Y mandó a parar

28 de Octubre , 2017

Negra de bote

Se acabó la tontería. Tú, tú y vuestras mentiras, fuera. Elecciones el 21D y a arrear. Nada que ver con esa otra política delicuescente propia de traidores del sí pero no.

El estilo Puigdemont se había apoderado de los razonamientos y gracias a él las cosas podían ser y no ser al mismo tiempo, una facultad hasta ahora reservada a los autores de literatura fantástica y a los físicos teóricos.

Él inventó la posverdad y la retromentira. Cataluña no puede ser independiente porque depende de España hasta para respirar y porque es un golpe de Estado. Los letrados del Parlamento catalán certificaron la ilegalidad de la propuesta de independencia y acto seguido fue admitida a trámite porque ¿quiénes son unos simples letrados para interponerse a la Gran Mentira?

La retromentira sirve para eso y para mucho más. Puigdemont le pidió a Rajoy que sacase de la cárcel a los Jordis, porque en esa república de pureza diamantina a la que aspiraban, la separación de poderes no existiría, siendo los tres la misma cosa. Lo que Pujol te da, Forcadell te lo bendice, decían.

Patrimonio de la Generalidad averiguó hace tiempo que la Virgen de Montserrat, la Moreneta, es en realidad tan blanca como la Virxe das Neves de Pedra Pinte. Sí, los de la Generalidad. Para que veamos lo independientes que eran; pues independientemente de que sea blanca, ellos la siguen llamando Moreneta.

Cuando descubran que lo que hicieron no tiene nada de heroico, sino que es un modelo de traición, se cubrirán la cara de vergüenza y correrán a refugiarse a alguna selva virgen paraguaya.

Pero tardará. La labor destructiva ha sido tan metódica que la reparación de los tejidos dañados necesitará del concurso de la Moreneta y de San Sadurní. Será tan difícil como reparar el daño causado a nuestros bolsillos. Y se habla de miles de millones.

La rebeldía llega a su apogeo

27 de Octubre , 2017

Lerroux ante el micrófono

“A la hora presente, la rebeldía, que ha logrado perturbar el orden público, llega a su apogeo. Afortunadamente, la ciudadanía española ha sabido sobreponerse a la insensata locura de los mal aconsejados.

En Cataluña, el presidente de la Generalidad, con olvido de todos los deberes que le imponen su cargo, su honor y su autoridad, se ha permitido proclamar el Estat Catalá.

Ante esta situación, el Gobierno de la República ha tomado el acuerdo de proclamar el estado de guerra en todo el país. Al hacerlo público, el Gobierno declara que ha esperado hasta agotar todos los medios que la ley pone en sus manos, sin humillaciones ni quebrantos de su autoridad. En las horas de paz no escatimó la transigencia; declarando el estado de guerra, aplicará sin debilidad ni crueldad, pero enérgicamente, la ley marcial.

El alma entera del país entero se levantará en un arranque de solidaridad nacional a ponerse al lado del Gobierno para restablecer, con el imperio de la Constitución, del Estatuto y de todas las leyes de la República, la unidad moral y política que hace de todos los españoles un pueblo libre, de gloriosa tradición y de glorioso porvenir.

Todos los españoles sentirán en el rostro el sonrojo de la locura que han cometido unos cuantos. El Gobierno les pide que no den asilo en su corazón a ningún sentimiento de odio contra pueblo alguno de nuestra Patria. El patriotismo de Cataluña sabrá imponerse allí mismo a la locura separatista y sabrá conservar las libertades que le ha reconocido la República, bajo un Gobierno que sea leal a la Constitución en Madrid, como en todas partes. Una exaltación de la ciudadanía nos acompaña. Con ella y bajo el imperio de la ley, vamos a seguir la gloriosa Historia de España”.

A. Lerroux, jefe del Gobierno de la República, 6-X-1934. Extractos de la radio.

Papanatas

26 de Octubre , 2017

Trías de Bes: El vicepresidente va desnudo

El Barça enviará a un negociador para que visite las sedes de las peñas díscolas con el objetivo de que recapaciten, revisen sus acuerdos y vuelvan al entorno oficial del club.

Ya estamos otra vez confundiéndolo todo. Quien tiene que recapacitar, revisar sus acuerdos y volver a la oficialidad es el Barça, no sus peñas; de la misma forma que lo ha de hacer Puigdemont y todos los que llevan meses malinterpretando su papel en esta vida.

