Amor y periodismo
4 de Mayo , 2024Para ser el Día Mundial de la Libertad de Prensa damos una imagen bastante birriosa, especialmente porque una de las dos grandes preocupaciones del presidente es acabar con ella a base de declaraciones de amor. Bueno, no exageremos, sólo cuando le sea desfavorable. Si queremos echarle claveles a sus pies, podemos.
Repaso las profesiones y no encuentro otra que tenga un día mundial específico para defender la esencia de su ejercicio. Casi todas festejan una jornada gremial y de compañerismo, pero los profesores ya no claman por la libertad de cátedra, ni los enfermeros la libre elección del brazo donde pinchar.
Nosotros sí, aunque la Constitución y el resto de las leyes la reconozcan y la limiten para no entrar en conflictos de intereses. A la vista está que hoy es uno de los temas de máxima actualidad, omnipresente en todas las intervenciones del presidente y, por contagio, en la mayoría de las declaraciones de sus ministros, coaligados y opositores.
Incluso entre los propios periodistas se ha trazado una línea divisoria que separa a quienes la defienden y el resto, que curiosamente deja del lado de los represores a los que más amantes de la libertad se manifestaban cuando el enemigo a batir vestía de militar y portaba fajín.
Qué curiosa manera de entender el periodismo. Se parece muchísimo a la de un dictador, que sólo lo concibe cuando sirve para alabar su gusto.
En el mundo estamos muy lejos de que se reconozca como un bien ya conquistado. Por eso un día como el de ayer se mantiene en el calendario año tras año. Lo novedoso es que ahora ya no podemos dirigir la mirada hacia remotas dictaduras “in partibus infidelium”, sino hacia nuestro ombligo, porque a diario se escuchan amenazas contra la máquina del fango y otros artefactos que importunan a su profundo amor.











