La cucaracha como modelo
3 de Octubre , 2018
Empecemos por la taza
Las posibilidades de subsistencia son escasas. Habrá que fijarse en las cucarachas, que ésas aguantan hiroshimas.
El presidente de un organismo del Estado como es la Generalidad de Cataluña insta a las hordas desmandadas y desmadradas para que hagan trizas lo que les salga del píloro, empezando por el propio Estado.
Mientras tanto, el presidente de otro organismo también estatal como es el Gobierno de España _ al lector le sonará de algo _, dedica todos sus esfuerzos ese mismo día para acelerar el proceso de exhumación de los restos de un jefe del Estado que lleva 43 años muerto _ los cumple el próximo mes _, en un vano intento por demostrar que aquel señor y lo que representa está más hecho polvo que el Estado actual.
Como operación de imagen, la exhumación es bastante potente. No vale para nada, pero ocupa mucho espacio informativo y al que le parezca mal, ya sabe lo que le espera, facha redomado. Ahora bien, como baremo para examinar a un político es reveladora de la vacuidad ante la que nos encontramos.
El autor de una tesis falsa que tiene agujereado su Ministerio de Justicia y un ministro de Ciencia que miente está sostenido por PNV, PdeCAT, Compromís, Nueva Canarias, ERC, Bildu y Unidos Podemos, la mayoría de los cuales no solo no creen en el Estado español, sino que tienen como principal meta política hacerlo saltar por los aires, como ya intentaron en el pasado siglo bajo distintas siglas hasta que tropezaron con el señor del Valle.
Con ese panorama, el señor Torra se ve con fuerzas para arengar a los golpistas y para incendiar Pedralbes, si le apetece. ¿Acaso el objetivo no es paralizar la economía? Pues eso, lo están haciendo de fábula. Y encima nunca faltan despistados que les aplauden con las orejas, y uno ya no sabe si son peores los malos, los tontos o los inútiles, pues de todo hay en abundancia.











