Tarde piaches

18 de Septiembre , 2017

Pues sí, es el lobo

Ayer se hizo público un manifiesto en el que se denuncia que el referéndum catalán es una estafa antidemocrática. Menuda novedad. ¿Los abajo firmantes se han dado cuenta el sábado, o es que lo tenían guardado en un cajón para darnos la sorpresa a 14 días de la convocatoria?

Pues claro que el referéndum es antidemocrático. Incluso lo es sin que ellos lo digan. Y no solo aquí, porque la legislación española sea represora, sino en cualquier parte del planeta, incluida España, donde la legislación al respecto es laxa hasta las cachas.

Ésa es una de las falacias que Junqueras repite hasta la saciedad con el fin de que él mismo acabe por creérsela. Mantiene este gran hombre de vista desviada que una legislación estatal que prohíbe el referéndum, no puede estar por encima de la legislación internacional, que lo permite. ¿Dónde, cómo y por quién se dice eso?

Mienten sobre mentiras, niegan, desobedecen y se desdicen. Ahora éstos saltan con que es antidemocrático. Bueno más vale tarde que nunca, pero tampoco esperen que les den la gran cruz de la Orden de Isabel la Católica, una de las mujeres que más han hecho por Cataluña, sin ningún género de dudas.

Es curioso que ese manifiesto, firmado por quienes se definen como catalanes de izquierdas “de variada adscripción ideológica”, haya tenido que ver la luz como publicidad pagada y en un periódico no catalán, casi como si se tratase de un pasquín semiclandestino, lo cual demuestra por si solo que el referéndum anda cojo y sin las mismas oportunidades de expresión para las partes.

Lo que pasa es que todo esto ya se sabía hace años y nadie se atrevió a decir que venía el lobo, hasta que el lobo ya tiene abiertas las fauces, dispuesto a devorar a todos los cabritillos, si no se le da una patada en el cielo del paladar.

Dar de sí

17 de Septiembre , 2017

Sin palabras

Al final, después de deshojar la cebolla de su fárrago, te queda una verdad desnuda y espeluznante. Les hemos dado poder a unos imbéciles y la han jodido.

Cierto que no somos los únicos en practicar el absurdo juego de la autodestrucción, pero admitamos también que otros países por ahí adelante nos dan sopas con onda y honda en convivencia, en mejora de las condiciones de vida, en reducción de los motivos para la confrontación.

Si examinamos la línea argumental de los últimos años debemos constatar con horror que un elevadísimo porcentaje de lo que se llama actualidad política española está ocupado en asuntos propios de la autodestrucción, como si fuese una jaula donde se encerrase a un grupo de caníbales que dedican todos sus esfuerzos a despellejarse con insultos, frases altivas, desprecios y cuchillazos en busca de la mejor tajada que deje al otro sin muslo y a hueso vista.

Aún así, la economía marca números positivos y se avanza con sangre, sudor y lágrimas. ¿Qué pasaría sin el lastre del cainismo?

El peligro de estirar la cuerda constantemente, como ocurre con los calzoncillos de mala calidad, es que el elástico puede dar de sí y ya no sirve ningún esfuerzo para devolverle aquella propiedad tan apreciada que te permitía ajustar el contorno a las necesidades.

No descubrimos nada si afirmamos que ahora mismo estamos viviendo el momento más peligroso para la elasticidad política desde 1975, solo comparable al 23F y al 11M. De cómo salgamos de ésta dependerá si el símil queda por arriba o por abajo de las otras fechas, pero seguramente va a ser muy difícil lograr que no haya gran cantidad de calzoncillos cedidos y por ende, caídos. Con la vergüenza que da siempre que ocurre.

Confiemos en que sean los de quienes más los estiraron.

Queridos Reyes:

16 de Septiembre , 2017

Aunque no hemos sido muy buenos, os pedimos…

Algo habrán visto que chirría en el proceso para que Puigdemont, Junqueras, Colau y Forcadell se hayan dignado a escribir una carta a los Reyes Magos y otra a Rajoy pidiéndoles que les dejen en el zapato un referéndum.

Apenas unas horas antes, los cuatro niños renunciaban al Estado y a su Gobierno porque ellos tirarían por la calle del medio sin importarles la legalidad de ese régimen tan opresor y tan fascista que no los atura, aunque en realidad sea al revés.

Pero bueno. El caso es que cenan juntos, o desayunan, o lo que sea, y se ponen a redactar la misiva porque ven que han echado el órdago sin cartas. Llevan dos caballos sin juego y un cuatro para la chica. El jugador de mus sabe que con esa mano sólo se echa órdago si estás con el agua al cuello y te da igual morir en la agonía que haciéndote el héroe. Y claro, muchos optan por la heroicidad.

