Juntos para siempre
28 de Enero , 2018
Arriba, Hermanas del Amor de Dios. Abajo, Maduro
Cuando ves que el adversario se llama Maduro o Puigdemont, sabes perfectamente que estás en el lado correcto.
Al parecer es pensamiento de Leonard Cohen, porque he recibido un mensaje que lo recuerda. A veces no sabes con quién quieres estar, pero para averiguarlo te ayuda sobremanera saber con quiénes no quieres estar de ninguna forma.
En este oficio de las frases brillantes es muy difícil ser original, porque antes de Leonard, Plutarco había dicho que un enemigo es un profesor que no te cuesta nada. Entiéndase. Él te enseña los caminos por los que no debes transitar y no te cobra por las clases, aunque a veces te puede salir muy caro.
A los dos personajes citados les une actualmente una actitud hostil hacia España. En realidad, ese sentimiento ocupa gran parte de sus respectivos discursos, evidentemente para tapar, disimular o camuflar alguna de sus múltiples carencias.
También se parecen en que ambos son unos fuleros de los triles, o unos trileros de lo ful. Gente del hampa y de la trampa, cuya compañía solo puede ocasionar desgarros y persecuciones. Para estar a su lado hay que asumir que en algún momento te pueden colocar unas esposas en las muñecas; por eso es tan grande su interés en llegar a ser los dueños de la policía, única garantía para no caer detenidos.
En el fondo cumplen un papel social de primer orden. Son el faro, la luz y los guías del camino que jamás debes seguir si en algo aprecias la justicia.
Juntos por Cataluña, se hace llamar el primero después de inutilizar todos los nombres a su alcance. Juntos Podemos Más, dice el venezolano.
Deberíamos hacerles caso. Juntarlos y que se fuesen a gobernar alguno de esos territorios pedregosos donde solo a fuerza de mucho pico y martillo es posible hacerlos transitables.











