La ciudad quemada
28 de Septiembre , 2022
Una vez más
Si me dicen que las Fiestas de la Verge de la Mare de Dèu de la Mercè en Barcelona se han celebrado en medio de la devoción popular hacia la copatrona de la ciudad _ con Santa Eulalia _, en un ambiente de inmensa alegría y diversión generalizada, sin más incidentes reseñables que el esguince sufrido por un jubilado de L´Hospitalet cuando trataba de subir apresurado a la Barca Vikinga, pensaría que se trata de un acontecimiento extraordinario.
La crónica de una Mercè inmersa en saqueos, barbacoas de motocicletas, cargas policiales, un fallecido y un salpicón de vandalismos, me parece lo normal, lo que cabe esperar y lo que sucederá cada año si se mantienen en el poder personas que viven de odiar la ley y el orden.
Como dicen algunos indocumentados, ley y orden son palabras que suenan muy viejunas, y es cierto porque han sido descubiertas hace mucho tiempo y no se ha inventado ninguna mejor que pueda sustituirlas, por mucha fiesta que les echen encima.
El problema surge cuando se crean y se alimentan organizaciones políticas que basan su existencia en el incumplimiento y el desprecio por las leyes. La imagen de aquella chica, que era o es muy cercana a Colau, meando en la vía pública con el mismo orgullo urinario que el que pudo mostrar Dante al acabar la Divina Comedia, ahorra cualquier tipo de explicación farragosa.
Fue un cartel de efecto llamada mucho más poderoso que aquellos otros encargados por Fraga bajo el lema “Spain is Beautiful and Different”, que pronto pierden el Beautiful y son conocidos en todo el mundo.
Dicen que Barcelona es hoy solar de antisistemas y de ahí la cosa. Demasiado simplista para ser verdad. Barcelona desconoce lo que fue y lo que es porque está en manos incultas y bucaneras. Lo que ocurre habrá perdido el sentido, pero no la lógica.











