El plan perfecto
3 de Abril , 2024Se me ha ocurrido un plan genial que me puede proporcionar pingües beneficios y que recomiendo a todos mis lectores, para que vean que no pretendo actuar de forma egoísta o pancista.
Como primera medida voy a declararme mujer porque no cuesta nada y hoy en día es un salvoconducto para moverte por la vida con mucho más respaldo, no tanto por ser mujer, sino por ser hombre devenido en mujer, que es lo que mola.
Si usted ya es mujer, le recomendamos que se haga trans, hombre o grillo de monte, porque la clave está en cambiar y dejar de ser lo que se es.
Bien. Solucionado el engorro identitario biológico, enfrentamos el político y en este campo lo ideal es pasarse al independentismo. Usted se declara independiente y aquí paz y después gloria. ¿Independiente de qué? De todo. Eso sí, no se le ocurra meterse en un partido, porque es el camino más rápido para depender de muchas más cosas que estando fuera. Yo pienso hacerme independiente por libre, que es lo ortodoxo.
Si posee una pequeña finca, una huerta o un predio de regulares dimensiones —da igual— lo declara territorio histórico, porque todos lo son, y dentro de sus límites se pone a hablar en jerigonza, es decir, con una sílaba intercalada en cada palabra: “¿Quiéperepes ípir apa jupugápar coponmipígopo?”
Ya está en condiciones de solicitar la celebración de un referéndum de autodeterminación, en el que sólo usted y su familia tendrán derecho al voto. Vamos, igualito que los catalanes.
Malo será que no lo gane, porque si ve que alguno de sus hijos le sale rana, o sea, constitucionalista, procure mandarlo ese día a un after hours para que la convocatoria electoral lo pille dormido.
Y mientras no hay referéndum, pida que le traspasen Hacienda y se ahorra la declaración. Mucha suerte.