Las peñas están donde estuvieron siempre, en su rollo futbolero, que si Messi, que si Maradona. No quieren política, ni mucho menos secesiones, porque en eso hay gustos y ellas están unidas en el Barça. De modo que recapacite usted, que buena falta le hace.

Hay sobredosis de papanatería en todo lo que rodea a este malhadado proceso. Ahora, hasta la prensa manifiestamente pro-independencia se permite publicar demoledoras críticas a Junqueras y su peculiar análisis de la fuga de empresas, pero el artículo de Trías de Bes no es más que lo que se viene diciendo desde que Pujol ordena la construcción de la nación catalana, porque se ve que no la había. Desde que Mas se puso las botas y desde que Puigdemont lo sustituye tras caer en la ciénaga de la Gran Marcha.

El editorial de Le Monde no es más que la reproducción de lo que aquí y en mil sitios como éste se viene repitiendo hace ya demasiado tiempo. El ataque de The Wall Street Journal es un déjà vu de cientos de artículos leídos desde que Anna Gabriel manchaba pañales. Si hay algo de sorprendente en todo ello es el tiempo que han tardado en darse cuenta y los coqueteos que muchos de los que ahora pían se permitieron con los Romevas de turno; no digamos ya las cabeceras de ideología que hoy bufan contra Junqueras. Supongo que lo darán por amortizado y querrán soltar lastre. No se preocupen. Está a un tris de precipitarse.

La Lechera

25 de Octubre , 2017

¿Cuál de los cántaros se rompió?

El restablecimiento de la legalidad es un objetivo encomiable. El de la cordura es indispensable.

Se repite con cadencia de latiguillo tertuliano que al Estado le faltó ejercer pedagogía sobre las ventajas de permanecer juntos y los inconvenientes de la independencia.

No estoy de acuerdo. Estas cosas no se enseñan, y mucho menos a unos adultos. Sería tanto como organizar una campaña contra los aspectos negativos de hacerse pis en la cama. Pasado cierto tiempo, si insistes en humedades, o te trata la enuresis un médico, o eres masoca.

Otra cosa es que no se debe dejar tanto poder en manos de personajes tan irresponsables Ahí sí que el Estado estuvo cegato y torpón, quizás en el convencimiento de que era insospechable que se estuviese fraguando una traición tan cicatera con el dinero de todos. Qué le vamos a hacer. Al menos servirá de experiencia.

A las tres días de la aplicación del 155 se hace recuento de todo lo que se podría restablecer y suena a cuento fantástico, como el de La Lechera, pero al revés:

_ Con el 155, Puigdemont y su gobierno dejarán de engañar a los vecinos y habrá un responsable de economía que si ve a las empresas escaparse a veinte por hora, en vez de decir: “No pasa nada”, pondrá lo medios para que no lo hagan; Trapero ya no mandará en unos Mossos complacientes con el delito y los medios públicos de información ya no serán portavoces partidistas. Se acabaron los 25.000 asesores y se cierran las embajadas. La enseñanza será integradora y la senyera seguirá siendo la bandera de Cataluña…

En algunas versiones, bueno, en casi todas, La Lechera acaba fatal; con el cántaro por los suelos y el líquido derramado.

Pero tengamos en cuenta que quien construía castillos en el aire no era Rajoy, sino Puigdemont.

Libres sentimientos

24 de Octubre , 2017

El odio también es un sentimiento que se inculca

A muchos catalanes les sonó a chino la comparecencia de Rajoy este sábado. Era la primera vez que un gobierno español no aplacaba con bálsamos y concesiones las exigencias de su autonomía. ¡Inaudito! ¡Un gallego parándole los pies a la Generalitat!

Ya se los habían parado el general Batet, pero era de Tarragona; o Lerroux, nacido cordobés, pero con título de Emperador del Paralelo. Franco no se los paró, los anestesió.

Lo de Rajoy es bastante inédito, porque a pesar de habérselo anunciado por carta, ellos confiaban en que no daría el paso. Es absurdo, pero es así. Otra cosa no se desprende de muchas declaraciones de este fin de semana. Gente en apariencia sesuda, con estudios y sin incapacitación psiquiátrica conocida que pone el grito el cielo porque el presidente dijo lo que dijo y anunció que va a hacer lo que va a hacer, salvo milagro puigdemónico de última hora.

¿Y qué esperaban entonces? ¿Se quieren ustedes ir? ¡Ah! Pues es por esta puerta.

