unívoca la figura del gobernador, aunque finalmente éste actúe representado por su secretario, José María Fernández Rancaño.

La madrina, en exacto cumplimiento del futuro papel que le corresponde, no puede ser otra que la superiora del Asilo, Sor Dolores.

De esa forma renace Santiago a una segunda vida, sin que nada se averigüe de la primera, y no por falta de intentos, pues cuenta Canosa que en esos primeros tiempos de residencia en Foz, quien se tiene por políglota en su más mínima expresión, prueba a endulzar el oído de Santiago con ecos lejanos de otras lenguas.

Los hay que recitan a Dante, a Shakespeare y a Baudelaire. Le cantan Die Fahne hoch, por si de repente le viniese el hálito marcial de prietas las filas y se incorporase para desfilar al paso de la oca por las soleadas estancias del asilo.

Y para darle variedad a los acentos, Canosa cuenta de un marinero de Lombo Gordo, en Viveiro, que conoce una canción eslava aprendida cuando trabaja de peluquero en Riga, y que también se la suelta al oído, a ver si arraiga y le despereza la memoria.

Pero no hay tal. Si acaso está más despierto cuando observa el uniforme del ayudante militar de Marina, o cuando tiene delante presencia femenina. Pero tampoco es que se agite. Simplemente, está algo menos arrumbado.

Al interés de Canosa por el personaje, siguen los artículos de Jorge Víctor Sueiro, Trapero, Antón Niñé, Suso Fernández, o Jesús de Breogán, pero el misterio de ese nuevo Caspar Hauser de Lugo se va con él a la tumba, cuando quienes mejor lo conocen, le calculan una edad próxima a las siete décadas.

Don Santiago de Meira y Foz

18 de Febrero , 2016

Santiago Meira Foz, segundo de pie por la izquierda, con otros residentes del Asilo de Foz en 1962

El hombre descubierto en la cueva de Meira no responde a ningún estímulo y su único esfuerzo apreciable es el que realiza para alimentarse, sin ser tampoco excesivo.

Previo paso por Santiago, donde le echan un ojo los hombres de ciencia, ante Mister X se abre un incierto futuro. Es imposible remitirlo a su país de origen cuando ni él sabe de dónde pudo haber salido. Nadie lo reclama, ni el hombre siente nostalgia de ningún paisaje.

Alguien piensa entonces que su mejor destino es la Casa Asilo de las Hermanitas de Ancianos Desamparados de Foz, que apenas lleva tres años en funcionamiento. No es anciano, ni de Foz o sus alrededores, pero es evidente que está desamparado y además, su comportamiento denota una senilidad anticipada.

Falta por salvar un trámite espiritual. ¿Qué pasaría si el hombre estuviese endemoniado, poseído por el maligno, o fuese obediente de algún conventículo de oscuras intenciones disolventes? La comunidad focense podría verse envuelta en un grave peligro sulfúreo.

Pero a grandes males, grandes remedios. Si se le aplican las aguas bautismales y Mister X las recibe con agrado, no solo se habrán despejado las dudas luciferinas sobre su naturaleza, sino que también se le dará un nombre al pobre chaval, que hasta ahora solo se ha ganado el título de O Mudo, como bien acredita de minuto en minuto.

¿Y cómo ha de llamarse? Ramón Canosa, que tuvo noticia cercana de los acontecimientos, atribuye a un becario de Mondoñedo presente en Foz la feliz idea de la onomástica, determinando para ello que lleve Santiago de nombre por haber aparecido en tierras del Apóstol; que su primer apellido sea Meira, pues ése fue el municipio de su segundo alumbramiento, y que cierre la cuenta Foz, por ser el lugar donde residirá a partir de entonces; esto es, don Santiago de Meira y Foz.

