Desahogo

8 de Septiembre , 2017

Arrimadas

A Carmen Forcadell le huele la mirada y la inmensa mayoría de los independentistas son feísimos. Eso sin contar a Anna Gabriel, que rompe el percentil. Lo siento. Ya sé que podrían seguir siéndolo y tener más razón que un santo, pero es que a lo uno se suma lo otro.

La señora que insultó, vejó y deseó lo peor a Arrimadas es un horror, y no porque se desparrame, sino porque le huele la mirada y eso no te lo puedes quitar de encima en la vida. Ni con el régimen del cucurucho, ni con liposucción, ni con pinzas en el cogote, porque va con tu alma, va con tu conciencia y se te instala en el careto porque sabes que estás actuando mal, y claro, se te pone cara de bicho para ir a juego.

Lo de Forcadell, por tomarla como epítome, no es un insulto. Pobrecita mía. Es una fiel descripción. De algo me vale haber hecho muchos casting. Si necesitase un personaje que desde el principio de la película supiese que te la iba a meter doblada, yo me quedaba con Forcadell sí o sí.

Que no digo yo que si la invitas a cenar, descubres que es una mujer encantadora. No lo descarto; pero vamos, se te ocurre ir a First Dates, te toca de pareja e inventas un cólico repentino para salir corriendo.

Y si aparece en casa para hacer de canguro de tus hijos, dejas la cena, dejas el cine y te pones las zapatillas a la velocidad del fotón. “Ahora que lo pienso mejor, no voy a salir esta noche”.

Todo lo anterior carece de base científica. Incluso podría decirse que carece de base, pero llevamos tanto tiempo hablando de leyes, de democracia y de constituciones que llega un punto en el que te hartas y mandas la moderación a tomar el fresco.

Sí, a Forcadell le huele la mirada. ¿Qué pasa? ¿Tiene que ser guapa por decreto? Hay cosas que no se pueden conseguir ni con un golpe de estado, y ésta es una de ellas.

Sí, eran delincuentes

7 de Septiembre , 2017

¿Por dónde la cuelo?

A saber cuál será el panorama cuando estas líneas lleguen al lector. Hay días en los que la caducidad de las columnas apenas aguanta unas horas. Es la obsolescencia programada de la opinión.

Tal como estaba previsto, este miércoles 6-S los secesionistas se quitaron la máscara y actuaron de acuerdo con su particular interpretación de las leyes, que consiste en incumplirlas.

La ley en España se incumple a mansalva, pero si hay suerte los culpables acaban pagando de alguna manera su delito.

Anteayer, uno o varios hombres rompieron docenas de coches en las calles de Lugo. Es un delito, pero sus autores intentarán defenderse diciendo que la rama del árbol se cayó a su paso y que los coches se lanzaron contra la rama cuando la tenían en las manos.

Los secesionistas, igual. Pretenden hacernos creer que tiene derecho a robar y que son las leyes las que les agreden. Nada nuevo bajo el sol. El choriceo es tan viejo como el hombre.

Lo nuevo, en todo caso, es el ámbito donde se perpetra el delito, es decir, las nobles estancias creadas para acoger un parlamento y garantizar la convivencia, convertidas ahora en una cloaca para disfrute de unos pandilleros que se burlan de quienes les han dado ese poder que indignamente administran.

Se avecinan conflictos, efectivamente, porque nunca ha sido fácil imponer la ley allí donde se intenta conculcar. El cine del oeste está lleno de ejemplos.

Por lo demás, poco se puede añadir, salvo comprobar cómo se llevan las manos a la cabeza muchos de los que en estos años les bailaron el agua a los delincuentes creyendo que eran el no va más de la libertad. “No hagamos nada, no se vayan a molestar los catalanes”.

Pues ahí los tienen hoy, con lágrimas de cocodrilo por los extremos a los que se ha llegado.

