Adelanto de carnaval
18 de Enero , 2018
Los colores del clan
Ha sido una jornada plagada de gestos y todos malos. Desde hace tiempo esa parte de la política catalana se reduce a ser una pantomima gestual para consumo propio de forofos independentistas.
Un carnaval continúo en la que unos y otros se exhiben con los mismos símbolos de pertenencia, como hacen las tribus urbanas para acreditar que han hecho dejación de la personalidad individual por miedo al qué dirán de la personalidad colectiva.
Mira qué estelada llevo. ¿Llevas tú estelada? Sí también la llevo. Me he comprado un felpudo con ella para la entrada de casa. Yo la tengo en las colchas y en los cobertores.
La estelada te protege en colectividad, porque si no la llevas, si no eres capaz de demostrar tu fiel pertenencia, quedarás marcado como lo fueron los judíos con las estrellas amarillas, pero al revés.
Curiosa coincidencia cromática. En la ceremonia de ayer hubo montones de lazos amarillos. Lazos por doquier. Son fundamentales para repetir hasta la saciedad que los tuyos no son delincuentes. Solo están fugados o en la cárcel porque hay un Estado opresor dedicado exclusivamente a eso, a perseguirlos para impedirles que puedan ser catalanes, como si tal título fuese una meta inalcanzable y más meritoria que ser haitiano, turco o siberiano.
Símbolos y farfulla a borbotones. Que no decaiga porque es lo único que nos sostiene. Ya se ve que el resto es mohína.
Incluso a la hora de pronunciar Rodríguez estuvo desafortunado Maragall, haciendo símbolo de división y enfrentamiento con el quinto apellido más común en Cataluña, solo aventajado por los de García, Martínez, López y Sánchez, a los que tampoco dará demasiado aprecio el presidente de la mesa gagá.
Y qué decir de ese Torrent que promete sectarismo desde el primer minuto. Qué barbaridad y qué vergüenza.