¿Pero a qué viene la carta? Saben positivamente que ni los Reyes, ni su paje Mariano, pueden concederles lo que piden, pues en todo caso, y ahí está el nudo gordiano de la cuestión desde el principio de los tiempos, de convocar un referéndum pactado _ factible sin modificar una coma en ley alguna _, tendría que ser en circunscripción única de toda España y probablemente en dos fases.

La primera para permitir que los catalanes decidiesen por sí solos, y la segunda, ya en Cataluña. A todo ello habría que añadir garantías suficientes para que los catalanes recibiesen información objetiva y no mediatizada sobre lo que realmente supone la independencia, la soledad en la que se van a encontrar, la salida de Europa hasta años incalculables, la ausencia del euro, la ausencia de las ayudas europeas, la mengua de mercado, el pago de la deuda y un sinfín de cuestiones que los firmantes de la carta han escamoteado siempre con malévolas intenciones.

El jovencito Puigdemont

15 de Septiembre , 2017

El niño malo en cuatro versiones

Puigdemont clava el personaje del niño malo que protagonizaba aquella Cartilla de Urbanidad de las infancias medioseculares.

No hay viñeta donde el niño Puigdemont, o alguno de sus amiguitos, no encaje, hasta el punto de hacernos dudar sobre una terrible posibilidad. ¿Le faltarían las hojas del niño bueno a la Cartilla del jovencito Puigdemont?

Como recordarán quienes la hayan estudiado, la Cartilla hace hincapié en los desobedientes y aquí nuestro amigo se lleva la palma. Bueno, la de Mallorca esperamos que la deje. La desobediencia es a Puigdemont lo que el arroz a los chinos, a todas horas y en abundancia.

La desobediencia lleva al capricho, y el capricho, a la rabieta, defectos todos ellos que son censurados por el antiguo texto como propios de un niño que los engloba, el niño maleducado. Ése es un aspecto que los de la CUP pretenden elevar al paradigma de la perfección. A mayor grosería, más sabiduría.

Encontramos más adelante al niño mentiroso y hemos de reconocer que en este campo hay un antes y un después tras la llegada de los puigdemones. Hoy existen mentiras que hace años ni nos las podíamos imaginar, sobre todo en los libros de historia y en los libros de cuentas.

En el capítulo referido a la modestia, hay una viñeta que tiene este pie: “Mira con arrogancia a sus compañeros como si todos valiesen menos que él”, y al lado lo acompaña del dibujo de un jovencito que anda en las puntas de los zapatos para aparentar mayor altura. Quiero pensar que Puigdemont no se inventó su peinado para aparentar dos o tres centímetros más alto. No, porque entonces se habría dejado cresta.

Del niño insolidario y glotón, el que se apropia de los mejores trozos de pastel, el que se sirve antes y el que se pasa la vida pidiendo más y más, dejaremos que cada cual juzgue comportamientos.

Húmedos pañales

14 de Septiembre , 2017

Raphaël Chambat

Es de suponer que haya llamado mucho la atención de nuestras autoridades _ nuestras, en sentido mayestático _, la enérgica protesta realizada por el consejero consular de Francia en Barcelona, Raphaël Chambat, pidiendo que caiga el peso de la ley sobre los pirómanos que prendieron fuego a su bandera, a la de Europa y a la española.

Pide también que se disuelva el grupo que promovió la hoguera, Arran, horrorizado de que pueda ser legal una organización que se dedica a hacer semejantes cosas.

No sabemos cuánto tiempo lleva en España el señor Chambat, pero a poco que sea, ya se habrá dado cuenta de que aquí todavía estamos con la democracia en pañales, creyendo que quemar banderas es libertad de expresión y que interpretar las leyes como nos salga del píloro es ciencia jurídica y democracia.

El respeto por los símbolos y la persecución de quienes atenten, no solo contra los propios, sino también contra los de los aliados, vendrá, si hay suerte, en posteriores generaciones, después de pasar varios sarampiones, la escarlatina, las paperas y toda suerte de enfermedades propias del crecimiento.

No obstante, hace muy bien el señor Chambat en exigir lo que exige, aunque solo sea con afán didáctico para que los nenes de la guardería sepan que esas cosas son caca y no se hacen. Bueno, no las hacen los adultos, pero aquí las consienten, no se vayan a traumatizar los cachorros de la insumisión en sus infinitas ansias de protesta y desobediencia, como dice Colau riau riau.

Suerte tendrá el señor Chambat si al recibo de su escrito no se desencadena un ataque masivo de risotadas entre el estamento judicial encargado de tramitarla.

_ ¡Mira lo que dice este gabacho! ¡Que no le quememos la bandera! Pero si nos ciscamos en la nuestra, ¿qué no haremos con la de ellos?