El nacimiento de una noción

6 de Septiembre , 2017

Pangea, el resto son barrios

Andar a la búsqueda de cuántas y cuáles son las naciones que componen España es uno de los ejercicios más estériles a los que pueda dedicarse hoy un político.

Primera y principal razón, porque es un trabajo para el que no está preparado, no señor. Ni figura entre sus cometidos, ni servirá de nada, descubra lo que descubra. Quizá a un historiador le encaja más. A un taxidermista.

Es como si se pone a escarbar tras los huesos de un triceratops. En caso positivo, como mucho, le felicitarán los paleontólogos. Y eso, si no lo denuncian por intrusismo. Punto pelota.

Sánchez acaba de decir que en España hay tres o cuatro naciones, por lo menos. Se intuye que en diciembre puede haber descubierto otras dos o tres más. También nos ha ilustrado con una afirmación sorprendente, pues según él, una de las naciones que hay en España es, ni más ni menos que ¡España!

Es fabuloso. Mira que llevamos años siendo españoles y todavía no nos habíamos dado cuenta. Yo creo que la culpa la tienen los argentinos, porque claro, vas allá, te preguntan de dónde eres y si respondes que español, ellos te dicen: “¡Ah! ¡Gallego!” Y si te coincide, como es mi caso, pues lo dejas estar.

Aquí, en Galicia, vivían los oestrimnios, o sea, los del Extremo Occidente, pero en el fondo se trataba de una denominación común de los grovios, zoelas, seurros, bibalos, veasminos, copori, tirios y helenios, por citar solo a algunas de las cincuenta o más tribus aquí metidas.

Y después de muchos romanos, suevos y franceses, hizo una campaña Cunqueiro y nombramos presidente a Rosón.

Menos mal que Sánchez incluye a Galicia entre las tres o cuatro naciones que hay. Sin embargo se queda corto. En Lugo somos de empanada de liscos, y en Pontevedra tiran más hacia la de lamprea.

Colón, un sinvergüenza

5 de Septiembre , 2017

La llegada del imperialista en pateras

Dicen en Los Ángeles y en Nueva York dicen, que Colón ha sido imperialista y es por ello que al navegante descubridor le quiten calles, estatuas y días feriados. Pues a ver a quién se los dedican porque de imperialistas están forrados.

Eso de referirse a los indígenas y a los conquistadores suena tan viejo y trasnochado que si les fuésemos a hacer caso, acabábamos con la emigración por decreto, lo que tampoco estaba nada mal.

¿Nosotros somos indígenas y los que vienen en pateras son conquistadores? Algunos dicen que sí y que nos van a quitar las tierras porque un día esto fue Al Andalus. Entonces, ¿de dónde somos nosotros? Porque de algún lado seremos y a alguien tendremos que quitarle sus tierras actuales para que no nos tiren al mar.

Y así sucesivamente hasta que todos desaparezcamos en el famoso Big Bang. Quizás ése sea el fin del mundo. Retroceder hasta convertirnos en polvo cósmico, que suena bien, pero es una mierda.

Éstos que ahora descubren a Colón como el adelantado de las tropas genocidas no lo hacen porque se hayan puesto a estudiar como locos la Historia de las Indias de Bartolomé de las Casas. Nada de eso. Entre otros detalles que lo impiden, recordemos que De las Casas quería que América se llamase Columba.

Lo hacen porque el virus de lo políticamente correcto afecta en mayor medida a desilustrados e intelectuales de twitter, mala y diabólica ralea, nacida para extender por el mundo la ligereza, la vanidad y el falso saber, tal como Menéndez Pelayo calificaba hace más de un siglo a los periodistas. Ahora ya nos han ganado a zafiedad discursiva los nuevos intelectuales, y por lo que se intuye, pronto el wassap sustituirá a la novela. ¿Se imaginan? Todos los wassaps escritos durante un año editados en rústica.