Se pueden imaginar cuán poco tiempo habría durado el señor Rajoy en su cargo, devorado por la lógica cartesiana; cuán poco la Constitución en su vigencia, devorada por sí misma, y cuán poco España, devorada por los pescadores en aguas revueltas.

Mención aparte merecen las reacciones de aquellos que son capaces de subvertir los calificativos, de tal forma que según su criterio, Puigdemont es el paradigma de la democracia y la legalidad, mientras que Rajoy es un golpista. Y se quedan más anchos que panchos ante la papanatería complaciente de una amplia nómina de opinadores a sueldo cuyo oficio consiste en contaminar el ambiente a la velocidad de la luz con una frase bien colocada en el móvil, antes de que la gente razone por sus propias meninges. Y ya lo repiten como autómatas: no es la razón, son sentimientos.

Por peteneras

23 de Octubre , 2017

El balón, como el referéndum, estaba fuera

ataluña es una nación muy antigua, dice Puigdemont. ¿Cuánto de antigua? ¿Con los dinosaurios ya había catalanes? Quizá sí. Mientras en Galicia o en Polonia solo paseaban los saurios y punto, allí ya había catalanes que convivían con los velociraptor y otros que querían hacer cueva aparte.

Se comprende fácilmente que después de dedicar toda la tarde del sábado a desmenuzar la comparecencia de Rajoy, rumia que te rumiarás, con el fin de darle respuesta a primera hora de la noche, al final solo te quede la opción de salir por peteneras. No tienes otra.

Es imposible convencer a nadie que tú eres la ley, y la Constitución un pingajo; que tú eres el orden y Rajoy un golpista; que tú eres la prosperidad y las empresas unas traidoras; que tú eres Europa y el resto no te reconoce.

Si tu discurso ya era tan falso como el ejército de la Reina de Corazones en el País de las Maravillas, una vez que te han puesto frente al espejo de la realidad, solo eres capaz de balbucear cuatro indignaciones y apelar a la antigüedad de tu nación.

_ Yo no tengo derecho a nada. Mi nación es muy moderna. Debo esperar unos quince o veinte siglos _ llora un vecino de Guadiana del Caudillo (Badajoz), creado municipio el año 2012.

Por uno de esos extraños guiños que tiene la historia, en el mismo momento en que Puigdemont volvía a ejercer de trilero con la legalidad para arriba y para abajo, el club más identificado con sus ansias de salir y quedarse al mismo tiempo hacía un pase con la pelota fuera del terreno de juego. Un jugador apellidado Dioslohizo la introduce en la portería, el árbitro no lo ve y concede gol legal.

Esas cosas ocurren en el fútbol. Hay que tomar decisiones muy inmediatas y se mete la pata. No voy a decir que en política no ocurran también, pero hay más margen para darse cuenta de quién es el trilero.

Demoledor

22 de Octubre , 2017

Rajoy, con la corona detrás

El presidente se había cargado de paciencia, de plazos y de prudencia. Le reclamaban acción para frenar la locura de los puigdemones _ no merece la pena gastar el adjetivo catalán en nada de eso _, y él la retuvo hasta el límite de lo posible. Ayer.

A partir del Consejo de Ministros celebrado en la mañana del sábado, Rajoy sale a explicarse y una vez escuchada su intervención, solo cabe calificarlo de una forma: Ha estado demoledor, sin resquicio para los gamberros, claro y contundente como se le reclamaba, pero en el tiempo y con las maneras que él quería.

Ha sido una intervención diáfana, sin ambages y con la serenidad que proporciona la fuerza de la razón, de la ley y la justicia. Marianistas y no marianistas, salvo abducidos por el mantra de la secesión, se han visto obligados a reconocer un presidente que se despachaba a gusto y relajado con la única respuesta que merece tanta chulería, desobediencia y autodestrucción como la que abandera el gobierno de ese oscuro personaje. Da gusto tener enfrente a unos enemigos tan poco dudosos de su maldad.

Nos quedan por oír algunos ayes lastimeros, pero éstos siempre vendrán de quienes no pueden ofrecer ni la más mínima gota de optimismo para el futuro de España; resentidos, inútiles y profesionales de la algarada. Con ésos se cuenta como se cuenta con las catástrofes naturales. De ellas no se deriva ningún beneficio y lo único que nos corresponde es conseguir que los daños sean los menos posibles.

