Dos premios y dos castigos
13 de Julio , 2020
El ganador
La cosa está clara. El ganador es Feijóo y el perdedor es el Gobierno de Madrid. Nada nuevo bajo el sol, que ayer lució en toda Galicia para la gente que no había votado por correo, se acercase con orden, tranquilidad y relativa abundancia a las urnas.
El BNG se dispara y recoge el voto de la protesta _ o la indignación _, en los municipios que sufren las negras perspectivas industriales y sus áreas de influencia, para dejar en ridículo al vicepresidente Iglesias y seriamente tocado al presidente Sánchez.
Sería muy difícil precisar qué porcentaje de responsabilidad tiene en el aniquilamiento lo que mangonea Iglesias en Madrid, o lo que cosecharon las mareas, Galicia en común, Podemos o como quieran ustedes llamarlo, a pie de obra. Si se me permite arriesgar, mi apuesta es que ha sido mucho mayor la nefasta influencia madrileña, que la nefasta presencia en el terruño.
Caballero salva los muebles porque se queda como estaba, virgencita, y cómo estaba. Los salva, pero huele a fracaso de aquí a Ferraz, donde lamen sus heridas con el bipartito del País Vasco asegurado, pero con la cuña de un escaño de Vox, que manda truco en La Habana, y que irrita a todos los elegidos, desde Bildu al PP, y de Podemos al PSE, pasando por el PNV.
Por mucho que se empeñaron en evitarlo, al final el agua fluye por donde encuentra cauce.
Si el último escrutinio no se lo quita, Feijóo gana un escaño, que es como si los ganasen todos, porque le sobran cuatro, lo cual demuestra que los gallegos premian su gestión por encima de cualquier otra consideración porque en este caso el sorpasso del BNG, el estancamiento de los socialistas y la evaporación de Podemos son votos que se mueven de sitio entre ellos mismos casi por completo.
Con todo y eso, los 21 de Bildu es el dato más aterrador de la jornada. Un dato para dejarnos helados hasta en julio.