Corea, asunto pendiente

4 de Septiembre , 2017

Jugando a líder mundial

¿Y ahora qué le decimos a Pyongyang? ¿Que no le tenemos miedo, o Nucleares no, gracias? Algo hay que poner en la pancarta.

En Corea del Norte están muy preocupados por la frase que finalmente se elija, y no se descarta que si optamos por la más hiriente, Kim Jong Un acabe por presentar la dimisión y por entregar todo su arsenal nuclear, cual Vercingétorix derrotado entregó sus armas ante Julio César en Alesia.

Éste no es un chiste belicista que anime a bombardear un país donde el 35 por ciento de la población, que suma más de 25 millones de individuos, es de alguna forma personal militar, entre soldados en activo, reservistas y organizaciones cercanas al Ejército. El belicista es su enloquecido líder, que acaba de dar un pisotón en la tierra para producir dos terremotos seguidos de entre 5 y 6 grados, y cuyas consecuencias, como es fácil suponer, no se limitan estrictamente al territorio dentro de sus fronteras, sino que las pagaremos todos y todas, y toditos y toditas.

Pero una reacción es lanzarle un pepino al hijo de su padre para deshacerle la raya al medio de su ultrasónico peinado, y otra ponernos a silbar el flower power con banderitas, confetti y serpentinas.

¿Qué hay que hacer con este tío que cada dos por tres nos menea la tierra, y que cualquier día es capaz, él solito, de liarla parda, poniéndonos en danza otra vez a millones de personas al borde de un ataque en Normandía?

No, no esperen que se lo diga, porque no lo sé; pero lo que sí digo es que habrá que hacer algo en algún sentido. Sabemos que manda un ejército de nueve millones de personas y que probablemente sea el mayor del mundo en estos momentos, pero seguimos siendo muchos más los que no hemos nacido norcoreanos.

A mí estos tíos que se peinan raro, no me gustan un pelo, incluido Puigdemont.

Entró la volea

3 de Septiembre , 2017

Santana, a punto de volear

Iglesias, Carmena y demás familia hacen las cuentas de la vieja. Cuanto peor les vaya a Rajoy y a Sánchez, mejor nos irá a nosotros, y se lanzan a bailarles el agua a los del reto, con la esperanza de que en Cataluña aprecien su gesto a más no poder, y en el resto de España pase desapercibido.

Pero vamos a ver, si en Cataluña quieren apreciar gestos independentistas tienen una jartá de partidos donde hacerlo. Y fuera de allí, aunque somos menos listos, menos guapos y menos comerciantes que ellos, nos queda la suficiente inteligencia para ver que Iglesias y compañía nos la quieren meter doblada.

Quién será la siguiente lumbrera que siga apoyando a estos tablajeros troceadores de filetes, capaces de hacer que en la Vía Láctea la leche vaya por un lado y la nata por el otro.

Mañana se inicia una semana durante la cual sabremos muchas más cosas sobre el 1-O. Ya no podrá mantenerse el peloteo de titulares que caracteriza el set, donde a cada anuncio de referéndum en Barcelona responde Madrid con la negativa de que lo haya. Y así una y otra vez, hasta que el atentado de las Ramblas rompe la cadencia.

Esta semana requiere un mayor esfuerzo en los jugadores. No vale solo que se crucen el sí y el no mientras se sonríen como maestros del cinismo. Los espectadores no se merecen esta sucesión de drives, porque comienzan a ser anodinos. Piden que salga a relucir el smash. Muguruza y Nadal demuestran que el tenis está a una gran altura y el público, muy mal acostumbrado.

Los dos esperan a que sea el contrario quien se lance al smash. Rajoy lo tiene claro, porque no piensa responder con otro. Su estrategia pasa más por una dejada cerca de la red a la que no lleguen, o un globo que los sobrepase.

En todo caso, aspira a que el comentarista diga:

_Entró, entró la volea del español.