Se anuncia una intervención del todavía presidente catalán para las 21.00 h. de este sábado. Esta columna acabará de escribirse antes de esa hora. No se espera ninguna novedad interesante de sus palabras, y como se dice en los mensajes de misterio, si usted está leyendo estas líneas será señal de que Puigdemont podría haberse ahorrado su comparecencia.

Impresiones

21 de Octubre , 2017

No se pierdan el 3º punto: “Hagan lo que quieran con este dinero”

Eran envidiados por todos, pero espantan a las empresas, asustan al turismo, ahuyentan la inversión extranjera, reducen el consumo, retiran fondos de sus bancos y propugnan un corralito. Gracias a ello hoy las pérdidas son incalculables.

Hay que ser tontos, pero muy tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos, tontos y tontos.

A ver si llega el mensaje.

Diálogo para besugos

20 de Octubre , 2017

La famosa cabecera

El cruce de cartas entre Rajoy y Puigdemont ya lo había leído cuando gastaba rodilleras. Las escribió el barcelonés Armando Matías Guiu y están recogidas en una recopilación de sus columnas tituladas Diálogos para besugos.

Siempre hablan dos personajes y Matías Guiu las inicia con un “Buenos días” que es respondido por el otro con un “Buenas tardes”. A partir de ahí ya sabes que cada uno va a lo suyo, que disparatan y que el resultado será siempre un pandemónium ininteligible; eso sí, con mucho humor y mucho surrealismo.

En el caso que nos ocupa desaparece el humor y se acrecienta el surrealismo. ¡Qué barbaridad! ¿Y éste es el hombre que reclama diálogo? ¡Pero si no sabe!

Saber, sabe. Pero le pasa lo mismo que a su paisano Matías Guiu. Ambos han inventado una realidad paralela y deambulan por ella como Perico por su casa. El humorista consigue que el lector se parta de la risa, y el político, del llanto.

Puigdemont se ha instalado en esa otra dimensión desde hace muchos meses y ha conseguido que mucha gente, dentro y fuera de Cataluña, caiga en sus falacias: el reino de Cataluña, España nos roba, el derecho a decidir, nuestra ley de referéndum, hubo 800 heridos, nuestra manifestacion fue más grande, hay presos políticos, el 155 es represivo y declaramos la independencia un poquito.

Todo es falso. Todo es achicoria para consumo interno de irreductibles que cuando ven desfilar las empresas hacia otros pagos _ nunca mejor dicho _, piensan que solo son unas vacaciones y que volverán corriendo a su amado lar.

Por extraño que parezca, ni Puigdemont quiere la independencia, porque sabe que es imposible; ni Rajoy quiere el 155, porque sabe que es abrir la caja de Pandora.

Y mientras tanto siguen diciéndose cosas y viendo cómo huye el dinero. “Buenos días”. “Buenas tardes”.

La vida es cacerola

19 de Octubre , 2017

Mas, acosado o acosador

Están indignados porque una juez ordena el ingreso en prisión de dos presuntos delincuentes. Solo es el resultado de aplicar la ciencia jurídica que le obligamos a estudiar antes de permitir que ocupase un puesto de tanta responsabilidad.

Pero entre las voces airadas, hay colegas de la juez, como Manuela Carmena y otros ilustres personajes en cuyo cargo, se supone, va implícito el deber de respetar y hacer respetar las leyes como pilar fundamental de la convivencia. Menudo ejemplo para la ciudadanía. Como para caer en sus manos por una infracción de tráfico.

En el presente caso se añade la circunstancia de que hace seis años, gran parte de los que hoy se muestran indignados con la decisión judicial reclamaron su actuación para castigar un caso similar, el acoso al parlamento catalán aquel 15 de junio, cuando Mas sube al helicóptero para poder entrar porque dos mil indignados se lo impiden.

Se juzga a veinte de ellos, pero todos menos uno son absueltos por la Audiencia Nacional. La Generalitat se indigna y finalmente son condenados ocho. Como se ve, la indignación va por barrios.

Por eso cuando se moviliza a la masa para protestar por una decisión judicial, lo primero que debemos pensar es que no se trata de garantizar, exigir o administrar justicia, sino de politizarla, eso de lo que tanto reniegan cuando el caso no va con ellos, llenándoseles la boca con la separación de los poderes y otros altos ideales.

De Puigdemont ya no se esperan lecciones de legalidad, pero sí de quienes se dicen profesionales de la judicatura.

A un colega le acaban de multar con 6.000 euros por llamar gilipollas a un líder político que no se sabe si lo es.

Si el colega fuese catalán, a estas horas ya estaba organizada una cacerolada.