Tres en raya
24 de Septiembre , 2016
Que no está nada mal
Hay partidas de Tres en raya que pueden entrar en un bucle continuo que las hace interminables. Por muchos movimientos que se hagan, ni las tres fichas de quien lleva la iniciativa, ni las tres del que se defiende, logran formar una línea recta. Ambos esperan que se produzca un despiste del contrario para colar su peón y conseguir la victoria, pero nada, y entonces apelan al aburrimiento.
La formación de gobierno en España se parece desde hace meses a una de esas partidas; aburridas hasta la saciedad, repetitivas hasta el paroxismo e inútiles hasta la necedad.
Nadie le podrá negar a Rivera su buena voluntad para ofrecerse a las otras dos fichas para hacer raya, pero hasta este momento, su plena disposición no ha sido suficiente para conseguirlo.
Mañana se van a solventar los otros dos compromisos electorales, que sin formar parte directa en el tablero donde las fichas buscan acomodo, sí es cierto que influyen en la partida y mucho. Después apenas quedará tiempo para evitar las terceras elecciones, las cuartas…
Sánchez es un perdedor profesional. Es difícil encontrar un parangón político de un personaje que insista con tanta contumacia en ir de fracaso en fracaso vendiéndolos como triunfos. Da la impresión de que él mismo se lo cree. Es decir, que ha perdido el norte. Galicia y el País Vasco al menos.
En busca de un caso parecido, me vino a la mente el estreno de uno de los concursos que se hicieron en la historia de Telelugo, cuando su presentador Gil Ares, que era y es una excelentísima persona, quiso llevar al extremo los consejos que le dimos sobre la amabilidad que se merecían todos los concursantes, y a uno de ellos, que había fallado la prueba por completo, le dice:
_ Cero puntos, que no está nada mal.
Pues Sánchez, ídem del lienzo. Va con cero puntos en el casillero, que no está nada mal.











