Espantajo y lágrima
28 de Septiembre , 2017
Icono de coña
Quieren hacer listas negras de los no votantes, que es lo más facha que te puedes echar a la cara. Se ve que no les importa, ni lo disimulan, porque de actitudes fascistas ya estamos saturados, entre tanto golpismo, desobediencia, maniqueismo, ilegalidad, desprecio de la democracia, propaganda mentirosa y patrioterismo pazguato.
En el fondo se agradece. Entre esos modos, las CUP, la ANC, Òmnium y la inestimable colaboración de los Otegis y los revientacráneos que se junten, nadie podrá dudar que la limpieza del proceso deja todo que desear.
Si a lo anterior añadimos la utilización de los niños salpicando los escenarios urbanos para embadurnarlos con sus tiernos lapicillos y a Karmele Marchante disfrazada de espantajo aullador, habremos completado la destrucción de aquella imagen de seriedad, trabajo y cordura que definió al pueblo catalán y que todavía es recuperable si se logra evitar el descalabro.
Ahora bien, por muy colorista que sea, la guinda del pastel no la pone Karmele, como ella pretende, sino Artur Mas. Su discurso para pedir un euro de cada uno de los dos millones de catalanes secesionistas que él calcula, debe figurar por méritos propios en la antología de los mejores momentos de la Historia de España, por más que a él le gustaría que fuese de Cataluña.
Esas lágrimas a flor de glándula, esa carita de pena, ese rictus de no haber roto un país en su vida, ese razonamiento lolaflorido según el cual, “para vosotros un euro no es nada y a mí me salva el patrimonio”, no pueden perderse en el fárrago de youtube y convendría someterlos al ritual de momificación y conservación en los vasos canopos para ejemplo de generaciones venideras, como las de Boabdil y las de Arias Navarro. “No llores por la multa que te acaban de arrear, si desde el principio sabías que no la querías pagar”.