Pavor, más que miedo

2 de Septiembre , 2017

Familia que miente unida…

Dicen no tener miedo. Felices ellos. Yo tengo un pánico cerval, no solo a los bombistas atropellaniños por cuanto son imprevisibles, despiadados y aleatorios, sino también a muchos de los que están en la otra orilla con responsabilidades de defensa y de batirse el cobre todos los días para evitar que los iluminados barbilampiños, o cualquier otro trastornado, nos lleve por delante.

Hoy son los puigdemones y los traperos que niegan, mienten y se rebozan en sus propios errores con tal que el malhadado proceso siga adelante por encima de cadáveres y carretas.

Pero antes fueron los que se la cogen con papel de fumar antes que condenar de una manera clara y explícita a los bombistas, sean quienes sean, como si se reservasen el derecho a ser ellos los que un día tomen las calles a punta de cóctel Molotov.

O los que pactan y dan gobiernos a pistoleros afamados, que por aquello de tocar presupuesto te los imaginas del brazo del Daesh a la primera oportunidad.

¿Cómo no tener miedo a una sociedad que aprovecha una manifestación de condena de los bombistas para insultar a quienes acuden en solidaridad con las víctimas? Sí, no es la sociedad entera. Ya sabemos la monserga, pero a nadie de esa otra sociedad ves que dé un paso y lo impida, acobardados por un matonismo latente, contundente y persistente.

¿Cómo dicen no tener miedo, si son la vívida representación del pavor del paniaguado que se compra con un vaso y un mendrugo?

Dime de qué presumes y te diré de qué careces, establece el refranero. Muchas manifestaciones certifican su acierto, porque las ideas no hay que pintarlas en un trapo y caminar detrás de él, sino en el cerebro y seguirlas todos los días.

Los bombistas estarán encantados. Ni nos tienen miedo, ni avisándolos la CIA instalan un mal bolardo en las Ramblas.

Juego de tronos

1 de Septiembre , 2017

A ver quién se mueve

Ahora mismo todo se vuelve un cálculo de tiempos. Lo que somos, lo que seremos, depende de un mes, de unos días, de unas horas… hasta de minutos se habla.

El Consejo de Ministros está en condiciones de ser convocado en diez minutos, como la revista de cotilleos. Si se aprueban las llamadas leyes de desconexión, el recurso es automático, una hora nomás de puro tomar.

Si hay decretazo, la respuesta lleva más tiempo. Obligaciones de las leyes.

Ante quienes pretenden cargarse los rastros de legalidad hay que actuar con escrúpulos de monja y ser más delicado que la cebada, que no digan.

Las dos partes se miran a los ojos como dos niños que juegan al pañuelo. En cuanto uno se mueva, el otro debe reaccionar porque de lo contrario, perderá. En este pañuelo nacional, uno de los niños se limita a ver lo que hace el otro. Dice que con eso le basta. Y el otro es el que estudia las zorrerías para amagar, engañar, burlar.

Indigno y miserable panorama, como para sentirse orgulloso de haber llegado a él. Pero en este desafío de tiempos cortos no hay espacio para rasgarse las vestiduras, sino para no perder ni un segundo de los dos millones y medio que tiene el mes.

Mariano Rajoy, el hombre impasible, en feliz calificativo de Graciano Palomo; el gallego que mejor mide los tiempos, el hijo de doña Olga Brey, Rocky Rajoy, todavía no ha subido al cuadrilátero cuando los otros ya dan puñetazos al aire. Si fuese una escena cinematográfica, todos los espectadores sabrían que la pelea la va a ganar él porque tiene un crochet definitivo y le sobra tiempo.

No estamos en el cine, pero lo parece porque la respiración está igual de contenida. Juego de tiempos. Juego de tronos. Capítulo final. Solo puede quedar uno. No podrá apartar los ojos de la pantalla. Rogamos no revele el final a sus amigos.

