La cara oculta de los PGE
13 de Octubre , 2018
La Luna y su cara oculta, bastante previsible
Con los Presupuestos me pasa lo mismo que con la Luna, ni la he estudiado, ni tengo conocimientos para hacerlo, pero me fío de lo que dicen.
Supongo que muchos de ustedes estarán en parecidas circunstancias y con ello no presupongo que son unos ágrafos en economía, sino sencillamente, que no le dedican el tiempo suficiente a estas intenciones presupuestarias, más que PGE todavía.
Sin embargo, igual que ocurre con la Luna, basta echar un ojo a las alturas para hacerte una idea del satélite en su totalidad y los cráteres que hay en su cara oculta.
Lo más sobresaliente es cuando nos dicen que don Pedro y don Pablo han estado negociando muy duramente y que han decidido endeudarnos, de golpe y en el espacio de solo doce meses, la bonita cantidad de 6.000 millones de euros. O sea, el carajo de la vela, que es el lugar más alto de un barco donde puede estar una persona.
Teniendo en cuenta que Pedrito y Pablito juntos no llegan ni para aprobar los días en los que se debe encender la calefacción del Congreso, mucha gente supone que a esas intenciones habrá que añadir las peticiones del oyente que correspondan al resto de la ensalada, en buena medida vascos y catalanes, gente que se distingue por dos aspectos: su desapego de España y su apego a los cuartos que provengan de ella. De modo que agárrate que vienen curvas.
No perdamos de vista que la actual vicepresidenta del Gobierno ya explicó en su día uno de los pilares de teoría económica en los que se basa todo esto: “El dinero público no es de nadie”, y en todo caso, se aplica el artículo segundo, que reza: Cuando la deuda llegue a la Luna, ya vendrá la derecha, la extrema derecha o la extrema extrema derecha para solucionarlo.
Eso sí, la cara se les abomba pidiendo lealtad, arrojados ellos a los brazos de golpistas y populistas.