Venido de ninguna parte

17 de Febrero , 2016

Un segundo Caspar Hauser en Lugo

Nuestro próximo personaje no tiene nombre, al menos no se le reconoce por el que usó durante las primeras décadas de su vida, sino que fue rebautizado. Un arranque así promete la historia de un caso singular y tengan por cierto que lo es.

El tipo, al que de momento llamaremos Mister X, aparece un buen día en medio de la provincia, sin que jamás se llegue a saber cuánto tiempo lleva aquí, por qué medios accede a ella, de dónde procede, ni otros muchos detalles que al común de los mortales nos es dado saber, a poco que no vayamos fijando desde la cuna.

Mister X, no. O no lo sabe, o no lo dice. Su segundo parto fue un día indeterminado, más cerca del fin de la II Guerra Mundial que de la Primavera de Praga, y viendo como es el hombre, que no abre la boca a no ser para comer, quienes lo conocen, dan en decir que el personaje ha tenido que caer de un avión militar, saltar de un submarino a la deriva, o como poco, desprenderse de una columna expedicionaria que hubiese confundido O Padornelo con la Línea Maginot.

El lugar de su aparición tampoco ayuda a desvelar el misterio, pues aunque Ramón Canosa _ el primero en dar referencia del extraño _, lo sitúa dentro de una cueva en las cercanías de Meira, y Antón Niñé, dice que lo encuentran deambulando por las calles de esa población, la opción del submarino pierde fuelle en cualquiera de los dos casos; y la del avión necesita un aparato caído en alguna parte del que no hay ni rastro.

Si a Caspar Hauser le llamaron “el muchacho venido de ninguna parte”, a Mister X le ha de corresponder igual título, pues la ignorancia sobre su origen es idéntica en ambos casos.

Canosa describe el hallazgo con tintes novelescos. Unos labradores de Meira buscan refugio contra la lluvia en una cueva y allá al fondo, en penumbra, Mister X…

Don Ángel, el octogenario

16 de Febrero , 2016

La mesa de edad, con don Ángel dando ejemplo

A don Críspulo Moro Cabeza, presidente del Centro de Hijos de Madrid, se lo llevan los demonios cada vez que alguien habla mal del clima capitalino, especialmente si repite que su aire es tan sutil “que mata a un hombre, pero no apaga un candil”.

Eso es intolerable, piensa don Críspulo en 1928. De ahí que decida organizar un particular acto “en desagravio del clima”, quizá el único de esas características celebrado jamás. El aire de Madrid es buenísimo y así conviene airearlo, no vaya a ser que se revolucione.

La iniciativa consta de varios objetivos. Uno de ellos es elaborar un censo de octogenarios residentes en el foro, prueba palpable de la salud que garantiza. Durante semanas, los periódicos recogen las oscilaciones propias del recuento: “Hay trescientos octogenarios.” “Ya pasan de seiscientos”. Diríase que han instalado una fábrica de personas provectas en Puerta de Hierro.

El primero en apuntarse con su ejemplo biográfico a favor de tan justo reconocimiento es un panadero nacido en la parroquia de Santa María de Monte, en Castroverde, y llamado Ángel Quintela Ínsua. Llega a Madrid el año 1871, cuando tiene un cuarto de siglo, y desde entonces reparte pan a domicilio. En ese momento ha cumplido 82 y sigue haciendo el mismo trabajo que cuando era un mozo. Don Críspulo habla de él con los ojos humedecidos. He ahí la esencia de don Hilarión!

Poco importa si su fortaleza radica en los aires respirados durante 25 años en Castroverde. Don Ángel y don Críspulo concuerdan en un principio: el viento de la sierra no puede ser malo, porque de lo contrario no hay reparto que aguante 57 años seguidos.

El acto final se celebra en el Teatro de la Comedia con el estreno del Himno a la Vejez, de Gómez y Fernández Ardavín. Bernarda Morales, de 103 años, preside el senado.