Un paso atrás

13 de Septiembre , 2017

Ampurdanés, Gabriel y sus flequillos borroka

Dentro de la farfolla en torno a la Diada, hemos podido oír cómo la portavoz de Arran, la abanderada contra el turismo, Mar Ampurdanès, abría un nuevo frente en pro de los derechos de los catalanes, que como todos ustedes saben, solo a ellos les benefician, porque el resto de la humanidad, o somos tontos del bote, o tontos de capirote.

Lo que esta chiquilla de 21 años propone es el derecho de los catalanes a follar “cuándo queramos y cómo queramos”, lo cual supone un notable impulso para que el pueblo catalán se iguale a los gorilas espaldas plateadas, que son los machos garañones de sus grupos respectivos y que ya disfrutan de ese privilegio desde antes de Darwin.

Sí, ya sé. Hay una notable diferencia entre los espaldas plateadas y Mar, porque en el caso del sexo gorilero, solo son los machos los que tienen garantizado “el cuándo, el cómo y el quién”, mientras que la de Arran quiere incluirse a ella en el reparto.

¿Hay alguien que no haya pensado alguna vez en la conveniencia de ese derecho? Incluso gente que no ha tenido la suerte de nacer catalán lo comentó alguna noche de copas con los amigos. Pero la cosa no pasó de una formulación teórica porque a poco que se trate de llevar a la práctica, surgen notables dificultades.

Ya su superiora / colega Anna Gabriel había dado muestras de la infinita preocupación que rodea su quehacer político para garantizarse una satisfactoria vida sexual. Aquello de acostarse con toda la tribu para tener niños sin padre conocido es toda una revolución que nos retrotrae a épocas de la covada, al Paleolítico o por ahí.

Este nuevo paso pone a los catalanes que se apunten a las tesis de Arran en el disparadero de los primates, en el peldaño anterior de la evolución, que era cuando realmente vivíamos a la pata la llana, sin preocupaciones y sin Hacienda.

De charco en charco

12 de Septiembre , 2017

Alberto Panda en su papel de Pancho Sánchez

Siempre me pareció que Assange era un personaje sibilino, escurridizo, peligroso; un dos caras. No tiene ningún mérito porque lo sospeché en silencio, como las almorranas. Sin embargo, al comprobar que ahora se atrevía a insultarnos comparando a España con los tanques chinos de Tiananmén y a Cataluña con el ciudadano que se puso delante de ellos en aquella memorable jornada de 1989, pude confirmar que tenía razón. Assange es un gilipollas. Ya sé que me lleva ventaja en el insulto Pérez Reverte, que lo ha llamado “perfecto idiota” hace unos cuantos días, pero insisto en ello, porque desde la metáfora china a hoy, el señor Assange ha acumulado nuevos méritos para permanecer una temporada en la picota.

No contento con su patochada de la plaza y los tanques, ha vuelto insistir en el tema con tintes quijotescos para comparar a Cataluña con Pancho Sánchez.

¿Que no saben ustedes quién es Pancho Sánchez? Están cansados. Cervantes le da el oficio de escudero de Don Quijote, pero se equivoca de nombre y lo bautiza como Sancho Panza. Menos mal que ha venido Assange para desfacer entuertos con este híbrido entre Pancho Villa y el capitán Sánchez, aquel militar barbarote que asesina a Jalón con ayuda de su hija María Luisa.

Bueno, sí, se ha equivocado. Pero es como si hablando de Francia, al conde de Montecristo no le llama Edmundo Dantés, sino Leonardo Dantés, como aquel cantante estrafalario que explotaba Sardá en Crónicas marcianas. Desde luego que no lo llamarían para dar una conferencia sobre literatura francesa. Pues aquí tampoco, téngalo por seguro.

Seguramente ayer Assange estuvo muy atento a la tele por si veía tanques en la Diada, o por comprobar dónde desfilaba Pancho Sánchez montado en su fiel Babieca. ¿O era Dulcinea la que montaba al rucio?

Derecho a reír

11 de Septiembre , 2017

Señor Mandela, está usted muy lejos

A mediados del pasado mes de agosto, una de estas columnas firmadas por menda soliviantó los ánimos de un número no menguado de secesionistas catalanes que se pusieron las botas desgañitándose a mi costa en periódicos y redes sociales. Evidentemente, no les había gustado. Estábamos a la recíproca. A mí tampoco me gusta un pelo lo que ellos pregonan.

Como es norma en los trece años de existencia de esta sección, todo el argumento va salpicado de ironías, chistes… hasta chascarrillos con más o menos gracia. Pero como algunas de las reacciones intentan manchar el recuerdo de mi madre _ pobrecita mía _, quedaba claro que estos señores no solo se creen los dueños exclusivos de Cataluña y del derecho a decidir, sino también del derecho a reír.

