Los cesantes inocentes
28 de Diciembre , 2018
Buen entendimiento. Cánovas se cela de Sagasta si ve que requiebra a Castelar
La llegada a Andalucía del Moma _ Juanma Moreno y Juan Marín _, está produciendo auténticos dramas laborales en miles de hogares. Es la consecuencia lógica de una contratación pública desmesurada, clientelar e innecesaria. El manteo le va a venir de perlas a las alfombras andaluzas, aunque para los cesantes inocentes suponga el fin de una vida regalada.
También se puede analizar como la versión moderna de aquellos otros que poblaron la España de los años finiseculares en el XIX, cuando la alternancia en el poder de Cánovas y Sagasta mandaba a sus casas a los funcionarios del partido perdedor, y allí permanecían hasta que ganaban los suyos, con el inconveniente de que se incluía a parte del funcionariado.
Lo hemos expresado así para abreviar, porque en realidad no había tales perdedores, ya que Cánovas y Sagasta se repartían los períodos de mando con elecciones amañadas para que todo el mundo disfrutase durante un tiempo las prebendas del poder. Pues eso.
No se crean que había ocultación. A los cesantes se les llamaba directamente enchufados y nadie se molestaba porque era verdad. Teniendo en cuenta que el baile de poder se produjo catorce veces, se pueden ustedes imaginar los cambios de humor y de economía que se producían en los hogares de los afectados.
Fue muy comentado el caso de un funcionario de ministerio que trabajó hasta las cuatro de la madrugada cubriendo el papeleo para los ceses de sus compañeros y cuando por fin se va a dormir, creyéndose libre de la crisis, otro funcionario recién llegado cubre sus papeles de cese y se los hace llegar antes de las 8. Le hicieron versos y todo.
Estos cesantes andaluces no volverán a currar tan pronto como los de Sagasta, pero a buen seguro podrán decir con certeza, anda y que me quiten lo bailao.











