Modernos lazarillos
25 de Julio , 2018
Carlos Casaravilla, el ciego del Lazarillo por antonomasia
La gran jugada no consiste en disimular un acto oficial, que ni aparece en la agenda institucional, y pillar un avión para ver tan ricamente el concierto de tu banda favorita, mientras tu mujer luce la raja de la falda en plan influencer del carajo la vela.
Eso es de principiantes, de novatos y de bisoños.
La jugada de un experto, de un killer de la política, la lleva a cabo Marta Madrenas (PDeCat), alcaldesa de Gerona, que también es diputada de ese famoso Parlamento donde les chifla saltarse las leyes a la comba.
Esta señora, abogada ella, lleva dos añitos en la poltrona gerundense, pero ya sabe hacer encaje de bolillos para llevarse la pasta, como indica el nombre de su partido, Pasta De Cataluña.
La acusación que en estos momentos se le dirige es que utiliza su coche oficial del ayuntamiento para sus desplazamientos, pero no se olvida de cobrar las dietas correspondientes que por este mismo concepto concede el Parlamento, con lo cual deja a Sánchez a la altura del betún. Mira cómo se hace, atontao!, le dice la alcaldesa al presidente, en catalán, claro.
Al parecer, Marta fue detectada cuando comentaba a sus amigas que ella, si no salía de casa, perdía dinero. Igualito que esos giris que hacen cuentas y dicen que pasando un mes de vacaciones en España ahorran dinero, pues si se quedan en sus países de origen les sale más caro.
La alcaldesa igual, pero no por ahorro, sino por ingreso. Cualquier día la vemos delante de una de esas pancartas de España nos roba, y no le faltará razón, porque, querida alcaldesa, usted es tan española como el Lazarillo de Tormes, gran maestre de la orden de la picaresca patria, aquél que enseñó cómo robar uvas, vino y queso al ciego.
Los dos son españoles y discípulos aventajados del chiquillo. Les reiríamos las gracias si no fuese porque nos toca el papel de ciegos.











