Retrasar es perder
14 de Agosto , 2018
Censurar los abucheos no va a ser suficiente
Cree Sánchez que afianzándose en el poder llegará al inevitable momento electoral más fuerte. Tan convencido está de ello que ha dado órdenes al CIS para que lo refleje.
Sin embargo se trata de un error de cálculo. Todos los movimientos realizados hasta ahora por el Gobierno se pueden agrupar en un puñado de grandes bolsas que lo demuestran.
La primera contiene las medidas adoptadas para pagar favores a quienes han votado la moción, es decir, en gran medida aquéllos que le disputarán el voto en las urnas y que se volverán enemigos mejor pertrechados cuanto más se dilate la convocatoria, porque no tendrán un desgaste de la gobernación tan fuerte como él y todo serán ventajas. Léase TvE y Podemos.
En la segunda metemos los movimientos de cara a la galería, medidas que solo dan titulares, pero nulas de eficacia que a la corta se vuelven en contra, tipo lenguaje inclusivo.
Después están las contraproducentes, modelo diesel, que de por sí asustan, incomodan y cabrean. Seguimos con las irrealizables, o de marcha atrás, que casi siempre se justifican calificándolas de sondeos.
Nos quedan los enchufes, que son tan grandes y notorios que deben pasar factura y de los que no se espera ningún beneficio, salvo el eterno agradecimiento de los beneficiados.
Y finalizamos con una última bolsa donde meteremos las medidas correctas, difíciles de ver entre esta maraña de favores y disparates.
Por otra parte, si el presidente exhalase aromas de mistura, notas de excelencia, prudencia, tino, sapiencia, experiencia o algún tipo de ciencia, se podría esperar un cambio de tendencia, pero salvo que reciba clases aceleradas por las noches, su pronóstico tiende a empeorar, de ahí que aún con el efecto Moncloa, cuanto más tarden las urnas, peor le pinta el futuro.