Ellos pueden hacer los chistes que les venga en gana con España, los españoles, el rey o el Cid, pero amigo mío, cómo a alguien se le ocurra preguntarse qué le han metido al espetec para que proliferen tontos y levantiscos, se abaten columnas y se prenden las hogueras inquisitoriales de antaño.

Una de las tesis expuestas dentro de la caterva de insultos vomitados era que yo no podía entenderlos porque estaba a 800 km de Barcelona, como si durante toda mi vida estuviera siempre a esa distancia de esa ciudad, y como si por esa razón me encontrase imposibilitado _ yo y muchos millones más _, de entender a Mandela, porque lo suyo ocurre a 12.000 km, o a Octavio Augusto, por vivir a veintiún siglos de hoy.

Aunque abandono pronto la lectura de tan brillantes premisas, por referencias sé que se extienden durante días en otras muy parecidas, motivo por el cual, pasado el tiempo de réplica, les comunico que ni el honor de mi madre, ni lo expuesto en la columna han sufrido el más mínimo daño.

Me preocupaba que lo supiesen.

La tijera y Medio

10 de Septiembre , 2017

Momento tijera

¿Hay vida después de la muerte? ¿Hay información fuera de Cataluña? Sí y Sí, aunque sea poca. Mañana será inevitable volver la vista hacia la Diada, hacia las garantías que exige Colau, hacia las algaradas que se cuecen, pero dejemos que hoy sea un paréntesis dominical en este largo septiembre de los cuchillos largos y los cristales rotos.

Nada para desengrasar como la polémica montada en torno al presentador Juan y Medio y el arrebato pactado que padece en el transcurso de uno de sus programas, cuando le da por cortar a tijera la falda de Eva Ruiz, una colaboradora del mismo.

Como vivimos en la época de las pieles sensibles, bastó la tontería para que el país se dividiese. Medio a favor, y Medio, indignado.

Visto con ojos sosegados, el episodio es, ante todo, prescindible, absurdo, sin gracia, nada ejemplarizante e inconcebible en una televisión pública. Ahora bien, digamos que las televisiones están llenas de perlas de la misma categoría o inferior, pues la grosería, el matonismo, la chulería y sobre todo, la continua y constante alabanza de la ignorancia es el plato donde abrevan muchas mentes pensantes de este medio, en la creencia de que bazofia es sinónimo de audiencia.

Dentro de ese batiburrillo, lo de la falda no pasa de ser un chiste breve.

Ahora bien, que Teresa Rodríguez sea una de las adalides de la indignación contra la tijera de Y Medio no deja de tener gracia, pues basta recordar el apoyo o la solidaridad que su grupo presta a personajes como el bombista Alfon, el revientamujeres Bódalo, el machacapolicías Alberto, así como variopintos apóstoles españoles de la violencia de toda laya y jaez con tal de que vayan en contra del orden establecido.

Y entonces, al lado de ésos, la tijera de Y Medio se vuelve roma y sin filo.

En resumen, que estamos rodeados.

Mentir como norma

9 de Septiembre , 2017

Se parece a una mujer, pero es un edredón

El señor Puigdemont tiene el mismo apego por la verdad que aquel marido infiel al que su esposa sorprende acostado con su amante y le pregunta:

_ ¿Qué haces con esa mujer en la cama?

A lo que él reacciona impávido y a la gallega:

_ ¿Qué mujer?

El honorable presidente y los cuates del proceso han ensayado ese comportamiento durante años y lo han elevado a norma de conducta universal. De nada vale que los tribunales, la fiscalía, la Unión Europea, la OMS o el observatorio astronómico de Roque de los Muchachos esté viendo a la mujer en la cama y a Puigdemont a su lado, porque él siempre dirá que no hay nadie, que son imaginaciones de fascistas.

Y no solo eso, sino que ahora le ha dado por volver la oración por pasiva y acusa a quienes le acusan de lo que le acusan.

“España no es un estado democrático”, grita como un poseso. ¡Con lo que hemos visto en estos tres días! ¡Menudo morro, don Carles! Menos mal que ya lo tenemos calado, que si no, nos da un susto.

Lo que venía siendo habitual en estos últimos cinco años _ la mentira como norma de conducta _, sube esta semana todos los escalones que tiene por delante, ya sea hacia las patrañas, ya hacia las calumnias.

Y es lógico que así sea porque el argumentario político de los caballeretes es menguado. Como dijo Junqueras en algún momento, la independencia es un asunto de sentimiento. Feo, republicano y sentimental. Qué lirismo contenido. Por eso la CUP quiere meter en el mismo saco a Aragón, y así, con Valencia y Baleares ya conquistados, solo quedan Mérida y Fisterra. Bueno, y Lanzarote, que ahora nos salta con que es colonia. Madre mía, qué barullo. Esto no es una nación de naciones, es el Parque Jurásico sin podar, el paraíso de las zarzas, la granja de los puigdemones.