Lo que el viento se llevó
16 de Enero , 2025Al Gobierno no le gustan los jueces, especialmente aquéllos que no le bailan el agua, y no contento con remitirse al tradicional respeto por los fallos judiciales, va y lo dice.
Ya no sabe qué hacer para destrozar la separación de poderes y no le basta tener su fiscal general del Estado, sino que también quiere su Constitución y su Ley Begoña para evitar contratiempos.
En esa labor destacan Marlaska, María Jesús Montero y el propio Sánchez. Óscar López quiere estar a la altura y que le felicite su jefe cuando se acerque lametón a recibir caricias, pero ni sabe ni puede.
El pobrecillo, que ya se ve con el trasero arañado por el asunto filtraciones y con las napias abolladas cuando le toque afrontar el papelón de rival de Ayuso, ha escogido el peor camino, cual es acusar a MAR de consumir whisky con agua, waterwhisky, que era el desayuno oficial de Winston Churchill; en concreto, un vaso de Jhonnie Walker Black Label y abundante agua, no en vano su madre, Jennie Jerome, pasa a la historia como inventora del cóctel Manhattan, una mezcla de whisky y vermut dulce. ¡Cuántos inventores se desconocen!
El Waterwhisky, o Whiskygate, no es de recibo, máxime si recordamos que quien le echa en cara a Churchill su manera de desayunar es Hitler. Aunque el británico no se queda corto y se la devuelve llamándolo drogadicto.
Como se pueden imaginar, ese tipo de batallas nos interesan menos que poco, porque si algo ponen de relieve es que Óscar López anda flojo de asesores y de argumentos.
No es extraño porque los nervios de encontrarse en medio del huracán entre la Moncloa y la Puerta del Sol pondría de los nervios a cualquiera que se dedique a la política. Fíjense que le están diciendo que su tiempo ya ha pasado, sin que no haya llegado nunca a él.