Objetivo, un millón

13 de Agosto , 2017

El Día Mundial sin Pantalones es otro distinto

Es el Día Internacional de la Juventud y sus organizadores ponen sobre la mesa una cifra que es como una losa y un agravio. 150 millones de jóvenes no saben leer ni escribir. A los países donde el analfabetismo está más o menos desterrado se nos deberían caer los palos del sombrajo al escuchar esa realidad y comprobar a qué otras campañas e intereses dedicamos grandes esfuerzos a lo largo del año.

Al lado de esa carencia está el hambre, claro. Una angustia que se deja sentir con urgencia diaria, mientras que la existencia ágrafa se lleva aparentemente mejor, aunque solo sea un trampantojo de los sentidos.

Volvamos una vez más al viejo y rotundo aserto: Si queréis que deje de pasar hambre un día, dadle un pez; si queréis que deje de pasar hambre toda la vida, enseñadle a pescar.

Leer y escribir es la pesca total, el primer paso para procurarnos la subsistencia. Por eso resulta inconcebible que los esfuerzos realizados en ese sentido sean tan rácanos, tan extraordinarios, tan puntuales.

Y ahora hay que decir también que la culpa no solo recae en los países preparados para ofrecer la ayuda, sino que también en muchos casos radica en los gobiernos o satrapías que rigen esos territorios, recelosos ante la posibilidad de que un pueblo fácil de manejar con supersticiones y letanías impuestas, comience a pensar por su cuenta y llegue a la conclusión de que está siendo explotado por una pandilla de tiranuelos que jamás darán un paso en pos del beneficio común.

A veces esa misma situación se da incluso en poblaciones no ágrafas mediante la utilización de otros medios más sofisticados, pero todo tiene un orden de prioridades y la que nos propone este año el DIJ es profundamente sugestiva. Ojalá en 2018 nos digan que solo necesitan instrucción 149 millones de jóvenes.

Cosas que no son ciertas

12 de Agosto , 2017

Policías de paisano (foto manipulada)

Ahora resulta que estamos mal informados sobre lo que ocurre en Venezuela, porque aquello es el paraíso terrenal sin serpiente y el Baden-Baden del XIX. Las verdes praderas pobladas de huríes que algunos esperan encontrar si mueren en combate ya están aquí. Basta aterrizar en Maiquetía.

Estamos mal informados. Maduro es a Pericles lo que Chávez a Solón, pero no somos capaces de percibirlo porque hay unos tipos por el medio que se dedican a manipular la información. No toda, solo la que viene de Caracas.

Todo esto lo dice Maite Mola, que no sabemos si es pariente del general, pero sí que es catedrática de Matemáticas, vicepresidenta del Partido de la Izquierda Europea y miembro de la directiva de IU.

La mujer se ha visto en el compromiso de defender al ínclito Maduro y sin más ramas de las que agarrarse, decidió tirar por el camino de la manipulación, que siempre ha dado muy buenos resultados a quienes saben manejarla, pero que en el caso que nos ocupa está en manos del otro.

En su afán por defender lo indefendible, dice Mola que “las noticias son muy sesgadas” y que a veces “se dicen y se hacen cosas que no son ciertas”. Desde el punto de vista científico estamos ante un descubrimiento extraordinario, puesto que hasta ahora no se había logrado “hacer cosas que no son ciertas”.

¿Cómo podríamos explicar este fenómeno? No sé. Por ejemplo, ¿que un niño construya un castillo de arena que no es cierto, porque le sale un oso? ¿Se referirá a eso? No creo, porque en tal caso el niño nunca hace un falso castillo, sino un oso verdadero.

Quizá la señora Mola no ha visto las brutales palizas con las que se despacha la policía chavista para intentar que a los venezolanos les entre en la mollera la idea de que viven en la mayor democracia del orbe. Y ellos, nada; manipulan las heridas y dicen que son caricias.