El plan pis
4 de Agosto , 2018
Objetivos alcanzados
Si ahora voy yo y digo que no sabemos reaccionar a la agresión de unos manteros contra un turista norteamericano en plena plaza de Catalunya, me empiezan a caer encima epítetos de toda clase que incluirían, por supuesto, los de racista, supremacista, imperialista, capitalista, negrero, proyankee y otros que ahora no se me ocurren.
De modo que voy y lo digo. Y añado, eso es lo mínimo que va a venir si no se recupera la necesidad de la ley para garantizar la convivencia. Como dice Graciano Palomo, ahí lo dejo.
De Barcelona llegan esta mañana noticias transformadas en orines, botellón, vómitos, manteros y enfrentamientos. Nada que ver en apariencia con el pretendido golpe de Estado que fraguan con insistencia los organismos estatales allí establecidos, como la Generalidad, pero solo en apariencia.
Cierto que la carta de presentación de la alcaldesa Colau fue una señorita abierta de piernas meando en la vía pública de una ciudad; cierto que esa imagen fue un golpe a la retinas de sus votantes que jamás podían sospechar hasta qué profundas simas había caído la oferta política.
Entonces, ¿qué era aquello? ¿Una llamada de atención? ¿Un happening al viejo estilo de los sesenta? ¿Una tontá? No. Era el programa político de la candidata. Si me votáis, en poco tiempo convertiré Barcelona en el urinario más grande de Europa, porque además confío que a mi favor juegue toda una política de desobediencia, de expulsión de empresas y de chupar del bote que llevarán a cabo los organismos autonómicos.
Para la perfecta culminación de mis planes_ suponía la alcaldesa en ciernes _, debemos tener en cuenta que en la Moncloa siempre podemos poner un panoli que lo autorice, lo financie y se ría en las fotos. Difícil, pero es factible, y que encima gane el CIS.











