Virgen coronada
2 de Marzo , 2016
Fotos de la pieza robada (Alfonso)
Una extraña congregación dispuesta a vender la virgen de Pacios de Veiga no casa con la desaparición de las llaves de la capilla, porque o se vende, o se roba.
Pronto se descubre que se trata de lo segundo y el sargento de la Guardia Civil averigua que el anticuario Vázquez ha estado el 20 de octubre de 1925 en el Hotel Franco de Pobra de Brollón. Allí les dice que prepara un viaje para llevar a Madrid varias piedras de esta provincia. ¿Piedras? Hay gente para todo. El día 21 llegan al hotel Álvaro Maciá y sus hijos Eufemia y Jaime, que antes lo hospedaban en Pacios.
Comen juntos y el anticuario les entrega 6.000 pesetas antes de subir la imagen al tren y trasladarla a orillas del Manzanares, pero la policía no tarda en caer sobre la red de traficantes. Está formada por vendedores, anticuarios y restauradores con mayor o menor conocimiento sobre los métodos ilícitos utilizados para la adquisición de las piezas. Además de Vázquez, en la calle Juanelo; existe un tal Raimundo López, en Atocha 22, y Francisco de Arpe Caballero, en la de Ministriles, donde finalmente aparece la talla.
Más confusa es su tasación, pues aunque se habla de grandes cantidades _ desde las 6.000 pesetas pagadas en un principio, a las 35.000 en la segunda venta, y el millón final que se da por hecho _, en realidad el globo comienza a desinflarse pronto. La pieza no es de jaspe, ni bizantina, ni del siglo VI, sino del XV. Tampoco representa a Santa Eulalia, ni a la Virgen del Perpetuo Socorro.
Es una virgen coronada con el niño y flor en mano, los mismos atributos que la famosa Virgen de Marzo de Santo Domingo de Silos. Los expertos la tasan ahora en 3.000 ptas., una cantidad ridícula a todas luces. Para la historia queda por resolver cómo llega Vázquez a Pacios de Veiga y qué fue de la imagen tras rebajar 997.000 pesetas su precio inicial.











