Tembleque baronil
17 de Diciembre , 2018
Ni de Espinete llevan a Pedro a su campaña. Pueden sospechar que está debajo
Leo que retiran el Cristo de la sala de plenos del Tribunal Supremo donde se juzgará a los golpistas. Se nota que están preparando otra injusticia y les ha parecido que la decoración estaría muy sobrecargada.
Es igual, ni los matices, ni siquiera la sentencia, van a desvirtuar las conclusiones provisionales de las partes. Culpables como Barrabás por parte de la fiscalía, inocentes como angelitos, por parte de la defensa.
Pero como dice el latiguillo, dejemos que la Justicia haga su trabajo.
Otra novedad del sábado 16, además de la muerte de Chiquetete, es que a cinco días del barcelonazo y a seis de la escapada a Doñana, nos enteramos de que Sánchez había transmitido a los barones socialistas su intención de no gobernar, sino tan solo desalojar a Rajoy de Moncloa.
En realidad ha cumplido su palabra, porque gobernar no gobierna, y Rajoy ya no está ni en Santa Pola.
Pero es de suponer que el barón que ahora filtra estas intenciones anteriores a la moción de censura lo hace a la vista del fiasco tremebundo que es Sánchez, a la vista de los resultados andaluces y a la vista del más que previsible tortazo palmario que intuyen para sus intereses en la próxima convocatoria, aunque por su gestión directa no lo merezcan.
Eso es lo único que los barones no perdonan de un secretario general. Tener la presidencia del Gobierno y en vez de ser un factor que suma en sus respectivos comicios, ser un factor que resta, sustrae o merma. Vamos, que no lo llevan a un acto de su campaña ni disfrazado de Espinete.
La preocupación es máxima, porque se pueden obtener dos veces seguidas los peores resultados de la historia, pero que en la tercera ocasión se siga bajando hacia el microcosmos es tanto como convertirse en el partido elenista, que en Lugo tenía dos miembros y se escindió.











