Memoria reciente
24 de Agosto , 2018
Antes de que el No a los independentistas fuese Sí
El verano no necesita serpientes para darnos todos los días una buena ración de noticias impactantes. No es ninguna alegría porque muy pocas hablan de entendimiento, mejoras o prosperidad, sino de abusos, odios y resentimientos.
Una nueva palabra se cuela para sustituir al culebrón estival. Es el decretazo y define la forma de encarar la gobernación del presidente Sánchez, para imponer su criterio y para escapar de una minoría parlamentaria que hace imposible aplicarlo con coherencia, pues se ve obligado a ceder ante socios insaciables e inconvenientes, como él sabe desde antes de plantear la moción de censura.
“El continuo recurso al Decreto-ley desvirtúa por sí mismo los fundamentos de la democracia parlamentaria”. El autor de la anterior frase es Pedro Sánchez, tal como ayer lo recordaba Agustín de Grado. Es decir, que el presidente conoce al dedillo la teoría, pero llegado el momento, no la aplica, como en tantas y tantas ocasiones desde que llega a la poltrona de sus anhelos.
Él y su brazo derecho, Ábalos, aquel hombre que parecía destilar el canon de la excelencia política, se han pasado por el forro de los pantalones toda cuanta doctrina utilizaron para presentarse como tiernos corderitos, amantes de España y poseedores del récord de la bandera más grande que jamás se vio.
Menuda desvergüenza y menudo cuajo. El lector todavía tiene que recordar el tono vocal de ambos personajes cuando nos decía, ¡hace cosa de un año! que jamás de los jamases pactarían para gobernar con partidos que no respetasen la Constitución. “Los independentistas no pueden ser aliados nuestros ni en una moción de censura”, dijeron entonces estos dos pajaritos, y de ahí, a la Presidencia y a Fomento. Y de ahí, al decretazo y al concierto de The Killers en Falcon. Es la desventaja de la memoria histórica. Que se acuerda uno de todo.