Cada uno por su lado

15 de Febrero , 2016

La Casa Blanca y su entorno

El ingeniero Gonzalo Hernández Jáudenes llega a Lugo en 1947, cuando ya se ha aireado en más de una ocasión que la fabulosa herencia de su bisabuelo, José Jáudenes Nebot, podría incluir los solares donde se alzan la Casa Blanca y otros importantes edificios de la administración norteamericana. Como se dice en aquel momento, es tanto como tener a Truman de inquilino y cobrarle todos los meses el uso de aquellos acres.

Ahora se habla con más fuerza del asunto, pero en el fondo ninguno de los Jáudenes cree en una solución definitiva a la herencia.

Cuando su antepasado llega a aquellas tierras como encargado de negocios de Carlos IV, está todo por hacer y la actividad es frenética. Diarios interlocutores de Jáudenes son personajes como George Washington, o Jefferson, de modo que quien quiera establecer líneas comerciales entre los dos países, sabe a qué puerta llamar.

Jáudenes se ha casado con una hija de John Stoughton y esa doble nacionalidad le da mucho juego para cobrar en tierras lo que podría ser una correcta mediación consular. El caso es que muchas de esas tierras estaban situadas a orillas del río Potomac, un lugar sin mayores perspectivas de desarrollo hasta que se encarga al arquitecto Pierre Charles L ́Enfant el diseño de la nueva ciudad llamada Washington D.C., y dentro de ella, la mansión que debe albergar el domicilio del presidente de la unión. Entonces el testamento que se conserva en el Museo Arqueológico de Córdoba comienza a valer su peso en oro, quizá tanto que es imposible moverlo.

El actor Lepe _ José Álvarez Jáudenes, también beneficiado _, apuntó las causas de que el asunto esté estancado: “Desconfiamos unos de los otros y cada familiar ocultaba algún documento que tenía, creyendo que si lo revelaba, perdía la fortuna”. Typical spanish.

Heredar la Casa Blanca

14 de Febrero , 2016

José Jáudenes Nebot

Para los lucenses fue muy emocionante saber que uno de sus vecinos podía convertirse en inmensamente rico de la noche a la mañana, pues aunque a ellos nada les tocase en el envite, dinero llama a dinero y quién sabe cómo podía acabar aquella mágica melodía.

Estamos en abril de 1949 y desde hace semanas, la prensa internacional trata de llegar al fondo de un asunto que parece la escena inicial de una película de Frank Capra; por ejemplo, la de ¡Qué bello es vivir!, estrenada solo tres años antes.

Dicho rápido y en corto, se trata de hacer efectivos los derechos que una familia española cree tener sobre inmensas extensiones de tierra norteamericana, y en concreto, la que existe en ambas orillas del río Potomac, en Washington, porque allí se levanta un edificio muy nombrado en todo el mundo, al que dicen la Casa Blanca y que hoy ocupa un tal Harry Truman, trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos.

La historia gira alrededor de José Jáudenes Nebot, una versión del conseguidor urdangarino, pero del siglo XVIII y de puertas afuera, cuya actividad veremos luego con más detalle.

Conocedores de la historia, lo que sorprende a los lucenses es que uno de los herederos afectados viva a su lado y asista con ellos a los estrenos dominicales del Gran Teatro.

Se trata de Gonzalo Hernández Jáudenes, ingeniero jefe del Grupo Mixto de Puertos, bisnieto del testamentario y cuñado de Gloria Araoz Altolaguirre, el miembro de la familia al que se dirigen los abogados norteamericanos en esta nueva vuelta de tuerca del caso.

Otro de los favorecidos es el actor cómico José Álvarez Jáudenes, llamado Lepe, que cifra en noventa millones de dólares la parte que le corresponde de la herencia de su bisabuelo.

