La piel del cuerdo
1 de Junio , 2016
Borrell, en la esquina superior derecha
Mediado el año 1991, el subdirector de Diario16, Ignacio Amestoy, hermano de Alfredo, que era el Amestoy famoso, me hizo una entrevista para su sección “La ruleta” que publicaba en la última de dicho periódico. Se trataba de preguntas breves para respuestas más breves todavía. El motivo era la promoción del libro Manual del perfecto político que programó con todo detalle Sylvia Martín, directora de Comunicación de Espasa Calpe, guiada entonces por Ramón Pernas.
El escueto margen que el formato permitía a la expresión era una prueba para repentizar. Recuerdo que al verla publicada pensé que había metido la pata. Hoy la rebusqué entre los recortes para escribir esto que les cuento y compruebo con alegría que no hay tal dislate, sino la difícil expresión en corto de una de las bajezas políticas.
Les explico. En la primera pregunta Amestoy me reclama el cóctel del perfecto político y a mí se me ocurre responder que se forma con “el sentido común de Borrell, la comprensión de Anguita y el humor de Fraga, cuando Fraga está de humor, claro”. Podrían haber sido mil respuestas distintas, pero fue ésa.
Más adelante la pregunta es: “¿El loco más cuerdo?” Y la respuesta: “Guerra”. La siguiente indaga sobre lo inverso: “¿El cuerdo más loco?” Y respondo: “Borrell”.
En aquel momento me pareció contradictorio que Borrell estuviese en la fórmula mágica del político perfecto por su sentido común, y que después volviese a salir como el cuerdo más loco. Ha tenido que pasar un cuarto de siglo para averiguar que las respuestas están bien dadas. Sánchez acaba de fichar a Borrell por su sentido común, pero el tío va y dice que pactarán con Podemos porque tienen más puntos en común con ellos que con el PP, cuando en realidad no comparten ni la Constitución. La piel del cuerdo esconde un loco de atar.











