Carta a Ada
12 de Marzo , 2016
San Jordi con una pinta de soldado de no te menees
Querida alcaldesa: Espero que al recibo de la presente se encuentre usted cómodamente repanchigada donde acostumbre hacerlo, sin que su hermoso municipio haya tenido que lamentar la pérdida de alguna de las libertades que el Ejército ampara, ni que sufrir graves catástrofes tras las que el mismo organismo suele actuar en ayuda de la población; ni nada de nada, Ada.
Yo también soy de los que piensan como usted. Este mundo sería mucho más feliz sin guerras ni ejércitos. Y cabría añadir, sin enfermedades ni médicos; sin delincuentes ni policías; sin reos ni abogados; sin caries ni dentistas; sin desahucios ni activistas… un mundo hecho a la medida de un guionista Disney, pero una vez que acaba la película, porque antes siempre hay alguna bruja que solventar.
Aún así, las personas como usted y como yo no tenemos derecho a retirarles el saludo ni a los médicos ni a los militares, salvo que seamos tontos del culo, porque gracias a que ellos se encargan casi siempre de los trabajos más rudos, a los demás se nos permite pasar por encima de las calamidades como Cristo sobre las aguas del mar de Galilea.
Si además de retirarles el saludo, les llamamos indeseables a la cara, sin rubor y convencidos de que somos la flor y la nata de la intelectualidad, nuestras posibilidades de que algún día se nos reconozca el uso del raciocinio, merman de golpe cual marea viva. Es más, repasando la lista de Las Mil Personas más Tontas de la Historia, les gana usted a todas con amplia ventaja, lo cual tiene su mérito.
Ya para terminar, le aconsejo que pierda una tarde en estudiar el significado del escudo de su ciudad, de la cruz de San Jordi y de todas esas zarandajas. Quizás en la próxima ocasión le evite hacer un ridículo tan urbi et orbi como el recientemente protagonizado.
Ciao, Colau.