Patricio y la Baker

13 de Febrero , 2016

Vendedor de periódico versión para el premio Puro Cora, original del Divino Hojalatero, hermanos Álvarez Quintero, Fernando de los Ríos y Buster Keaton

Patricio Sánchez, el Divino Hojalatero, muestra su obra en los ateneos de Madrid y Santander, antes de hacerlo en el Círculo das Artes, de ahí que en Lugo muchos se sorprendan al escuchar o leer el eco de sus exposiciones. ¡De modo que el Divino Hojalatero es vecino nuestro!

La obra que traslada consta de una selección de caricaturas tridimensionales sobre personajes españoles e internacionales que puedan ser reconocidos a golpe de vista.

De entre los primeros ha seleccionado a Valle Inclán, Maura, los hermanos Álvarez Quintero, Marcelino Domingo, Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos, Lerroux, Gómez de la Serna, Jacinto Benavente o Melquíades Álvarez. De los segundos, a Maurice Chevalier, Josephine Baker, Bernard Shaw, Auguste Piccard, Buster Keaton y otros.

Como se puede comprobar, la metálica ironía de Patricio Sánchez solo se atreve con una única mujer, pero los lucenses se quedan de piedra cuando se enteran de que coincidiendo con una de la estancias de la Venus de Ébano en Madrid durante el año 1930, la Baker ordena a sus asistentes que vayan en busca del autor de la caricatura para que acepte una invitación a almorzar con ella.

Fue el mayor premio que Patricio recibió nunca en vida, teniendo en cuenta que Josephine Baker en aquellos momentos era la máxima expresión del erotismo internacional. Él, que vivía en ese ático alejado de Montero Ríos, comiendo con la Baker.

Sin embargo, la obra más conocida del Divino Hojalatero, aquélla que sigue vigente año tras año y que figura en las estanterías de los más prestigiosos periodistas, es su Vendedor de Periódicos, que sirve de distintivo publicitario de El Progreso durante décadas y cuyas líneas maestras se mantienen en la estatuilla que simboliza el premio anual de periodismo Puro Cora que pronto se entregará en su XXIII edición.

El Divino Hojalatero

12 de Febrero , 2016

Patricio Sánchez, El Divino Hojalatero

Llegó a Lugo con destino de funcionario y se instaló en una de las casas más altas de los años treinta, en Montero Ríos. No contento con eso, sienta reales en el último piso y quienes lo visitan, mi padre entre ellos, meriendan antes en el quinto para llegar con fuerzas.

En esas largas tardes de invierno lucense, encaramado en el risco del águila y sin muchas visitas que recibir, pues hay que tener auténticas ganas de verlo para subir hasta allí sin sherpa, Patricio, que así se llama el hombre, descubre que tiene una habilidad especial para realizar caricaturas tridimensionales; esto es, no dibujadas sobre un plano, sino representadas mediante cortes y dobleces en una hoja de lata.

¿Cómo puede descubrirse en uno mismo semejante cosa? Lo ignoramos, pero conocedores de las circunstancias, intuimos que la falta de ascensor y las tardes en las que no levanta la niebla habrán ejercido una notable influencia en el hallazgo.

Y claro, una vez que averiguas los dones que el cielo ha puesto en tus manos, y que además eres el único ser vivo que se dedica a tan exclusivo arte, es de imaginar que sientas unos irreprimibles deseos de decírselo a las otras personas, no ya con ánimo presuntuoso, sino más bien informativo. ¿Quién decía que ya estaba todo inventado?

Éste es el caso de Patricio Sánchez Álvarez, a quien, después de varias visitas a su escarpada atalaya, la prensa de Lugo comienza a denominar El Divino Hojalatero, bien por su maestría en doblar metales, bien porque aquel piso no podía estar muy lejos de los campos celestiales.

Patricio es hombre de buen humor. Al final de los doscientos escalones que dan acceso a su vivienda, ha colocado un cartel: “Cuidado con el perro”. El ejemplar es de barro talavereño y se pide cuidado al visitante, no lo vaya a romper el muy bestia.