Una era menos
28 de Octubre , 2018A la vista de ciertas noticias, un extranjero podría pensar que los españoles no hemos atrasado el reloj una hora, sino unos años, bastantes años.
Por ejemplo, cuando jueces y fiscales se quejan de las injerencias del ejecutivo en sus menesteres, el retraso que se experimenta en la máquina del tiempo es del siglo que le pidas, o sea, de cuando el rey gobernaba, dictaba las leyes e impartía justicia todo en uno.
Hoy el rey, ya se sabe, se llama Pedro, porque con su actitud demuestra que su metedura de pata en el protocolo del otro día fue de todo menos casual. Es un mensaje a navegantes. Si me mueven la silla, me cargo la monarquía, la democracia, el protocolo, España y lo que haga falta.
Lo del CIS también es de otras épocas. Por lo menos, de cuando Fraga hacía coincidir las cuentas para que las adhesiones a Franco rondasen el 99 por ciento. Pues ahora igual.
Peor fue en las elecciones del 36, cuando de repente aparecían urnas repletas de papeletas _ esta vez, para los partidos de izquierdas _, y si querías votar te decían que ya lo habías hecho. Menuda legalidad democrática y menuda república.
Pues allí quiere ir nuestro guía espiritual, y se ha puesto a retrasar las manillas del reloj como si fuese el científico Doc de Regreso al futuro. Quieras o no, una monarquía te coarta mucho a la hora de mangonear, aunque sea como ésta, que no puede ni lanzar un mensaje cuando intentando cortarnos una parte del territorio.
Eso de resucitar la censura y castigar a los periodistas díscolos troceándolos en cualquier consulado también suena al pasado, pero se anuncia con la alegría de quien se cree el espíritu impoluto de la libertad de expresión.
Por esos detalles y por algunos más, hemos retrasado los relojes una era, no una hora.











