Abarrote en Ribadavia
11 de Febrero , 2016
Docet, en el Club Canoe
La popularidad de Emilia Docet se dispara en pocos días. Todos se disputan su compañía, y los primeros, los diputados galleguistas, que ven en ella la musa del estatuto que se avecina.
El nexo de Miss España con los nacionalistas _ menuda paradoja _, es Olivia Valladares Docet, tía suya, casada con Xosé Núñez Búa, que la presenta a la plana mayor y la introduce en el famoso Mitin das Arengas de 1934.
Después de su muerte en 1995, los hijos de Emilia han querido puntualizar que se ha exagerado la vinculación ideológica de su madre con el galleguismo por razones de propaganda. Lo cierto es que todos quieren hacerse una foto a su lado y tal es la pasión levantada por Miss España que da origen a más de un chusco acontecimiento.
Por ejemplo, el 3 de mayo de 1933, quien será presidente de la Diputación de Lugo y lucense de adopción, Eduardo García Rodríguez, la lleva a su pueblo natal de Ribadavia tras asistir a un partido de fútbol entre las selecciones de Vigo y Ourense.
Después se le dará una cena en su honor, y para arreglarse un poco, Emilia pide que se le permita utilizar una habitación del hotel La Parra. Enterados los vecinos de que Miss España se encuentra en ese establecimiento, acuden en tropel para verla de cerca.
Son tantas las personas que suben al primer piso de La Parra, que ceden las vigas y se derrumban sin remisión hacia el bajo. El cronista que narra el accidente cuenta que uno de los presentes, José Fernández Abraldes, le dice a su hermana cuando comienzan a caer: “Petronila, que ben vamos!” No tenemos por qué dudarlo.
Emilia sale ilesa y solo cuatro personas son trasladadas a Ourense para ser curadas. Eduardo García recordará siempre los versos que se le dedican al hundimiento: “Por ver a Miss España se hundió La Parra / y ahora que la he visto, estoy en la cama”.











